Humor Gráfico, Iñaki y Frenchy, Número 98, Opinión, Óscar González
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Un sabor agridulce

Por Óscar González / Viñeta: Iñaki y Frenchy. Miércoles, 6 de junio de 2018

@Morgoski

Soy de ese grupo de habitantes de la piel de toro a los que la moción de censura ha dejado un sabor agridulce. Y no sólo por la tremenda pérdida para el humor patrio que es apartar de los focos a un ser como Mariano Rajoy, posiblemente el presidente menos respetado de la historia, sino porque tengo la sensación de que una vez más se nos han muerto en la cama, si es que se nos han muerto de verdad, que eso está por ver.

Empezando por lo dulce, ha sido una satisfacción ver la imagen de Rajoy abandonando el Congreso. Un pequeño triunfo para los que nada somos, inmortalizado en esa fotografía vertiginosa que transmite un patetismo casi conmovedor de ‘él nunca lo haría’, aunque sepamos que es  mentira y él y los suyos lo harían, vaya si lo harían. Lo han hecho con los centenares de miles de desahucios. Con los enfermos de hepatitis C. Con los trabajadores precarios y los dependientes. En lo de echar y abandonar gente se han quedado solos, podríamos decir, si no estuviera ahí Ciudadanos para joder hasta las frases hechas.

Tampoco ha estado mal ver a Rafael Hernando echando espuma por la boca en la tribuna del Congreso. No es que la bilis de ‘Rafa’ sea algo nuevo, pero en esta ocasión había una rabia más profunda, la de quien siente que le quitan algo que es suyo por derecho. Como hicieron ellos con la libertad de expresión, las pensiones y un largo etcétera. Por eso satisface, porque es justicia poética.

Tenemos también a Monedero cogiendo a Soraya por los hombros y manifestando su alegría por ver que por fin se iban y decir que ojalá nunca volvieran. En ABC y la razón han gastado ya tres tóners criticando al histriónico fundador por ser poco elegante, machista y rencoroso. Es posible que su gesto sea desafortunado y, sin duda, es poco elegante. Decía un amigo que a un armario empotrado como Albiol no se hubiera atrevido a hacérselo. Tiene razón. La elegancia, como demuestra aquella foto con el dedito en los morros, no es el fuerte de Monedero. La grandeza se demuestra en la victoria, han llegado a decirme. Como si hacer presidente a Pdro Snchz fuese una victoria y no el mal menor.

Pero si hay una imagen que ilustra a la perfección los últimos ocho años de este Estado que aspira a país es la de Rajoy saliendo ‘mamao’ del restaurante la tarde del jueves, como cuando te van a echar de un curro de mierda y decides ir cocido a por el finiquito porque para lo que te queda en el templo… Mariano, campechano como el Borbón e igual de fiestero, decidió que ya estaba bien de hacer ver que todo aquello le importaba. Y se fue al bar a encurdarse con los colegas, a recordar las mejores jugadas y todas las veces que tomaron por imbécil a todo un pueblo y salieron airosos. Y entre copa y copa de Pacharán, a Mariano se le apareció el fantasma de las elecciones futuras. Entonces tomó conciencia de que aquello era el final y, como el bohemio de la canción, pidió una copa rota. Luego salió tambaleante y desorientado, con esos ojos de vaca loca. El resto ya lo saben.

Y sí, todo esto es muy gracioso y la sensación de triunfo, o más bien de liberación, que hay entre la gente es hasta cierto punto comprensible. Pero cuando se mira la imagen con detenimiento, se puede ver que los populares mantienen una mayoría de bloqueo en el Senado que no augura nada bueno, así como el espíritu revanchista que ya han puesto de manifiesto en el tema de los presupuestos. “Es mi naturaleza”, le decía el escorpión a la rana en la fábula clásica. Ellos son más de envolverse en banderas para justificar su mezquindad, pero la idea es la misma.

Porque son rastreros como sólo ellos saben serlo. Porque la moción de censura es ilegítima. Porque el Gobierno de Snchz es ilegítimo. Porque todo lo que no sean ellos haciendo y deshaciendo a su antojo es ilegítimo. La vida pública es para que ellos, los capataces de la clase dominante, causen la mayor cantidad posible de daño, mientras nos venden que todo es por nuestro bien y que ya lo entenderemos. Nos desconciertan una y otra vez, porque cuando estamos desconcertados tragamos todavía más.

Y hay pocas demostraciones mejores del desconcierto en que nos han dejado que el hecho de que las esperanzas de cambio de muchos se llamen hoy Pdro Snchz. Es una medida de emergencia, dicen. Y sí lo es: Gatopardista como ella sola, pero medida al fin y al cabo.

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IÑAKI Y FRENCHY

@inakiyfrenchy76

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