Pedro Duque: “No conozco a ningún astronauta que haya visto un ovni”

Foto: Marcial Guillén

Por José Antequera. Fotografías: Marcial Guillén. Jueves, 25 de septiembre de 2014

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  Entrevista

Pedro Duque es el único español que ha contemplado la Tierra desde el espacio. Y nada menos que por partida doble, una en 1998 y otra en 2003. Nacido el 14 de marzo de 1963 en Madrid, está casado y tiene tres hijos. Duque, ingeniero aeronáutico por la Universidad Politécnica de Madrid y Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional junto con los astronautas Chiaki Mukai, John Glenn y Valery Polyakov, es en la actualidad astronauta de la Agencia Espacial Europea, donde colabora con la Oficina de Operaciones de Vuelo en las actividades de la Estación Espacial Internacional. Gran aficionado a la natación, al submarinismo y a la bicicleta, asegura que la experiencia del espacio es “lo más raro que hay” y que se sigue preparando a fondo por si la Agencia Espacial Europea decide volver a ponerlo en órbita algún día. Está convencido de que si se destinaran los mismos recursos que se pusieron en juego en el proyecto Apolo para llegar a la Luna, el ser humano podría pisar suelo marciano en “diez o quince años”. “No conozco a ningún astronauta que haya visto un ovni en el espacio”, sentencia con escepticismo.

Cuando somos niños la mayoría sueña con ser astronauta, es una fijación infantil, pero luego nadie lo consigue, bueno nadie salvo usted. ¿Qué le influyó, la ciencia, la literatura, el cine o fue pura vocación?

Bueno, a nosotros, los de nuestra edad, lo que nos influyó fue el alunizaje, yo tenía seis años cuando ocurrió y lo cubrieron todas las televisiones y todos los que tenían televisión en la Tierra estaban pendientes de aquello. En esos momentos el espacio estaba en casa de todos y por eso todos los niños queríamos ser astronautas.

Debió marcar a todos los de su generación…

Fue impactante vivir el momento, y no solo verlo en directo en la televisión sino ver que toda la sociedad se movía por eso, se anticipaba, que todo el mundo tenía un interés. Por tanto todos los niños allí estábamos.

Ya ha estado en el espacio exterior en dos ocasiones, una en 1998 y otra en 2003, si mal no recuerdo. ¿Echa de menos volver a participar en una misión tripulada? ¿Volverá Pedro Duque al espacio algún día?

A corto plazo no porque en cualquier caso para prepararse normalmente hacen falta 3 años. De momento, en principio, en los próximos digamos 4 ó 5 años todavía podrían asignarme una misión. Yo sigo haciendo las pruebas todos los años y todos los años estoy en una lista que se publica, bueno, no se publica en realidad, la mantiene el comité mundial de la estación espacial internacional. En esa lista se encuentra la gente que está cualificada para ir y ya solo es cuestión de que decida la Agencia Europea del Espacio.

La vida del astronauta es intensa pero corta…

Bueno, en principio la actividad de un astronauta no está tan regulada como la de los pilotos de pruebas. Con unos pocos de años de trabajo como piloto de pruebas ya es bastante común que no se tengan los reflejos necesarios. Un astronauta es diferente, porque no se es tan exigente con las condiciones físicas como con los pilotos de pruebas o jugadores de fútbol o cosas así. Entonces ha habido gente que ha ido al espacio con 55 años y hasta con 60, y estando en pleno rendimiento todavía. Es una cuestión de si pasas las pruebas médicas.

¿Qué es más importante para ir al espacio la condición física o el estado mental?

Bueno, cuando se selecciona a gente para prepararlos, el estado mental es importante, luego obviamente hay que aprender una serie de cosas, unas capacidades técnicas. Y las capacidades físicas de resistencia o gimnasia son importantes en el sentido de que muestran la salud de la persona, pero no es que uno tenga que levantar grandes pesos ni hacer grandes maratones ni nada por el estilo, no es eso lo más importante ahora para ser un astronauta.

¿Cómo describiría la sensación de estar fuera de la Tierra, en el espacio exterior? ¿Es verdad eso de que todo se relativiza, de que los problemas humanos se convierten en pequeños, en intrascendentes?

Bueno, un poco sí. Es normal. Al irte lejos de algo, que ese algo lo veas de forma diferente, es  natural en las personas. Igual le pasa a la gente cuando se va a trabajar a Alemania. Se entiende entonces que las cosas que pasan en España no eran tan importantes, es un cambio fuerte porque las diferencias pequeñas ya no se ven. Pero bueno, a lo que voy es que no es una cosa que ocurra necesariamente por ir al espacio, sino que cualquier punto de vista distinto que uno tenga, ver las cosas desde la montaña, o ir al fondo del mar, todo eso te hace ver las cosas distintas. Pero bueno, cierto es que el espacio es lo más raro que hay, o el punto de vista distinto que es más distinto. Los países los ves todos de un golpe. En fin das la vuelta al mundo en muy poco tiempo. Por tanto el mundo lo percibes pequeño.

¿Pero es cierto que el astronauta sufre cambios interiores, espirituales, o en su forma de ver el mundo, allá arriba?

No. Como profesionales creo que la transformación se nos produce más durante los años que estamos en preparación, en contacto con tantísima gente de altísimas capacidades técnicas y humanas que trabajan en el programa espacial, los mejores de todas las especialidades. El aprender de esa gente creo que es lo que nos produce la transformación real.

Pero en sus viajes espaciales nunca ha visto ovnis, como aseguran algunos colegas suyos de la Nasa, ni brillar luces misteriosas en el firmamento, como aquel personaje de Blade Runner ¿O sí?

Yo no conozco a ninguno que haya dicho eso, pero bueno…

Eso se dice de Neil  Armstrong, por ejemplo…

No, no, de verdad te digo que nadie del grupo, nadie de los astronautas ha visto nunca nada que quede por interpretar o saber qué es. Obviamente cuando John Glenn subió y dijo aquello de que le seguía una especie de mariposa todo el mundo se puso a pensar cosas raras pero luego se supo que era la propia humedad de la nave convertida en hielo, que estaba orbitando alrededor de la cápsula. Son todo cosas que se saben. A veces dices: Oye, que veo algo que nos está acompañando. Vas y miras y normalmente es un trozo de tu propia estación que se ha roto o un trozo de tela, algo normal.

¿Cree en la vida extraterrestre? Y en caso afirmativo, ¿cree que llegaremos a contactar con ellos algún día?

Desde hace unos pocos años, con la ayuda de los nuevos telescopios, estamos seguros de que hay más planetas que estrellas y estrellas hay miles de millones de ellas. Por tanto creo que en algún sitio se han debido reproducir las mismas condiciones que en la Tierra. No es descabellado pensar que pueda haber pasado. Lo que ocurre es que de momento lo que sabemos de la Física nos impide contactar con nadie, pero veremos a ver si vamos descubriendo cosas distintas.

Foto: ESA

Foto: ESA

Para que luego contactemos con ellos y quieran colonizarnos…

Ya, bueno, esa amenaza siempre está ahí. Y es real…

¿Cómo afectan los recortes y la crisis económica mundial al futuro de la exploración espacial?

En Europa se ha notado un poco pero tampoco mucho. En la mayoría de los países se entiende que mantener la educación, la investigación, es la única manera de garantizar que, una vez que se normalice la situación económica, no estarán por detrás de los demás. Es necesario mantener el gasto en investigación y casi todos los países han mantenido su contribución. Los recortes se han notado en una cosa, y es que los países que contribuyen a los proyectos de la Agencia Espacial Europea exigen mucho más ahora, con el mismo dinero o un poco más, pero son más exigentes con el rendimiento. Eso me parece que es sano. Además, en otros países se han aumentado mucho los presupuestos. La gente entiende que una crisis no es momento para gastos. Pero es al contrario, es un momento en el que hay que preparar el futuro.

Denos un buen argumento que nos convenza de que Europa debe seguir gastando miles de millones de euros en la investigación espacial.

Bueno, sí… Pues que se podría repartir el dinero de la carrera espacial con la gente pero que a cada uno solo le tocarían 4 euros al año.

¿Solo cuatro? ¿Está seguro?

Ése es el presupuesto que hay por habitante para la carrera espacial. Es cierto que se podría repartir ese presupuesto entre los ciudadanos, pero ¿no sería mejor poner ese dinero entre todos e incluso diez veces más, que es lo que hacen en USA, y con ese poco de dinero (porque en realidad es muy poco en comparación con otros gastos) pensar que vamos a desarrollar nuevas tecnologías que nos permitirán avanzar y dar trabajo a nuestros nietos? Al final, desde el punto de vista crematístico, lo que importa es realizar nuevos avances tecnológicos vendibles y patentables. Pero todo eso viene porque antes hay unos científicos que se ponen unas metas muy difíciles, que quieren investigar cada vez más, y eso nos hace inventar nuevas metas espaciales. Sería muy difícil que a los ingenieros se nos ocurrieran nuevas tecnologías si los científicos no dijeran antes: ahora quiero medir las posiciones de las galaxias con una precisión equis. Los científicos tienen que inventar aparatos que hagan eso. Y en el camino de conseguir eso inventan nuevas tecnologías, métodos, procedimientos, materiales, componentes que después se destinan a los aviones, a los trenes, a las lavadoras y cosas así.

La OCDE acaba de darle un tirón de orejas a España para decirle que debe invertir más en Investigación y Desarrollo. De modo que por lo que parece seguimos practicando aquello de “que inventen otros”…

Bueno, eso son cifras poco opinables; es cierto que en España el presupuesto completo que se dedica a investigación y desarrollo es la cuarta parte de lo que correspondería. Entonces, ese hecho viene de dos cuestiones: que en el Estado no se entiende esto suficientemente, que el Estado no pone los fondos que se deberían poner proporcionalmente, como ocurre en otros países; y lo segundo, que es mucho más grave, es que las empresas españolas dedican muy poco dinero a la investigación y el desarrollo. La empresa en España es mucho más cortoplacista de lo que es en otros sitios.

¿Está el hombre tan cerca de pisar suelo marciano como aseguran los norteamericanos?

Una vez que se destinen los presupuestos necesarios y podamos poner suficiente gente a trabajar en el proyecto, como se hizo en el programa Apolo, que disponía de varios cientos de miles de personas trabajando en ello, y una vez que se les pueda pagar un sueldo para que puedan dar de comer a sus hijos, una vez que esto esté en marcha, digo, a lo mejor tardamos diez años o tal vez quince.

¿Solo una década?

Todo es cuestión de trabajo. De Marte estamos a una distancia equivalente a un número de millones de horas de trabajo de ingenieros y científicos, a un número de horas de conseguir estas tecnologías y ponerlo todo en marcha. Todo depende de la intensidad con la que trabajemos. Con la intensidad actual y con la poquísima gente trabajando como hay en la ESA pues tardaremos infinito. Pero si ponemos el empeño que se puso en la era Apolo, cuando EEUU y Rusia dedicaron muchos esfuerzos, pues obviamente será mucho más fácil.

Foto: ESA

Foto: ESA

¿Cree que el hombre mantendrá una colonia permanente en Marte o una vez conquistado el planeta rojo se olvidará de él, como ya ocurrió con la Luna?

Pues no lo sé, eso son más preguntas para la política. Cuando se conquistó la Luna, el presidente de los Estados Unidos que había entonces decidió recortar los presupuestos a una quinta parte y poner ese dinero en la Guerra de Vietnam. Yo qué sé lo que harían hoy…

¿Qué cree que cambiaría en la Tierra si mañana descubriéramos una bacteria o un bicho raro en Marte?

Pues no sé si la gente lo entendería suficientemente bien, para mí sería un descubrimiento de los más importantes que jamás se hayan realizado. Pero bueno, también hay que entender que la gente pueda tener otras ideas, otras prioridades. Espero que se lo expliquen suficientemente bien a las personas para que entiendan la importancia de encontrar vida en otro planeta. En ese caso habríamos demostrado que ya no estamos solos en el Universo, que la vida se genera de forma espontánea. Ese descubrimiento demostraría prácticamente que hay millones de posibilidades de que se repitan las mismas circunstancias para la vida fuera de la Tierra. También es muy posible que no haya ninguna forma de vida fuera de la Tierra dentro del Sistema Solar y si hay que buscar lejos, eso va a resultar complicado.

¿Alcanzaremos la tecnología necesaria para realizar viajes interestelares algún día?

De momento no. El salto a las estrellas es cosa de las novelas de ciencia ficción. Lo más realista sería mandar a gente en una nave que tardaría muchas generaciones en llegar. De momento, hoy por hoy, ésa parece que es la única manera.

Y lo de aprovechar agujeros de gusano como pasadizos entre universos, como nos dice la física teórica, también suena un poco a locura, ¿no le parece?

Todo eso está muy lejos de ser real, lo primero porque todavía está lejos de ser matemáticamente fundamentado. Los matemáticos están trabajando en ello, después tienen que trabajar los físicos y cuando acaben los ingenieros ya veremos. Pero de momento no hay ningún viso de que sepamos cuál es el camino que nos vaya a llevar a viajar más rápido que la velocidad de la luz.

¿Qué es lo que más se echa de menos allá arriba, en el espacio exterior?

Como en cualquier viaje, a la familia, a los tuyos. En el espacio, tal y como son ahora las naves espaciales, echas de menos cosas básicas, como poder ventilar la habitación, tener una ducha con agua generosa, yo que sé, hay muchas cosas que no se pueden hacer en el espacio y se van echando de menos.

La comida espacial, ¿es tan mala como dicen en las películas?

Es mala porque es comida tipo camping, no hay una cocina ni un cocinero ni te vienen guisantes frescos, bueno, a lo mejor alguna vez algo fresco viene en las naves espaciales pero dura solo unos cuantos días. Lo normal es que sea comida preparada, deshidratada, en latas, y todo eso tiene un límite de calidad como es lógico.

Y dormir en ausencia de gravedad no debe ser nada bueno para la espalda…

Dormir, bueno… la ausencia de gravedad no es un problema. El mayor contratiempo es dormir dando vueltas a la Tierra y que la luz vaya saliendo todo el rato y que anochezca 45 minutos más tarde. Lo de la luz fastidia bastante el sueño, la verdad. Hay astronautas que tienen problemas para dormir y que al cabo de un par de meses de estar ahí arriba se encuentran mal y tienen que tomar algún somnífero para conseguir su ciclo, pero la ingravidez en general es bastante cómoda, es como dormir con la bañera llena de agua y que esté permanentemente a 37 grados. En principio se puede dormir bastante bien.

Imagen: Agencia Espacial Europea

Imagen: Agencia Espacial Europea

¿Qué hacen ustedes allá arriba en los ratos libres?

Yo pocos ratos libres tenía, porque los viajes que hacía eran de diez días cada uno. La gente que está seis meses ya es otra cosa. Yo ahora estoy destinado en el centro de control en la Estación Internacional, que es donde diseñamos todos los planning, todas las actividades espaciales de Europa, y me consta que les damos el domingo libre a los astronautas para hacer cosas. ¿Pasatiempos? Tampoco te puedes dedicar a casi nada en especial, no puedes tener un hobby como bajar en kayac, porque eso no vas poder hacerlo, pero bueno… puedes aprovechar para hacer cosas con el ordenador, escribir, tomar notas, cosas así. Y luego está la ingravidez, mirar por la ventana y hacer fotos.

¿Cine?

Allí arriba no vi películas, pero me consta que en estancias largas, en la Estación MIR, por ejemplo, hay un día a la semana dedicado a visionar películas de cine. Mis viajes de diez días eran una experiencia totalmente distinta, como un viaje de trabajo donde coges una maleta y estás destinado un tiempo en un sitio. Sí, se pueden ver películas, escuchar música clásica con auriculares, pero es un ambiente un poco ruidoso por los ventiladores, no da tanto gusto como ponerte unos altavoces en casa. Más que nada el ruido viene por los ventiladores, que producen un ruido de fondo que hace que la música clásica se oiga mal. Tienes que ponerte unos buenos auriculares y aislarte.

¿Es partidario de financiar la investigación con turismo espacial?

Todo lo que inventen los ingenieros para sufragar el gasto me parece bien. Para que después los hijos de los ingenieros sigan teniendo trabajo. No tengo nada en contra de las cosas que se inventan para ir al espacio, siempre que los desarrollos tecnológicos sean seguros para el público en general. Que se utilicen ampliamente, claro que sí. Lo único que los viajes turísticos al espacio van a ser por necesidad cortos en el tiempo, pero si a la gente le gusta y vuelve con buenas sensaciones, pues habrá más clientes y poco a poco se irán aproximando los viajes turísticos a los grandes viajes espaciales.

Aunque con tanto turista acabaremos dejando el espacio hecho un asco…

De momento la chatarra espacial provocada por el turismo espacial no es un peligro porque los turistas van y vuelven con todo. Como no llegan a estar en órbita, todo lo que se llevan se lo traen de vuelta. Pero sí que es verdad que si empezamos a poner en marcha estaciones espaciales como hoteles pues entonces pueden empezar a ser un problema. Habrá que hacerlo de forma profesional, prever esta situación y que no se expulse nada al exterior.

Allá arriba, en el espacio, ¿cómo se siente un astronauta, más cerca de Dios o más solo que la una?

No soy especialmente creyente. Una vez que va uno a trabajar allí estás metido en la cuestión tecnológica y tampoco es tanta la diferencia. Entonces, ¿cómo decirte? Te encuentras mucho más cerca de la alta tecnología y una cierta sensación de soledad sí que se puede tener y bueno, para eso está el grupo, la gente que está allí. Tienes que intentar integrarte, mantener una serie de relaciones sociales, siendo consciente de que es un grupo pequeño y que tú no lo eliges. Eso siempre es una dificultad, es como si te metieran en un velero muy lento, muy lento, que fuese a cruzar el Atlántico, pero que tardara 6 meses, todos juntos allí, comiendo apelotonados en el velero. Pues todo eso cuesta un poco. Y si no haces un esfuerzo consciente por mantener una relación cordial con el resto de la tripulación sí que te puedes encontrar muy solo.

Cuando Stephen Hawking dice que el bosón de Higgs tiene potencial suficiente para crear un enorme agujero negro que destruya el Universo, ¿no tiene la sensación de que cada vez sabemos menos?

Eso parece, como yo no soy de Físicas pues tampoco puedo dar muchos detalles, pero a mí desde luego se me cayó el alma a los pies cuando se descubrió que todo lo que nos habían explicado de la Física hasta que salimos de la Universidad ahora es solo el diez por ciento de lo que hay. Entonces uno piensa: a ver cuándo descubrís el 90 por ciento restante para que podamos creer en vosotros otra vez. Los físicos tienen muy claro que tienen que correr lo más posible para explicar el Universo.

¿Tiene mono de viaje, siente deseos de volver otra vez allí, al espacio exterior?

No tengo tanto mono de la nave como del proceso de preparación del viaje, de sentir la satisfacción de esa preparación, que te da la oportunidad de conocer a mucha gente, los mejores de nuestras especialidades. Sentir esa sensación de que todo lo llevamos muy bien preparado y de que terminas el vuelo con la satisfacción del deber cumplido. Es más el mono de todo eso, de sentir que has podido hacer algo que mejore aunque sea un ápice la vida de las personas y de conseguir un éxito dentro de tu especialidad. Claro que no me importaría volver al espacio. Pero todo depende de la Agencia y de las prioridades que tenga.

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