Número 98, Opinión, Víctor J. Maicas
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El grueso muro de la incoherencia

Kurdos iraquies en la ofensiva contra ISIS. Foto: Efe.

Por Víctor J. Maicas. Viernes, 4 de mayo de 2018

Víctor J. Maicas

Somalia, hace unas semanas más de doscientos muertos en un atentado durante una cruel guerra que jamás tiene fin.

Siria, sigue el constante goteo de muertes en una guerra que es la vergüenza del mundo.

El Kurdistán, después de haber proclamado su independencia tras un referéndum, este pueblo masacrado a lo largo de los años se enfrenta ahora a una agresión armada exterior por haber desafiado a sus verdugos.

El pueblo saharaui sigue esperando, en las áridas dunas del desierto argelino, un referéndum que constantemente bloquea Marruecos y sus aliados a pesar del apoyo de una gran parte de la comunidad internacional para que se celebre dicho referéndum.

Por su parte, Palestina continúa ahogada por una ocupación israelí que ya dura medio siglo a pesar de las sucesivas condenas de la ONU acerca de dicha ocupación ilegal.

Sí, podría seguir y seguir enumerando un sinfín de injusticias que se producen a diario a lo largo y ancho del mundo, como por ejemplo la crisis de los refugiados en Europa que, pese a las promesas hechas por la Unión Europea, siguen bloqueados en un país como Turquía que a día de hoy se ha convertido en uno de los más represivos del mundo, cosa que no ha provocado que la propia Europa, garante de los Derechos Humanos según sus representantes, haya tomado medidas severas y contundentes contra los dirigentes de ese país para así presionar al gobierno turco de cara a respetar dichos Derechos Humanos. Así es, como digo, son tantísimos los problemas que nos acechan en un mundo tan desigual e injusto que, según prestigiosas ONG, hasta la brecha entre ricos y pobres se ha convertido en la más alta de la historia.

Pero pese a todo esto, según parece las principales prioridades de la nación más poderosa del mundo es bajar los impuestos a los ricos (a ver si así esa brecha entre ricos y pobres sigue batiendo récords), promover de nuevo las energías más contaminantes como el carbón (a ver si de una vez por todas nos cargamos el planeta y solucionamos de un plumazo todos los problemas; seguro que lo hacen de “buena fe”, para evitarnos sufrimientos),  levantar un muro en la frontera con México (no sea cosa que “los maleantes del sur” perturben la paz de “los pobres y sufridos” ciudadanos del norte) o cargarse de forma unilateral los acuerdos nucleares con Irán (demostrándole así al perturbado líder de Corea del Norte –y lo de perturbado no lo digo ahora con ironía- que, con acuerdo de por medio o sin él, los que están en el “eje del mal” de los EE.UU. siempre lo estarán hagan lo que hagan).

¡Ah!, y en cuanto a la cultura, esa que siempre se ha basado en el conocimiento para así unirnos a través del arte y del razonamiento, el gran guardián del mundo, los EE.UU. de Donald Trump, ha decidido salir de la UNESCO por considerar a este prestigioso organismo internacional como anti-israelí. Pero… ¿por qué?, se preguntarán algunos. ¿Por considerar que dicho organismo ha agredido a ese país, que lo ha discriminado, que lo ha ninguneado? Pues no, por nada de eso. Simplemente porque hace un tiempo la UNESCO, esta organización que lucha por mantener y promover la cultura y la convivencia entre los pueblos, decidió admitir en su seno a Palestina, ese “país sin patria” que sigue sufriendo la ocupación ilegítima israelí y cuyas consecuencias han provocado que una gran parte de los palestinos vivan en la precariedad más absoluta. En efecto, ese ha sido el gran pecado de la UNESCO, dar voz a un pueblo aunque solo sea en el ninguneado ámbito de la cultura.

Pero bueno, si EE.UU. actúa de esta forma, es justo decir que la Unión Europea, en otrora gran defensora de los Derechos Humanos, no le va a la zaga. Pero no por lo que hace, sino por lo que no hace. ¿Que hay un problema en el Sahara? No sabe, no contesta. ¿Que existe un problema en Palestina? No sabe, no contesta. ¿Que hay un problema de refugiados en sus fronteras? Que se apañe Turquía que para eso le pagamos dinero, supongo que deben pensar. ¿Que también existen problemas dentro de sus fronteras, como por ejemplo el de Cataluña? No sabe, no contesta, puesto que eso solo incumbe al gobierno español a pesar de que, paradójicamente, al menos en la actualidad los catalanes son igual de europeos que los franceses, alemanes, holandeses o cualquier otro pueblo que forma parte de la Unión.

En efecto, no saben o no contestan, al menos de una forma coherente. Aunque eso sí, a pesar de que la gloriosa Unión Europea no suele saber y no suele contestar, que a nadie se le ocurra contradecir sus neoliberales leyes económicas, esas que están haciendo de oro a la banca y a las grandes multinacionales, porque entonces muchos de sus dirigentes, casi todos a una, se lanzan a la yugular del que osa contradecirles como si de una jauría de leones se tratara (Grecia, por ejemplo, que yo sepa no está en África, pero los ciudadanos griegos pueden dar fe de la crueldad de estos feroces leones de la “sabana europea”).

¡Ah!, y hablando de economía, que según parece es de lo único que quieren hablar nuestros ilustres dirigentes de la Unión Europea, me gustaría hacerles una pregunta sobre una noticia que oí hace apenas unas semanas y en la que se decía que en Alemania, la gran locomotora económica de Europa y gran ejemplo a seguir según los neoliberales, la macroeconomía va viento en popa, sí, pero sin embargo la pobreza infantil ha aumentado en el país desde que la canciller Angela Merkel está en el poder. ¿Por qué, cómo es eso………….? No, no crean que no sé que cuando se quieren poner puntos suspensivos solo se deben poner tres. Pero es que no se trata precisamente de puntos suspensivos, sino que simplemente se trata del hecho de que les estoy dando tiempo para que me den una respuesta, al menos coherente. Así que sigo esperando para no agobiarles… ¡Ah, vale! Ya lo he comprendido ¿Cómo lo he podido olvidar? NO SABEN, NO CONTESTAN.

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