González de la Cuesta, Humor Gráfico, Iñaki y Frenchy, Número 98, Opinión
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Estamos perdidos

Por J. M. González de la Cuesta / Viñeta: Iñaki y Frenchy. Viernes, 4 de mayo de 2018

González de la Cuesta

Parece que a la judicatura le molesta que la ciudadanía critique sus actuaciones. Vengo escuchando en algunos medios que nuestras críticas a la sentencia contra los violadores de Pamplona son producto de nuestra ignorancia. Es decir, no estamos capacitados para discrepar porque ni nos hemos leído la sentencia ni la entenderíamos si lo hiciéramos. Lo dicen y se quedan tan oreados. Desde esta opinión no deberíamos criticar ni protestar por las leyes que hace el Gobierno, porque ni tenemos la capacidad intelectual suficiente ni nos leemos esas leyes. Mejor todos calladitos y así que hagan de su capa un sayo. Sin embargo, los jueces nos han dado motivos suficientes para pensar que toda ley es interpretable, a tenor de multitud de sentencias que dictan, cada una al criterio interpretativo de la ley del tribunal de turno. Luego, si las leyes son interpretables, ¿por qué no podemos interpretar nosotros las sentencias, desde la ignorancia claro, e incluso atrevernos a criticarlas, cuando consideramos que no son justas?

A Cristina Cifuentes la pillan robando, “supuestamente”, en un supermercado hace 7 años, cuando ya era vicepresidenta del Parlamento madrileño. Esto nos puede dar idea de qué clase de políticos tenemos, porque quien roba en su vida privada, roba en su vida pública, y viceversa. Y la todavía presidenta de la Comunidad de Madrid está haciendo un máster (en este sí que está asistiendo a todas las clases), en choriceo. Pero lo que me llama la atención es que salga ahora el vídeo, después de siete años. Como saben mis lectores, en política siempre pienso con dobleces y me da que el vídeo es fuego amigo, y más por el medio que lo publica, con un director que no es ajeno a las cloacas del Estado. Ya lo dijo Churchill, que los verdaderos enemigos están en tu partido. ¿Quizá para que dimita antes de la moción de censura, sin tener que obligar a Rajoy a echarla? Porque si una cosa tengo clara es que el PP no va a perder la presidencia de la Comunidad de Madrid, de la que dependen 250 cargos con sueldo, despacho y prebendas.

Posiblemente a los jóvenes el comunicado de ETA pidiendo perdón les deje fríos, pues no han llegado a conocer lo que la banda terrorista ha significado en este país. Posiblemente, a los que han hecho un negocio político del terrorismo etarra les parezca insuficiente y lo desprecien. Posiblemente, a las víctimas del terrorismo de ETA no les consuele en nada esta petición; el dolor que produce la violencia es irreparable y deja un vacío difícil de llenar. Bueno, quizá a algunas que no han hecho del odio y la venganza su razón de existir política sí les produzca un cierto alivio psicológico. Pero para aquellos que hemos crecido y vivido durante décadas con el corazón encogido por los atentados de ETA, que ahora pidan perdón, algo impensable no hace tanto, cuando la lógica de la violencia terrorista estaba instalada en la existencia de la banda, el comunicado tiene un significado enorme, porque representa el triunfo de la razón democrática sobre la desafuero del nacionalismo extremo, capaz de matar por defender la patria, su patria.

Alguien, no recuerdo quién, ha dicho hace unos días que si la violencia de género se ejerciera contra políticos, este país estaría en estado de guerra. Sin embargo, se hace contra mujeres, y parece ser que éstas siguen estando un peldaño por debajo en la relevancia social. Debe ser por eso que la Justicia considera más grave el delito de quemar neumáticos y cortar carreteras que las casi 1.000 mujeres asesinadas desde el año 2009, eso sin contar la violencia que se ejerce sobre ellas que no acaba en los cementerios. Cuando un país califica de terrorismo y rebelión lo que no es más que una protesta, más o menos afortunada, y que permite que los maltratadores sigan campando a sus anchas, algo mal, muy mal; cuando los principales partidos –PP, PSOE y Ciudadanos–, son capaces, con toda la celeridad del mundo, de firmar un pacto antiterrorista en 2015 que acaba con una modificación del Código Penal que le convierte en un coladero por el que cabe como terrorismo todo lo que moleste al poder de la clase dirigente (“subvertir el orden constitucional, o suprimir o desestabilizar gravemente el funcionamiento de las instituciones políticas o de las estructuras económicas o sociales del Estado, u obligar a los poderes públicos a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo”) mientras se olvidan de aumentar la calificación penal de los maltratadores de género, como si esto fuese una cosa de menor enjundia, estamos perdidos moral y políticamente como país.

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IÑAKI Y FRENCHY

@inakiyfrenchy76

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