Número 98, Opinión
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La perla de Carla

Por Manuel del Pino / Foto: Efe. Jueves, 24 de mayo de 2018

Manuel del Pino

Putchdemont

Ahora que Putch entra y sale de la cárcel y propone sucesores, debería aprovechar para escribir su libro. Soy buena dando títulos. Podría titularlo Mi lucha o Mi esfuerzo.

Alguien me dijo que yihad en árabe significa “esfuerzo”.

Es algo, pues, inocente y liberador.

Sólo que para liberarse no dudan en romper un país de todos. Eso sí, todo muy cívico, muy democrático, muy pacífico. O con no-violencia.

Creía que era una trabajadora honrada de bien, y ahora resulta que soy una unionista, centralista y opresora. La magia del lenguaje.

El gran Trump

Mientras tomo el sol en la playa, se me acerca Trump, admirado por mi agudeza.

–Pídeme lo que quieras –dice– y te lo concedo. Riquezas, mansiones, yates, sexo, cruceros, cochazos. Lo que quieras, te lo concederé.

–Si es así, haz el favor de apartarte, que me estás tapando el sol.

Trump se ríe y dice con mucho acento:

–¡Qué chica esta! Te haré rica si juegas conmigo.

–Anda a la playa y más allá.

El gran Trump se marcha riendo. En el fondo lo admiro, como admiro a los grandes: Alejandro Magno, el Gran César, Carlomagno, Catalina la Grande, Pedro el Grande, el Gran Napoleón. ¡Son todos tan grandes!

Mi manada

 En mi ciudad también hay manadas en las fiestas nocturnas.

De día soy Carla, pero de noche soy SINIESTRA. Gótica.

Este sábado salgo a cazar en los pubs, a provocar a La Manada de Albera.

Son tan simples que caen en seguida. El líder cree que me gusta, que me invita a beber, que no me doy cuenta cuando me echa la burundanga.

El líder cree que me voy gustosa con él en su coche al descampado.

Lo siento por su testosterona.

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