José Luis García: “De seguir así nos extinguiremos en menos de doscientos años”

Jose Luis García

Por José Antequera. Imagen: Greenpeace. Jueves, 28 de agosto de 2014

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  Entrevista

José Luis García (Almería, 1964) es uno de los expertos españoles que más saben sobre cambio climático. Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid, ha trabajado en la Plataforma Solar de Almería del CIEMAT. Desde el año 2012 es Jefe del Área de Energía y Cambio Climático de Greenpeace, donde impulsa proyectos de la máxima importancia en todo el mundo. Miembro de la delegación de esta organización ecologista en conferencias de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (Kioto, 1997; Marrakech, 2001), es también integrante del Consejo Nacional del Clima y de su Comisión Permanente, así como del Consejo Consultivo de Electricidad de la Comisión Nacional de la Energía. Asegura con rotundidad que el ser humano podría estar extinguido como especie en 200 años, si no da marcha atrás en su voraz proceso de contaminación y destrucción del planeta.

A estas alturas todavía hay científicos que niegan el cambio climático. ¿Se trata de locos inconscientes, de interesados en negocios espurios o de ambas cosas?

Más bien lo segundo, pero no es cierto que haya científicos que lo nieguen, la ciencia dice las cosas muy claras, las conclusiones en cuanto a cambio climático son concluyentes, estamos ante un fenómeno causado por el ser humano, que con la dimensión y la velocidad con la que se está produciendo puede hacer inviable la vida en el planeta en este mismo siglo, y eso no es objeto de controversia científica. Lo que es controversia es la discusión interesada por parte de algunos que haciéndose pasar por científicos o directamente sin hacerse pasar por científicos tratan de difundir un mensaje confuso que lleve a que no se hable de nada. Pero Greenpeace los ha investigado y los ha desenmascarado. Es el caso de grandes petroleras sobre todo norteamericanas que están financiando con muchísimo dinero esa desinformación.

Una acción de protesta de Greenpeace en la Ciudad de las Ciencia de Valencia

¿Estamos ya ante un fenómeno irreversible? ¿Tiene solución el planeta?

Estamos cerca de un punto sin retorno. El cambio climático desgraciadamente es una realidad, se está produciendo ya, lo que pasa es que no es lo mismo un cambio climático producido por una subida de temperatura cercana a un grado, que es la que tenemos hasta ahora o que llegue a ser de dos grados, que es lo que hay que evitar a toda costa, o que llegue a ser incluso de 4 grados o más, que es lo que los científicos apuntan que es a lo que estamos encaminados en este mismo siglo si no hacemos nada por evitarlo.

La fundición de los polos es un hecho, el Ártico está perdiendo sus placas de hielo a marchas forzadas. ¿Qué medidas deberíamos tomar ya con carácter urgente?

Bueno, las medidas están bien identificadas. El principal problema, la principal causa del cambio climático es la emisión de gases de efecto invernadero producidas por el ser humano y de ésas el grueso corresponde a las emisiones de CO2. El CO2 se produce en un 80% en la quema de combustibles fósiles por la deforestación, luego lo que hay que hacer es actuar sobre ese frente, principalmente en el de los combustibles fósiles. Lo que pasa es que eso es fácil de decir pero es difícil de hacer porque los combustibles fósiles son la base de la economía mundial, de la energía mundial, por tanto lo que es necesario hacer es una revolución energética, pero esto no es ninguna utopía, esto es algo factible, de hecho está ocurriendo, lo que hay que tratar de hacer es acelerarla.

¿Dispone Greenpeace de nuevos informes actualizados sobre el avance de la deforestación?

Estamos haciendo un seguimiento de las principales masas forestales que están en riesgo en el planeta, las más importantes por su diversidad y su volumen, y tenemos un proyecto científico de protección en la Amazonia que es una de las zonas más vulnerables y también en los bosques de Indonesia. Estamos trabajando, por ejemplo, en los bosques del Norte de Rusia, que también están siendo objeto de ataque por parte de industrias petroleras.

En estos momentos ¿son las energías renovables la única alternativa que nos queda?

Bueno, de hecho las energías renovables son el elemento principal de la solución que tenemos en la mano para resolver el problema del cambio climático. No sólo las renovables, porque también la eficiencia energética es crucial, y todo lo que tiene que ver con una organización inteligente del sistema energético. Pero desde luego en cuanto a fuentes de energía, las renovables son la clave, de hecho Greenpeace ha demostrado con unos estudios que las energías renovables tienen la capacidad de proporcionar el 100% de nuestras necesidades energéticas.

¿Y la energía nuclear? ¿No sería un mal menor apostar por ella en el momento en que estamos, debemos descartarla definitivamente?

La energía nuclear no tiene ninguna posibilidad de contribuir y de hecho no sería un mal menor, sería un mal igual. Es difícil comparar qué es peor: si acabar con la vida en este planeta por la subida de temperaturas o por la expansión de la radiactividad. Entonces, realmente no se trata de cambiar un problema por otro. Aunque se pretendiese hacer, y ya digo que no es solución, sería totalmente inviable, porque la energía nuclear de hecho está en retroceso, no tiene viabilidad técnica ni económica para reemplazar ni una pequeña fracción de la cantidad de energía que producimos con combustibles fósiles, cosa que sí pueden hacer las energías renovables.

Un incendio en una isla asiática

Un incendio en una isla asiática

¿Sabemos todo lo que deberíamos saber sobre el desastre de Fukushima o nos ocultan información?

Desgraciadamente hay muchísimo todavía por descubrir, Greenpeace ha estado allí y sigue estando, haciendo un seguimiento y desvelando toda la información que hemos sido capaces en cuanto a las poblaciones más afectadas. Se ha intentado ocultar mucho el impacto y se ha tratado de que la vida continúe como si no hubiera pasado nada, en un entorno de unas decenas de kilómetros de la central de Fukushima. Esto está poniendo en riesgo a la población que vive en esa zona. Es duro decirlo pero el peligro para la salud y la vida de las personas va bastante más allá de lo que actualmente está como zona de exclusión. El problema de la energía nuclear es que no solamente es territorial, es temporal, se alarga en el tiempo durante siglos o milenios, o sea que es un problema que no va a desaparecer por supuesto a lo largo de nuestra vida.

Las reservas de petróleo están en las últimas. ¿Cuánto tiempo nos queda con las bolsas de crudo actualmente existentes en planeta?

Hombre, el problema no es la escasez sino que el petróleo más fácilmente accesible, el más barato, es el que se ha agotado, eso es lo que está llevando a que se intente acceder a nuevos yacimientos en zonas más peligrosas, más difíciles y por tanto más costosas. Una de ellas es el caso del Ártico, pero si lo que pretendemos es hacer creer que el problema del petróleo está en su escasez, como hacen los gobiernos y las empresas petroleras, ése no es el debate. Lo que hace inviable la economía basada en el petróleo es su impacto sobre el clima, de hecho los datos científicos demuestran que no podemos quemar ni siquiera la tercera parte de las reservas disponibles de combustibles fósiles sin desequilibrar completamente el clima mundial. Por tanto la mayor parte de los combustibles fósiles, incluido el petróleo, deben quedarse bajo tierra.

En Canarias hay un gran conflicto abierto con las prospecciones petrolíferas y el Cabildo ha anunciado una consulta popular para que sean los ciudadanos quienes decidan. ¿Cree que es una medida acertada?

Lo que está claro es que hay un enorme rechazo popular a las prospecciones en Canarias y también en el Mediterráneo, pero vamos, en Canarias el rechazo es masivo y por tanto si se hace una consulta confirmaría este rechazo social. Lo que está claro es que se deben poner todos los medios jurídicos, políticos y sociales para frenar esta insensatez. Desde luego los intereses espurios con los que el ministro Soria está tratando de favorecer a Repsol, a toda costa, no cabe duda de que le va a costar muy caro desde el punto de vista político. Lo que pasa es que, claro, desde el punto de vista ambiental ese precio político va a llegar demasiado tarde. Luego a esto hay que ponerle freno ahora mismo.

El fracking es una técnica peligrosa para el medio ambiente que incluso puede provocar terremotos y que a pesar de ello se extiende por toda España pese a que algunos países la han prohibido. ¿No es un escándalo que un Gobierno permita que se juegue con la seguridad de los ciudadanos?

Pues efectivamente la técnica del fracking es absurda completamente, porque un país que tiene una cantidad de recursos renovables que permitirían producir más de 56 veces las necesidades de electricidad que España podría tener en 2050 y más de 10 veces las necesidades totales de energía, pues realmente no tiene ningún sentido ponerse a perforar por todas partes a ver si sacamos algo de gas totalmente disperso, que sería limitado en el tiempo y con consecuencias ambientales irreversibles. Pero de nuevo volvemos a lo mismo, a los intereses de algunas compañías que son los que el gobierno está tratando de favorecer.

¿Cree Greenpeace que el proyecto Castor es el responsable de los recientes terremotos en la costa de Castellón?

No es que lo diga Greenpeace es que los informes que se han encargado por parte de la propia administración y el Instituto Geológico Minero así lo han demostrado. Por tanto, el ministro Soria dijo que no se volvería a abrir mientras hubiera cualquier riesgo de incidencias por los terremotos por parte de Castor y es evidente que Cástor es un proyecto fracasado.

Greenpeace sigue manteniendo campañas activas en todo el mundo. ¿Cuáles son los frentes más importantes que la organización tiene abiertos hoy por hoy?

El principal problema con el que Greenpeace se enfrenta es el cambio climático, poner freno al cambio climático, porque ésa es la amenaza que puede poner en juego el total de la vida en este planeta. Esto implica las dos direcciones de trabajo que hemos comentado antes: trabajar por una revolución energética con todo lo que ello implica, un estudio energético para que sea cien por cien renovable con un uso inteligente. Y por otro lado también seguir trabajando para terminar con la desforestación mundial. Como parte más icónica de este trabajo de lucha contra el cambio climático pues estamos actuando con especial énfasis en la protección del Ártico, para poner freno a la explotación petrolífera y conseguir que se declare esta zona tan vulnerable como intocable. Pero realmente esto es un símbolo de lo que implica el cambio climático, por tanto este problema solo lo resolveremos cuando pongamos freno a la contaminación mundia.

Una campaña de Greenpeace

Una campaña de Greenpeace

Hay especies como las ballenas que siguen en peligro de extinción y la comunidad internacional no hace nada para prohibir su pesca definitivamente…

Bueno a ver, la caza de ballenas está prácticamente erradicada desde hace dos o tres años, lo que pasa es que desgraciadamente a pesar del acuerdo mundial existen unos pocos países que han persistido en seguir autorizando, en contra de la legalidad internacional, esa caza, como ha sido el caso de Islandia y Japón. Aunque todavía no hemos conseguido que se acabe definitivamente con esta práctica sí que la inmensa mayoría de los países la han erradicado.

Y sin embargo vemos cómo especies invasoras como la avispa asiática se implanta peligrosamente e incluso provoca ataques mortales contra las personas, como ha ocurrido ya este verano. ¿Se puede erradicar este problema o también es irreversible?

Pues una vez se desencadena es muy difícil, casi imposible erradicarlo. Es terrible pero es así, y eso es un ejemplo más de lo que supone el desequilibrio ecológico, alterar el orden natural de la naturaleza, valga la redundancia. El cambio climático es un factor desequilibrante enorme, va mucho más allá de actividades puntuales que podamos hacer los seres humanos, incluso a veces con la introducción deliberada de especies, que eso es gravísimo, un problema en sí mismo. Con el cambio climático estamos cambiando las condiciones ambientales, unas u otras especies, unos hábitat son viables o no, todo esto supone un desequilibrio. De hecho, el número de especies amenazadas de extinción es cada vez mayor y podrían desaparecer del orden de la tercera parte o la mitad de las especies mundiales en un escenario de cambio climático como el que estamos abocados en este siglo, si no hacemos nada por evitarlo.

Por ver algo positivo: Al menos el lince ibérico parece recuperarse gracias a los programas de protección, y el protocolo para salvar el oso pardo en el norte de la Península también parece ir por buen camino…

Bueno, sobre este tema no puedo comentar porque no es algo en lo que esté Greenpeace trabajando directamente.

¿Cree que el ciudadano está suficientemente concienciado con el problema ecológico que se nos viene encima en los próximos años o está más preocupado en otras cosas como la economía, la crisis y el paro, algo lógico por otra parte?

Bueno, realmente ambas cosas preocupan y con razón porque están muy relacionadas. El cambio climático ha llegado a estar y está (de hecho todas las encuestas lo demuestran), como una gran preocupación en todo el mundo. Lo que pasa es que las autoridades políticas no han respondido a la preocupación científica y a la preocupación social.

Obama llegó a la Casa Blanca con grandes ideas medioambientales. ¿Qué queda hoy de todas esas promesas?

Pues lamentablemente poco de lo que se prometió, aunque sí que es verdad que en esta segunda legislatura pues ya ha puesto en marcha algunas medidas en el campo de la energía que desde luego supone un cambio de dirección importante en lo que ha sido la política de EEUU. Desde luego este país ha sido el mayor generador de energía del mundo y bueno, se están introduciendo cambios importantes, no todo lo ambiciosos que nos gustaría, pero sí que hay cierto cambio de dirección en lo ha sido la tradicional política de derroche y sumisión total a las compañías energéticas y petroleras que ha seguido EEUU.

Cada cumbre que se celebra es un fracaso más estrepitoso que el anterior. Kyoto aún está por desarrollar en cuanto a emisiones contaminantes, nadie cumple lo acordado. Nunca se llega a acuerdos sustanciales en esas grandes citas internacionales. ¿Para qué sirve una cumbre ambiental?

Se avanza efectivamente mucho más despacio de lo que avanza el problema del cambio climático que estamos creando pero eso no quiere decir que no hagan falta acuerdos internacionales, de hecho son imprescindibles; estamos hablando de problemas de ámbito mundial que sólo podemos resolverlos si nos ponemos de acuerdo para actuar. Pero efectivamente lo que no podemos hacer es perder años y años en discutir sobre cómo nos ponemos de acuerdo, la discusión tiene que estar en que hay que actuar ya y en que hay que reducir emisiones de forma rápida, urgente y drástica. Pero efectivamente, como herramienta para eso, el acuerdo internacional es imprescindible.

Sida, gripe aviar, ahora el ébola… No quiero parecerle apocalíptico pero, ¿no ve un poco extraño que cada cierto tiempo aparezca un virus nuevo de origen desconocido?

Bueno, a ver, sin enfocar cada caso en particular, pero sí que uno de los informes científicos sobre los impactos del cambio climático señala que uno de los problemas más preocupantes es el de la expansión del alcance de las enfermedades infecciosas, ya que debido a la subida de las temperaturas los vectores emisores tienen capacidad de sobrevivir más tiempo y en más lugares. Luego está esa enorme preocupación que hay en la OMS y entre todos los sistemas médicos, sobre todo porque los más vulnerables son los que tienen los sistemas sanitarios más débiles, con lo cual las probabilidades de expansión son mayores. En un escenario de cambio climático donde las temperaturas siguen subiendo varios grados estas enfermedades alcanzarían nuestras latitudes.

Todos los expertos de la ONU aseguran que la miseria mundial podría solucionarse en unas pocas décadas con una voluntad decidida de la comunidad internacional. Si es tan fácil ¿por qué no lo hacemos ya?

Eso es una pregunta de amplio alcance que tiene muchas dimensiones. En el ángulo que Greenpeace trabaja y que tiene que ver con esto es en la lucha contra el cambio climático. Hay otros frentes en los que trabajamos, como el sistema agrícola sostenible a nivel mundial y ahora nuevamente nos encontramos con los intereses de las grandes multinacionales que condicionan tanto la salud alimentaria como el freno a la revolución energética. En otros ángulos nos encontraríamos con respuestas similares.

Supongamos que pudiéramos asomar la cabeza al futuro dentro de 200 años. ¿Cómo cree que estaríamos: mejor, peor o extinguidos ya como especie?

No es cuestión de pesimismo, es cuestión de que por el camino que vamos estaríamos o extinguidos como especie o en una situación casi prehistórica, pero evidentemente no podemos admitir esto como un hecho irreversible; somos una especie racional y como tal debemos comportarnos. Tenemos una información que no tenían nuestros predecesores sobre las consecuencias de nuestras propias acciones, por lo tanto lo que toca es actuar y cambiar el rumbo, pero cambiarlo rápidamente de forma radical.

 

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