Humor Gráfico, Igepzio, Jose Antequera, Número 98, Opinión
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Dimentir

Por José Antequera / Viñeta: Igepzio. Viernes, 4 de mayo de 2018

@jantequera8

Lo que ha hecho Cristina Cifuentes, renunciar al cargo de presidenta de la Comunidad de Madrid pero seguir aferrada al escaño, como una lapa, y a la poltrona del partido regional, no es dimitir, en todo caso sería “dimentir” (que no es lo mismo) es decir, seguir mintiendo, estirar la mentira todo lo que se pueda, mientras quede un mínimo hálito de vida. Cifuentes no solo ha inventado un nuevo delito, el robo involuntario, que es cuando los botes de cosmética vuelan solos por el supermercado hasta meterse en el bolso de una, sino un nuevo verbo, “dimentir”, que es lo que hacen los deshonrados del PP cuando los pillan en un escándalo, renuncio o pollo, o sea lo que hizo Aguirre en su día y Rita y tantos otros.

“Dimentir” es irse a medias, un gatillazo de dimisión, me voy pero me quedo, ya me voy yendo, volando voy, volando vengo, y por el camino yo me entretengo. Para “dimentir” no sirve cualquiera, es necesario tener un rostro de amianto y anchas las espaldas, tan anchas como para cargar un saco lleno de cemento o de másteres falsos. Esto que hace esta señora, lo de “dimentir”, no deja de ser una burla al ciudadano, otra más, un echarle un poco de cremita robada al asunto para maquillarlo un tanto y así seguir tirando lo que se pueda, que entre jijí jajá y comisiones de investigación que no sirven para nada y mociones de censura que se anuncian y no arrancan y fiscales que en palacio van despacio, una se sigue levantando nueve mil euros y pico de vellón al mes, que es lo que mola.

Mientras Rajoy mira para otro lado y se hace el sueco con el escándalo, mientras Maíllo suelta peroratas tediosas sobre la grandeza del PP y se prepara una gestora que nunca llega y Catalá se hace la picha un lío con el juez de La Manada, la señora Cifuentes conjuga como nadie el verbo “dimentir”, que en definitiva consiste en seguir montándoselo a tope como presidenta del partido, como diputada o camarera de la cafetería de la Asamblea regional, si hace falta, que el caso es seguir agarrándose a la teta pública del Estado y chupando de nuestros impuestos.

Para “dimentir” hay que tener mucho talento y morro, sabérselo hacer, un pasito al lado y otro “palante”, ande yo caliente ríase la gente, y el tiempo va pasando lenta, despaciosamente, y al final, pese a la tormenta política, todo se va olvidando y una sigue estando ahí, cifrando, trilando, haciendo caja, A o B, que es de lo que se trata. Qué más da la magnitud del escándalo, qué importa el follón mundial que se ha montado en la URJC y que a una le cuelguen para siempre el sambenito de impostora, fullera y cleptómana. Aquí a lo que vamos es al lío, al tema, a seguir llevándoselo crudo y a “dimentir” a braga quitada para mantenerse en política un día más. Que eso siempre cotiza y luego sube mucho la pensión. Y que se jodan los jubilatas.

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