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El ojo de la llave

Por Luis Sánchez. Domingo, 8 de mayo de 2022

Luis Sánchez

Si tras la desmembración de la URSS se disolvió el Pacto de Varsovia, ¿por qué no se disolvió también la OTAN? Esta ha incorporado a 14 países de Europa del Este, países que estuvieron bajo la órbita soviética. ¿Permitiría EEUU que Rusia instalara misiles en Cuba o en México? Hemos de aclarar que dicha ampliación de la OTAN, contrariamente a lo que sostiene su secretario general, Jens Stoltenberg, supone la violación de un acuerdo, como demuestra el semanario alemán Der Spiegel (16-2-2022), donde el politólogo estadounidense Joshua Shifrinson, profesor de la Universidad de Boston, cuenta que descubrió el documento en los Archivos Nacionales del Reino Unido (TNA), documento ya desclasificado; nos referimos a las actas de la reunión de los directores políticos de los Ministerios de Asuntos Exteriores de EEUU, Gran Bretaña, Francia y Alemania, celebrada en Bonn, el 6 de marzo de 1991, en las que se alerta del peligro que supondría una ampliación hacia el Este.

El neoliberalismo es el puente entre la socialdemocracia y el fascismo.

¿Guerra o paz? ¿Vida o negocio? ¿Armas o diplomacia?

Vayamos al diario ABC del 14 de abril (conmemoración de la República) de este 2022. Mañana, Viernes Santo, dos mujeres [mujeres tenían que ser], Irina (de Ucrania) y Albina (de Rusia), enfermeras ambas, que llevan años viviendo en Italia, protagonizarán en el Coliseo de Roma el Via Crucis de la “reconciliación” ante el papa Francisco. Y así ocurrió, tal y como había sido previsto el acto humanitario, aunque la reacción de las autoridades políticas y católicas de Ucrania ha sido de completo rechazo y condena. El Vaticano, por su parte, ha evitado responder públicamente.

No le compréis gas al Tío Putin, que es más malo que Rasputín, comprádselo al Tío Sam, que os lo venderá más caro y lo obtiene mediante fracking (fracturación hidráulica: método prohibido en Europa); además, os venderá todas las armas que necesitéis. Al mismo tiempo, en la prensa escrita más conservadora (El Mundo, ABC y La Razón), Nicolás Maduro ya no es tratado como dictador (ni se menciona a Juan Guaidó); ahora, es el presidente de Venezuela –lo apuntaba Pablo Iglesias–. El motivo es que, dada la coyuntura actual, a EEUU le interesa avenirse con Maduro y comprarle su petróleo.

Leo en el diario conservador La Vanguardia (sábado, 16 de abril de 2022) una interesante entrevista que le hace Plàcid Garcia-Planas (ha sido corresponsal de guerra) a la poeta ucraniana Yelena Zaslávskaya (1977), autora con textos traducidos al alemán, francés, español, inglés, serbio, búlgaro y lituano. Invasores e invadidos –comenta Garcia-Planas– se lanzan aquí la palabra nazi como un proyectil. A lo que Zaslávskaya responde: “Nosotros leímos a Lorca, a Hemingway, a Orwell, a Saint-Exupéry, que lucharon por los republicanos españoles. El pueblo ucraniano, por desgracia, no ha aprendido la lección de la lucha antifascista en Europa y apoya al gobierno neonazi, que introdujo la discriminación por nacionalidad. A los rusos se les privó del derecho a estudiar en su propio idioma y de usarlo en actividades profesionales. En el Donbass se lanzó una guerra [recordemos el Euromaidán, en 2013, y el Jueves Negro y la Casa de los Sindicatos, en 2014] contra los ciudadanos rusos de Ucrania. Las palabras del presidente Putin sobre la necesidad de desnazificar Ucrania refleja la situación tal y como la vemos… No pasarán”.

Demonizar a Putin, cuando las armas las carga el diablo, y convertir a Zelenski en un héroe mediático resulta tan simplista como infantil (película de buenos y malos, cuando los hechos demuestran que ni los malos son tan malos ni los buenos, tan buenos). Si Putin es un autócrata con vocación zarista (jamás le votaría), Zelenski es un demagogo populista al servicio de EEUU y, por cierto, al igual que Ronald Reagan, un pésimo actor. Dada la aplastante superioridad militar de Rusia, enviar armas a Ucrania solo consigue prolongar la agonía y contagiar el ambiente belicista (extiende el odio). Militares como José Enrique de Ayala y Francisco José Gan así lo manifestaron. ¿Dónde queda el empeño diplomático por poner fin al peor drama humano de cuantos existen?, ¿dónde el esfuerzo de la Unión Europea por evitar el dolor y la destrucción? ¿O acaso la guerra resulta más rentable?

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