Ada Colau: “Nos han declarado la guerra y si nos quedamos en casa nos lo quitarán todo”

_DSC1833

Por Francisco Sánchez. Fotografías: Carlos Trenor. Jueves, 17 de julio de 2014

Deportes

  Entrevista

El nombre de Ada Colau (Barcelona, 1974) irá siempre ligado a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), un colectivo que nació hace cinco años y que desde entonces ha parado cientos de desahucios, ha negociado con los bancos numerosas daciones en pago y ha denunciado con todo tipo de acciones, incluidos los famosos escraches, la voracidad de las entidades financieras con los más desfavorecidos en connivencia con el Gobierno. Colau es coautora del libro Vidas Hipotecadas, publicado originalmente en catalán y editado en castellano en junio de 2012. Luego vino su etapa más mediática como portavoz de la PAH y se hizo popular en todo el país con sus apariciones en los medios de comunicación. Un periodo en el que también recibió los más furibundos ataques desde el PP, que la vinculó con ETA, e incluso amenazas de muerte de grupos extremistas. En mayo dejó la portavocía de la PAH y ahora es referente de Guanyem Barcelona (Ganemos Barcelona), una plataforma nacida en la capital catalana y pensada para conseguir que la ciudadanía se haga con las riendas del gobierno municipal. Una iniciativa que está prendiendo proyectos similares dentro y fuera de Cataluña. Ada Colau afirma a nuestra revista que en estos años “lo más duro de todo ha sido todo el dolor que no hemos podido evitar y la gente que se ha quitado la vida”.

Tras cinco años batallando con los bancos y las administraciones públicas la labor de la PAH ha sido reconocida incluso con premios de la UE por su defensa de los derechos fundamentales de la personas. Ahora comienza una nueva etapa ¿En qué asuntos debe ahora hacer hincapié la PAH?

La PAH lo que tiene que hacer es mantener el trabajo que viene haciendo hasta ahora. Por un lado, tiene el trabajo cotidiano, que es imprescindible, porque hay vidas de personas en juego, que es lo que venimos denunciando desde el principio. La PAH tiene que seguir batallando en el día a día, con negociaciones con los bancos para conseguir daciones y alquileres. La buena noticia es que aunque la situación sigue siendo durísima el movimiento ha ganado mucha capacidad de negociación, porque gracias a la presión social, a toda la movilización que se ha hecho y a todo el apoyo que hemos recogido, ahora los bancos se ven obligados a negociar con nosotros y cada vez conseguimos más resultados. Eso es peleando David contra Goliat en el día a día y por lo tanto hay que seguir con la lucha de fondo que es la de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP), las demandas de mínimos de la PAH para cambiar esa maldita ley aberrante que tenemos. Entonces, ahora se están haciendo varias iniciativas en ese sentido, como presiones a los ayuntamientos para que recuperen las viviendas vacías en manos de bancos o las sancionen para conseguir que se pongan en alquiler, y se están haciendo campañas en varias regiones para interpelar a las comunidades autónomas que tienen competencias en vivienda. A nadie se le escapa que ahora viene un periodo electoral. Vienen municipales, autonómicas y luego generales, y desde luego no creo que nadie se pueda plantear querer ganar unas elecciones en este país sin dar respuesta a las demandas de mínimos de la PAH. Creo que las campañas electorales van a marcar mucho la agendas y seguro que las PAH van a meter toda su presión en esas campañas, como ya se hizo en las europeas, donde se hizo escrache al Partido Popular, que ha empeorado mucho sus resultados y eso no es casualidad.

Hay gente que todavía se sigue preguntando por qué decidiste dejar la portavocía de la PAH.

Envié una carta larga explicándolo. Básicamente, se juntaron varias cosas. Hay motivos personales y hay motivos políticos. Se juntó por un lado que soy una de las fundadoras de la PAH, que he estado siempre de portavoz durante más de cinco años y que en concreto el año pasado sucedió algo poco habitual, algo más allá de ser portavoz, y en la PAH siempre ha habido varios portavoces. De repente, por una cosa imprevisible como fue la comparecencia en el Congreso, eso se convirtió en un fenómeno mediático y de pronto me convertí en un personaje mediático. Desde entonces he tenido muchísimo peso y me convertí durante un año en la imagen de la PAH. Creo que eso lo supimos utilizar como movimiento para que se escuchasen nuestras demandas y para llegar a más gente. Pero llega un momento también en que el personaje mediático corría el riesgo de comerse al movimiento. Había medios de comunicación que buscaban más a Ada Colau que a la PAH y eso no podía ser. Un portavoz de la PAH tiene que ser eso, un portavoz. Además, eso se junta con que considero que cinco años es suficiente de ser portavoz y que tiene que haber recambio, como en cualquier movimiento que quiera ser democrático. Si lo exigimos a los políticos lo tenemos que practicar también nosotros. También hubo motivos personales. Ser la cara de la PAH ha sido en realidad lo más hermoso que he hecho políticamente en mi vida y además he tenido la gran suerte de recibir, por encima de la ira del PP, el cariño de miles de personas que me identifican con un movimiento que todo el mundo apoya. Cada día en la calle me para gente para dar ánimos y para felicitarnos. También ha sido un peso de responsabilidad porque cualquier cosa que yo dijera o hiciera se le atribuía a la PAH, y también tenía ganas de opinar de otros temas en política y en otras cuestiones, y mi puesto me lo impedía un poco, pues si eres portavoz de la PAH no puedes ser ninguna otra cosa. Digamos que la confluencia de motivos, tanto internos como políticos como personales hizo que llegara el momento de enviar la carta de despedida, aunque lo llevaba pensando desde hacía meses.

La portavocía de la PAH la dejaste en mayo y ahora hay un hueco que supongo que tendréis que llenar ¿La PAH va a elegir ahora un nuevo portavoz estatal?

Es lo que contaba antes. Lo que es una anomalía es que haya un personaje mediático de portavoz de un movimiento. No hay ningún vacío. Quizá a algunos medios de comunicación se lo parece, pero en realidad la PAH sigue teniendo muchos portavoces que ya tenía. Cada plataforma tiene uno o varios portavoces y luego hay varios portavoces ya veteranos que son capaces de explicar cualquier cosa del movimiento. Portavoces ya había antes y siguen existiendo y por lo tanto no hay que suplir la figura que yo he cubierto.

En cinco años como portavoz de la PAH te ha pasado de todo, tanto bueno como malo. Antes hablabas de la ira del PP, que te ha acusado de muchas cosas. ¿De lo malo qué es lo que más te ha dolido?

Es verdad que lo de las amenazas que recibí tuvo algunos momentos duros. Cuando un responsable como la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, te señala como terrorista sin tener ninguna prueba ni ningún motivo, sabe perfectamente lo que hace. Te señala y luego hay otra gente más radical que se encarga de amenazarte. Cuando empezamos a recibir amenazas de muerte a mi familia hubo días que fueron duros, pero en realidad lo más duro no ha sido eso. Lo más duro no han sido las difamaciones ni las amenazas, porque ahí no he dudado nunca de que estábamos haciendo lo que teníamos que hacer, y el PP ha hecho barbaridades porque se veía acorralado por un movimiento ciudadano con toda la legitimidad del mundo. Pero lo más duro de todo ha sido todo el dolor que no hemos podido evitar y la gente que se ha quitado la vida. Yo creo que todos en la PAH hemos llorado y nos hemos desesperado porque esta maldita ley todavía no se haya cambiado y que haya gente que se haya quitado la vida. Este año sigue pasando; hay gente que se sigue quitando la vida, aunque quizá el desahucio no es el único motivo, pero desde luego la ejecución hipotecaria y el desahucio son cosas que pueden desencadenar que alguien no vea futuro y se quite la vida. Eso a mí me parece una de las cosas más horribles.

_DSC1900

Después de cinco años de la PAH y de todo lo que habéis conseguido las estadísticas están ahí y el número de desahucios no baja e incluso sigue creciendo. Esto quizá os obligue a replantearos algunas cosas. ¿Es posible que tengáis que modificar un poco vuestra estrategia?

Relativamente, esto nos reafirma en que hay que cambiar la ley, que el problema de fondo es la ley. La ley del PP ya se ha demostrado que es un fracaso y ahí están las estadísticas que dicen que se mantienen las ejecuciones hipotecarias y los desahucios, por lo que el Gobierno tendría que contemplar lo que nosotros pedimos. Nos reafirmamos en la demanda de cambiar la ley con esas exigencias de mínimos de la ILP y al mismo tiempo es verdad que no tenemos capacidad para llegar a todos los casos, pero la parte buena es que en casi todos los casos que llegan a nosotros podemos parar el desahucio. Hemos ganado mucha capacidad de negociación, el problema es que todavía la mayoría de la población, por desconocimiento, por vergüenza o por miedo, no viene a las plataformas y eso sigue sucediendo. Pero la ciudadanía organizada está consiguiendo hacer lo que no hacen las administraciones.

La PAH recogió casi un millón y medio de firmas de apoyo a la Iniciativa Legislativa Popular para cambiar la ley y evitar la tragedia de los desahucios. Todo sigue igual. ¿Qué ocurre, el Gobierno del PP hace oídos sordos?

El Gobierno del PP no cree en la democracia y le da igual lo que opine la gente, lo que le está pasando a la mayoría de la población y el sufrimiento de la gente. Viven aislados en su Congreso bunquerizado, en sus despachos y lo que necesitan es pisar más calle, porque si tuvieran cerca la realidad que nosotros vivimos cada día les resultaría literalmente insoportable. El problema que tiene también el PP es que, al igual que el PSOE, está instalado en una democracia secuestrada donde los partidos de gobierno tienen una relación de dependencia. Existen las puertas giratorias. Nuestro actual ministro de Economía, De Guindos, viene del sector financiero y sabe que cuando salga tendrá el trabajo asegurado en un consejo de administración, como pasa con Rato y con tantos otros desgraciadamente. Entonces, en una democracia secuestrada donde los ministros piensan en qué consejo de administración se colocarán después y no piensan en el bienestar y en el interés general, pues pasa lo que está pasando aquí. Lo que ocurre es que ahora la ciudadanía está diciendo basta. El PP de momento tiene la mayoría absoluta pero vienen periodos electorales y estoy bastante segura de que van a perder esa mayoría absoluta, porque la gente ha dicho basta ya, hay que acabar con esto.

En varias ocasiones ha dicho que para nada le convencen los partidos tradicionales de izquierdas. Ahora estamos viviendo tiempos de cambio y ahí tenemos lo que ha pasado en las elecciones europeas, con el castigo al bipartidismo y la irrupción de partidos como Podemos. ¿Qué te parece ese fenómeno, como el de Podemos?

Me parece lógico y deseable que aparezcan nuevas propuestas políticas porque lo está pidiendo la ciudadanía. No creo que se pueda decir que todos los políticos son iguales y que todos los partidos son iguales, pues creo que sería un error. Están los grandes partidos del régimen, el bipartidismo, que son los grandes partidos que están con las puertas giratorias, con la corrupción y que tienen la gran responsabilidad de lo que está pasando hoy en el país. Pero luego otros partidos de la oposición, aunque no tengan esa responsabilidad, lo cierto es que hay un problema de cómo están concebidos los partidos políticos, y que la participación política en este país solo pasa por esos partidos y por eso tenemos la abstención que tenemos. Porque la gente no se reconoce ya en esas formas de participación. El sistema de partidos tal como lo conocemos seguro que tuvo mucho sentido en su momento, en la transición, pero ahora ya no funciona, y eso hay que actualizarlo y renovarlo seguro. No quiere decir que todo lo viejo no sirve y ahora todo tiene que ser nuevo. Claro que hay mucha gente válida y mucho aprendizaje y bagaje que se puede aprovechar, pero hay que actualizar las formas de participación política, porque la gente se da cuenta de que delegando nos ha ido muy mal y la gente quiere tener voz, que en democracia debería ser muy normal, que se consultara regularmente y no solo votando cada cuatro año.

_DSC1828

Lo que tenemos más cercano son las elecciones municipales y las autonómicas del año que viene. El eterno problema en la izquierda es la falta de unión. Izquierda Unida, Podemos y otros partidos están tanteando posibles pactos. ¿Piensa que sería bueno que hubiera algún tipo de alianza? ¿Se evitaría así que se desperdigara el voto de la izquierda?

Siempre he dicho que yo lo que descartaba era fichar por algún partido porque no tengo interés en hacer carrera política. Ya me lo han ofrecido, podría ser diputada ahora mismo pero no es lo que me interesa. Sin embargo, aunque nunca me ha interesado, como a la mayoría de la población, la política institucional, tenemos la reflexión compartida de que estamos en una situación de emergencia, en una situación excepcional en la que realmente nos están quitando lo que poco que teníamos. Nos están desmontando el estado de bienestar, hay una ofensiva contra las libertades más básicas, como la reciente ley mordaza que se aprobó este viernes. Realmente el poder tiende a abusar del poder y no tiene límites, y va a acabar con nosotros. Nos ha declarado la guerra. Sin balas, pero nos ha declarado la guerra. Frente a esa situación de emergencia que tenemos ahora mismo, creo que hay una reflexión colectiva de decir cómo echamos a esta gente de las instituciones. Hay que echarlos porque van a acabar con nosotros y como hay que echarlos creo que es el momento de plantearse alianzas o propuestas políticas amplias que quizá era más difícil de imaginarse hace poco tiempo. Nosotros, por ejemplo, en Barcelona ahora estamos impulsando una propuesta, que todavía hay que ver si se valida, de confluencia muy amplia de ciudadanía que normalmente no participa en política, de gente que está organizada a nivel social, pero también de formaciones políticas que quieren apostar por esa ruptura democrática que creo que la mayoría de la ciudadanía está pidiendo. Creo que hay que hacer esas confluencias amplias, que sean muy localizadas y en función de la gente que realmente está comprometida en cada uno de los territorios, por lo que no creo que sea cuestión de un partido o de otro, sino que tiene que ser sobre todo en el marco de las municipales. Es una oportunidad porque el municipalismo es lo más democrático, es empezar la democracia desde abajo, desde el territorio donde haces vida cada día y conoces a la gente. Creo que hay una oportunidad para darle un empujón fuerte a ese anhelo de más y mejor democracia que hay en todo el país.

La ley de seguridad ciudadana, o ley mordaza, está recién salida del horno y el Gobierno dice que la ha suavizado. ¿En qué afecta más esta ley a las acciones de la PAH?

Esta ley es una barbaridad. Hay puntos que los han hecho expresamente para la PAH, pues nos hemos convertido en la oposición del PP e incluso muchísima gente que vota al PP o son militantes están en la PAH, porque da mejor solución al problema hipotecario que ningún partido. Eso lo ha visto el PP y ha iniciado una campaña de criminalización. No le salió bien porque la gente no es tonta y nos conoce y sabe que somos gente de paz, y entonces intenta ahora la vía represiva. Cosas que no eran delito en absoluto y no eran perseguibles, como los escraches, que son manifestaciones pacíficas, ellos intentaron criminalizarlos y nos denunciaron, pero todos los jueces nos han dado la razón. Ahora se inventan una normativa para podernos penalizar en el caso de los escraches. En general, toda la ley mordaza está pensada para que en el caso de la PAH o cualquier otro, la administración pueda sancionar de manera muy fuerte evitando los jueces. El PP tiene una visión tan reducida de la democracia y tan autoritaria que sistemáticamente los jueces le quitan la razón en muchas de las medidas o actuaciones que ha habido recientemente, y no solo con la PAH y los escraches, sino con el 15M y muchos otros casos. Entonces, como los jueces no les dan la razón se inventan una norma para evitar a los jueces y a través de multas desorbitadas y otro tipo de sanciones penalizar la protesta social. Eso es directamente dictadura, porque es evitar que la gente se manifieste pacíficamente. Hasta dónde piensa llegar el PP y, sobre todo, hasta dónde se lo vamos a permitir.

_DSC1865

Eres una de las promotoras del movimiento ‘Guanyem Barcelona’ (Ganemos Barcelona). Para que la gente lo entienda, explícanos qué es exactamente ‘Guanyem Barcelona’ y qué pretende.

Guanyem Barcelona no es ningún partido político, sino que es una plataforma ciudadana que hemos impulsado unas doscientas personas que venimos de la sociedad civil, del mundo académico y del movimiento vecinal. Como te decía antes, hemos hecho la reflexión de que estamos en un momento excepcional, en una situación de emergencia, y hace falta sumar fuerzas para sacar a los corruptos y a los autoritarios del poder, y para recuperar la democracia en nuestro país. Entonces, eso lo empezamos desde el municipalismo, no solo porque están cerca las próximas elecciones, sino porque también nos parece lo más coherente. Hacer más y mejor democracia se construye en el territorio más próximo, que son las ciudades. Lo que se plantea esta plataforma es una llamada general a la ciudadanía no organizada sobre todo, que es la mayoritaria, a esa ciudadanía que no se ve reconocida en el sistema actual de partidos, pero en general también a la ciudadanía organizada social y políticamente para llevar a las instituciones una confluencia que ya existe en las calles. Es decir, no nos inventamos nada. Ahora mismo ya hay mucha gente que estamos coincidiendo en las manifestaciones contra los recortes, parando los desahucios, defendiendo la sanidad pública. Entonces, esa confluencia que ya se produce entre gente muy diferente se tiene que poder trasladar también a las instituciones para echar a los corruptos del poder. Eso es lo que planteamos, que haya una alianza excepcional. No se trata de crear ahora un nuevo partido o de que todo el mundo se una dejando de ser quien es, pero tenemos que juntar fuerzas para poder ganar las elecciones. Una de las cosas que caracteriza a Guanyem Barcelona es que es una iniciativa ciudadana que hace un llamamiento general para generar e impulsar una candidatura que pueda ganar el ayuntamiento. No queremos crear una marca más electoral para ser testimoniales y llevar una voz crítica, pues para eso ya están saliendo muchas formaciones y no se tienen que crear más. El tema es hacer una alianza de todo el mundo para poder ganar las instituciones y no solamente ocupar el poder en lugar de otros, sino transformar esas instituciones, democratizarlas, abrirlas, limpiarlas, hacer auditorías, poner mecanismos efectivos de participación, consultas vinculantes, para que efectivamente pueda ser la ciudadanía la que decida en el día a día cuáles deben ser las prioridades de las políticas públicas.

Si esta plataforma se presenta a elecciones municipales con la intención de ganar debe que tener un cabeza de cartel atractivo. ¿Vas a ser tú?

De momento soy portavoz de esta plataforma ciudadana. Ahora estamos en un proceso de validación. La hemos impulsado unas doscientas personas, pero puesto que lo que queremos es más y mejor democracia, queremos que la gente nos confirme que quiere que se haga esto. Ahora queremos recoger como mínimo treinta mil firmas hasta el 15 de septiembre y estamos haciendo también debates en los barrios para conocer la opinión de la gente. Si finalmente como parece, pues ya hemos superado las quince mil firmas en diez días, la gente quiere que esto tire adelante, entonces con todos los actores que quieran confluir, que todavía está por ver cuáles van a ser, habrá que ver cómo se hace la candidatura. Si es una candidatura que pide más y mejor democracia, evidentemente una de las cosas que va a tener que hacer es una elaboración participativa democrática del programa y una elaboración democrática de las listas y de las candidaturas. Es verdad que mucha gente me ha preguntado si yo estaría dispuesta, por ser una persona muy visible y por ser una figura de consenso. Yo no tengo interés personal en cargos políticos, pero si puede ser útil que dé la cara por un proyecto que creo necesario, estoy dispuesta a dar la cara.

En varias ocasiones te he oído decir que tal como está ahora la situación política y social en este país lo peor que puede hacer una persona es quedarse en su casa.

Totalmente. Es una de las pocas verdades que sé seguro.

_DSC1823

¿Qué le dices tú a esas personas que prefieren quedarse de brazos cruzados?

Nos han querido convencer de que manifestarse y organizarse no servía de nada. Eso nos lo decían cuando empezamos con la PAH hace cinco años y fíjate tú hasta dónde hemos llegado. La gente más excluida, más vulnerable y la que lo había perdido todo, como era la gente afectada por la hipoteca, nos empezamos a organizar y a base de persistir y con objetivos concretos hemos empezado a parar desahucios, a sumar apoyos y a cambiar leyes. Es decir, cosas que eran absolutamente imposibles hace cinco años hoy son posibles porque hemos creído en ellas. Ahora estamos en un momento histórico. Esto no es una crisis cualquiera, es una crisis no sólo económica, sino política y de valores, y las élites políticas y económicas que detentan una grandísima concentración de poder, también político, mediático y judicial, tienden a abusar del poder y a aumentar su concentración del poder a base de aumentar las desigualdades, y ahora estamos en esa guerra. Nos han declarado la guerra a la ciudadanía y nos están quitando el estado de bienestar. Hay gente que puede pensar que no está afectada por la hipoteca porque tiene la casa familiar o por lo que sea, o porque está de alquiler. Pero es que están desregulando también el alquiler y cada vez es más precario, y ahora están especulando con el alquiler y se están vendiendo viviendas a fondos extranjeros buitre. La próxima oleada de desahucios va a ser la del alquiler. Y por culpa del rescate a la banca no están quitando sanidad, educación y servicios sociales. Si nos quedamos quietos en casa nos lo van a quitar todo, porque el poder nunca tiene suficiente. De esta crisis que nadie piense que volveremos a estar como estábamos antes cuando algún día teóricamente mejore la situación, con esos brotes verdes de los que hablan pero los ciudadanos de a pie no vemos. Pero aunque llegaran esos mejores datos macroeconómicos, con todas las reformas laborales que se han hecho han destrozado el derecho laboral y ahora básicamente se está legalizando la esclavitud. Hay una precariedad enorme con los becarios y las prácticas e incluso los que tenían trabajo fijo el despido ya casi es libre. Con todas esas reformas laborales, incluso el que tenga trabajo va a estar cerca de la esclavitud. De hecho, ya hay gente que tiene uno o dos trabajos y le cuesta llegar a final de mes. Vamos a una gran concentración de riqueza, a un aumento brutal de la precariedad, aunque haya más trabajo eso no quiere decir que sea suficiente para que la gente pueda vivir dignamente, y encima nos quieren quitar el poco estado de bienestar que teníamos. Vamos a mayor desigualdad, a más pobreza y ese es plan que tiene el poder ahora mismo. Pero hay otro posible final de la historia, que es que la ciudadanía, que somos mayoría aunque hemos estado bastante desorganizados hasta ahora, si nos organismos podemos cambiar el guión y hacer democracia, que es de lo que se trata. Podemos defender nuestros derechos básicos. La primera buena noticia es que somos mayoría en la población y la segunda buena noticia es que si nos ponemos a ello se puede, pues ya hemos parado desahucios y estamos consiguiendo muchas cosas. Y otra buena noticia es que los recursos están. Nadie puede decir que no hay viviendas en España. Hay tres millones y medio de viviendas vacías, lo que pasa es que están para especular y no para que las familias puedan vivir en ellas. Nadie puede decir que no hay comida en España, a pesar de que tenemos el récord en malnutrición infantil, pues se tiran toneladas de comida al día por motivos especulativos. Los recursos están, somos mayoría, pero hay una élite política y económica que detenta todo el poder y que controla esos recursos solo con la lógica del enriquecimiento y la especulación. Para cambiar eso hace falte que todo el mundo, de una manera o de otra, se implique. No quiere decir que ahora todo el mundo tenga que ser héroe y estar manifestándose cada día, pero cada uno desde su lugar de trabajo, desde la asociación de los padres de la escuela, desde tu escalera de vecinos, es decir, en el día a día, si empezamos a cuestionar la versión oficial y nos empezamos a creer que esto puede ser de otra manera y que podemos construir una sociedad más justa y más libre, empezaremos a hacerlo realidad.

_DSC1912

*****

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *