Ben, Maya Correas, Número 98, Opinión
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La culpable siempre es ella

Por Maya Correas / Viñeta: Ben. Viernes, 4 de mayo de 2018

Maya Correas

Los conciertos del famoso Bertrand Cantat, en la sala más prestigiosa de Francia, han sido anulados. Bertrant Cantat es el cantante de uno de los grupos más conocidos de la historia de Francia. En agosto de 2003 su entonces pareja, la actriz Marie Trintignant, murió en un hospital de Vilna donde estaba rodando una película. Bertrant, a raíz de una discusión por celos, le pegó una paliza tremenda y la dejó desangrarse encima de la cama. Le cayeron tan solo 8 años, de los cuales cumplió 4. Primero porque las leyes lituanas son menos estrictas que las francesas en este tipo de crímenes y en segundo lugar porque la mujer del cantante mintió en su testimonio y les pidió a los demás componentes del grupo que hicieran lo mismo, en nombre de los dos hijos que ella tenía en común con él. No le sirvió de mucho. Salió en 2008 y en 2010, después de haber reanudado su convivencia con él, se suicidó (eso dicen, aunque la investigación del caso se ha vuelto a abrir). Su hijo se la encontró ahorcada, estaba desesperada por la relación de maltrato. Por no dejar a sus dos hijos sin padre, se quedaron sin madre (así fueron 6 los huérfanos de madre). Luego han salido los trapos sucios, entre otros que ya había maltratado a otras compañeras desde antes de 1989. En la ciudad donde vivía, lo sabía la vecina y lo sabía la gente, ay, pero se trataba de un señor tan famoso… Cantat, ni corto ni perezoso, ha vuelto a retomar su actividad, le gustan los aplausos. Pero las plataformas de feministas ya han logrado anular algunos conciertos del asesino pagados con dinero público, con dinero privado, esta vez también. Como dice la actriz y directora de cine, madre de la actriz y víctima del señoro, nunca había habido antes en toda la historia de Francia, un asesino a quien se aplaudiera. Cosas de la ética del siglo posmoderno.

Algunas personas, jueces o no, alegan que una violación no es tal porque la víctima no dijo no. He asistido a cómo ese miserable criterio se aplica incluso a niñas de cuatro años. Para mí, el problema no es que alguien diga NO, sino que alguien no diga SÍ. Sí, sí quiero, venga, vamos. Pero ni siquiera eso me parece una garantía. Si alguien está borracho, drogado (puede ocurrir, por supuesto que ocurre) o tiene solo cuatro años, ni siquiera el SÍ sirve. Y solo un saco de mierda o un subproducto humano no es capaz de ver esto. Quizá lo que deberíamos plantearnos es el castigo riguroso de tales subproductos.

Recomiendo vivamente la lectura del libro Una Mujer En Berlín, publicado en Anagrama. El libro vió la luz en EE.UU. por primera vez en 1954. Se publicó con autoría anónima, afortunadamente, porque lo primero de lo que se tachó a la autora fue de puta. Vamos, que te escondes para que no te violen a la caída de Berlín, te violan, te ves obligada a prostituirte con uno en concreto para que no te violen diez y para poder comer, pero la puta eres tú y el problema no son todos esos hombres que aprovechan unas circunstancias para dar rienda suelta a sus peores instinto. Casi como ahora, no? Nada ha evolucionado tanto. La autora es en realidad Marta Hillers, periodista alemana, fallecida hace unos tres o cuatro años que escribió este libro basándose en sus diarios. Señalo que en este caso se cuentan los hechos perpetrados por el ejército soviético, pero que tales hechos tuvieron lugar en toda Europa y los del bando contrario no se quedaron mancos. En Francia, por ejemplo, las azañas de los americanitos se ocultaron y sobre todo silenciaron hasta casi los años ochenta. Pero no fueron mejores. Todos, blancos, negros, amarillos o verdes, todos ejercieron la violencia contra las mujeres.

Algunos mortales se creen por encima de los dioses. Imbuidos por una condición de divinidad, infalibles e inatacables, cuando solo son simples hombres que a veces van desnudos.

Si una persona no es capaz de diferenciar un jolgorio de una tortura, lo lógico es que acuda a un profesional. Cosa que no se hizo.

No entiendo qué hay que defender en la actitud de cinco subhumanos. Las pruebas estaban claras pero algunos prefieren mirar para otro lado. ¿Será que les salpica?

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@BenBrutalplanet

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