Editoriales, Humor Gráfico, L'Avi, Número 98
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Editorial: Un Gobierno para gobernar

Viñeta: L’Avi. Jueves, 7 de junio de 2018

   Editorial

Los pasos que está dando Pedro Sánchez tras derrocar el “marianismo” demuestra que estamos ante un líder político bien asesorado a quien al menos debemos conceder el beneficio de la duda. Muchos le vaticinaban un Gobierno corto de perfil tecnócrata para facilitar la convocatoria de unas elecciones generales anticipadas. Sin embargo, los nombramientos de sus nuevos ministros, “un gabinete sorprendente”, según el analista Iñaki Gabilondo, demuestran que su Ejecutivo está diseñado para agotar la legislatura, gobernando y tomando decisiones importantes para el país. Todos los elegidos poseen competencia profesional, cualificación y currículum suficiente como para hacernos pensar que nos encontramos ante un Gobierno de empaque y con garantías, lo que también se traduce en que Sánchez ha pensado en los intereses del país más que en salir del paso ante la difícil coyuntura en que se encuentra nuestro país.

Su nuevo Gobierno cuenta con un acentuado carácter feminista –11 son mujeres por solo 6 hombres– experiencia, especialización profesional, vocación europea y conocimientos sobre el problema territorial. A su vez, todos los designados tienen amplia trayectoria en lo ideológico, con un claro perfil socialdemócrata. Carmen Calvo en la labor de vicepresidenta imprime un fuerte carácter feminista y en defensa de la igualdad. Nadia Calviño, ministra de Economía, no solo es una mujer bien vista en Bruselas, sino que es capaz de moverse con eficacia entre el marco liberal en el que se establecen las economías occidentales y los ideales socialdemócratas en defensa del Estado de Bienestar. Además, habla un perfecto inglés. En la misma línea va la titular de Hacienda, María Jesús Montero.

El gabinete Sánchez contará con una figura considerada independiente, el nuevo responsable del Ministerio del Interior, Fernando Grande-Marlaska. El exjuez cuyo nombre sonó como posible fiscal general del Estado en el Gobierno de Mariano Rajoy es un buen conocedor de los problemas de la administración de Justicia y de los diferentes departamentos policiales. En la misma línea de personaje independiente se incluye a Dolores Delgado, ministra de Justicia y hasta ahora fiscal de la Audiencia Nacional. Delgado es una experta en terrorismo islámico y se la considera una mujer progresista, como también lo es la nueva ministra de Defensa, la veterana Margarita Robles, que apostó por Pedro Sánchez ya en 2016, cuando dejó su profesión de jurista para aceptar ser la número dos por Madrid, inmediatamente detrás del secretario general del PSOE, en la lista para las elecciones generales. En fuentes socialistas señalan a Robles como una de las artífices de la resurrección sorprendente de Sánchez, que llegó a estar políticamente muerto tras ser despojado por los barones de su partido del cargo de secretario general.

A la experiencia innegable de los elegidos se unen personalidades muy interesantes como Carmen Montón, hasta hoy consejera de Sanidad del Gobierno valenciano, cuya trayectoria en defensa de la Sanidad pública se ha ganado la simpatía de las mareas ciudadanas que luchan contra las privatizaciones en el sector. Militante socialista desde la juventud, se enfrentó al exministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, por la ley del aborto que él intentó aprobar.

Magdalena Valerio, ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, ha sido miembro de la ejecutiva del PSOE en las áreas de Seguridad Social y Pacto de Toledo, aunque mantenía su trabajo como funcionaria del Inem. Tiene ante sí la difícil misión de profundizar en la creación de empleo de calidad y el mantenimiento de las pensiones seriamente amenazadas tras la etapa de Rajoy. Durante los años del destierro de Sánchez ella fue una de las personas que más apostaron por el presidente del Gobierno. Este, a su vez, ha sabido recompensar tal fidelidad. Lo mismo puede decirse del ministro de Agricultura, Luis Planas, que no fue de la cuerda de Susana Díaz, precisamente.

Sánchez ha nombrado a María Isabel Celaá como ministra de Educación y Formación Profesional. La titular de la cartera tendrá ante sí el complejo reto de sacar adelante una nueva ley educativa que entierre los años retrógrados de la Ley Wert. La nueva ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, es sin embargo, un cargo poco rodado en cuestiones de organización del partido, pero fuentes ministeriales la consideran una mujer muy preparada en asuntos de Economía.

Pero donde más riesgo asume el presidente Sánchez es sin duda en aquellos ministros que no vienen del mundo de la política, como el nuevo ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, el astronauta Pedro Duque, ingeniero aeronáutico. Duque es un hombre respetado por la comunidad científica internacional y con buenos contactos en Europa y en Estados Unidos. Ha apostado por la innovación y el desarrollo como base del crecimiento del país, algo por lo que no se han preocupado excesivamente los dirigentes populares en los últimos años. Por su parte, Teresa Ribera se ha hecho cargo del Ministerio de Medio Ambiente –Ministerio para la Transición Ecológica– que también goza de un gran prestigio internacional en cuestiones tan sensibles como el impulso a las medidas contra el cambio climático. Cultura será para el escritor y periodista Màxim Huerta, popular por sus apariciones en el programa matutino de Ana Rosa Quintana. Su nombramiento ha causado sorpresa y en algunas tertulias se ha calificado esta decisión de Sánchez como “exótica” y “frívola”. Habrá que concederle el beneficio de la duda a un hombre que viene a dirigir los destinos no solo de la cultura sino del deporte, pese a que ya ha dicho que “odia” cualquier actividad deportiva.

El núcleo duro estará formado por la vicepresidenta Carmen Calvo; Josep Borrell, ministro de Exteriores y ferviente defensor de la unidad de España (lo que no ha gustado en Cataluña); el ministro de Fomento, José Luis Ábalos; y la titular de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet; Robles, en Defensa, controlará el CNI.

Con este flamante equipo Sánchez hace frente a una oposición rabiosa del PP, que sin duda agitará el mantra de que el presidente no está legitimado para gobernar, impulsa el Gobierno más feminista de la historia de España como respuesta lógica a las movilizaciones del 8M, confiere un carácter súper profesional e ideológico en lo social a su gabinete y lo tiñe de un fuerte contenido ecologista, al crear por primera vez un ministerio específico contra el cambio climático. Otra cuestión es que el líder del PSOE cuente con el apoyo de los socios que lo apoyaron en su urgente moción de censura contra Rajoy. Podemos sin duda le presentará batalla a sabiendas de que no puede perder esta oportunidad de erosionarlo desde la izquierda. Ciudadanos insistirá en que convoque elecciones anticipadas y los independentistas catalanes tratarán de sacarle concesiones en el avance hacia el soberanismo. No lo tendrá fácil Sánchez, que hasta el momento todo lo ha hecho bien. Lo difícil, gobernar el país, empieza ahora.

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L'Avi

@AviNinotaire

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