Humor Gráfico, Luis Sánchez
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Nos vamos conociendo

Por Luis Sánchez. Martes, 30 de abril de 2019

Luis Sánchez

Ante todo y por encima de todo, la vida (y con ella, la muerte). La vida, que se impone con una fuerza arrebatadora y desbordante: sin prejuicios ni justificaciones. Y no hay vida que se precie sin amor, contrapunto de la muerte. Las tres heridas, ¡ay!

Que veinte años no es nada, dicen que le dijo Penélope a Ulises, cuando este regresó a casa, después de la Guerra de Troya y de padecer mil peripecias. Y Carlos Gardel, que también andaba por allí en aquel entonces, dejó caer, por sus carnosos labios, esa perla que dice: “Pa’ mí la vida tiene forma de mujer”.

Podrás leer mil tratados, científicos o filosóficos, que hablen del amor; podrás leer mil novelas o poemas sobre dicho tema; podrás consultar con psicólogos y especialistas, ver mil películas u obras de teatro, contemplar pinturas, esculturas… Pero hasta que no te enamores, no conocerás el amor (y con la amistad ocurre lo mismo). A propósito, si eres de los que no quiere enamorarse porque no quiere sufrir, recuerda que cuanto más posesivo seas, más sufrirás: el amor crece en libertad.

A nada que miremos en derredor, comprobamos que, por lo menos, hay tres vías de conocimiento, que no se excluyen, sino que se complementan (desde la perspectiva humanista: desarrollo integral del hombre):

—La razón filosófica y científica. La lógica.

—La imaginación artística. La analogía.

—La experiencia psicofísica. La vivencia.

Lo que más me preocupa es el exprimidor del modelo económico, esa mentalidad extractiva, la extensión tecnológica de la ciencia, que invade otros ámbitos de la vida que debieran quedar protegidos como reserva natural, territorio virgen. Hoy todo pasa por el tamiz de un algoritmo (¡y adiós al silencio y al misterio!). Y el número, la cantidad (no la calidad), lo contamina todo. El número, despojado de alma, se convirtió en garante de la mercancía y del dinero. Razón instrumental: la razón, como herramienta para conseguir información, poder, control, dominio, beneficio económico…

Conviene recordar que la ciencia, como representación del mundo que es (eso sí, la más precisa), plasma un “orden natural” cuya mejor expresión de conocimiento es, precisamente, la misma ciencia. De neutralidad científica, ya ni hablamos, ¿eh? Así que pongamos ¡ciencia, paciencia y paraciencia! En fin, no solo de petróleo vive el ser humano.

Y sí, el hombre es un ser racional, excepto cuando se enamora, cuando practica sexo, cuando ronca, cuando se encierra en el váter, cuando hace el garrulo, cuando ve jugar a su equipo favorito, cuando vota en unas elecciones, cuando lanza toneladas de bombas, cuando arrasa miles de hectáreas de bosque, cuando permite la desnutrición infantil…

¡Menuda soberbia despide el acelerador de partículas subatómicas! Y eso, por poner solo un ejemplo de bajo coste. O la nave espacial lanzada con destino a Marte: punta de lanza del homo sapiens sapiens requetesapiens.

Esta es la demanda: menos astronautas y más bomberos: por una ciencia social. ¡Ah!, y ya está bien de tanta frivolidad estética para escapar de la vejez, la eutanasia es el verdadero triunfo de la ciencia sobre la muerte. Y suena a chiste, pero qué tranquilo me quedaría si supiera que me puedo morir no de cualquier manera, sino de forma científica (cambio la vida eterna por una muerte digna). Tal vez cuando la ciencia y la tecnología aseguren una muerte verdaderamente humana, la vida se torne más llevadera; eso sí, siempre y cuando no nos acostumbremos a vivir en un mundo previamente anestesiado.

Y como por algún lado hay que empezar para corregir este descalabro tecnocientífico, aprendamos de los ricos, que aunque parezca que no también tienen buenas ideas. Leo en el faldón de la portada del diario El País (domingo, 24 de marzo de 2019): “En Palo Alto [California], corazón de Silicon Valley, hay un colegio privado al que acuden los hijos de directivos de Apple o Google en el que no entra una pantalla hasta la secundaria”.

Ahí vamos, metidos en faena: ¡robots de cocina y comida para todos! Esto es amor.

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1 Kommentare

  1. anónimo dicen

    Suscribo completamente cada una de tus palabras… dónde queda ya el misterio de conocer a quien amas o amarás?

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