Ben, Humor Gráfico, Número 96, Opinión, Xavier Latorre
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Periodismo a ras de suelo

Por Xavier Latorre / Viñeta: Ben. Viernes, 6 de abril de 2018

Xavier Latorre

No hay que mezclar deporte y política, no hay que combinar sutilmente deporte con opiniones sesgadas, no hay que atacar al Barça por culpa del llamado ‘procés’ y no hay que ensañarse con Guardiola por una derrota estrepitosa, porque se declara en la vida civil seguidor de los partidos independentistas de su tierra y porque tenga un carácter postizo y algo chulesco. Hoy jueves se me ha indigestado el programa de Pedrerol de la tarde. La post jornada de Champions ha sido un vertedero de exclamaciones y comentarios irónicos sobre lo que él piensa que debe interesar a sus fieles seguidores. Goles sacaron muy pocos en ese programa, pero globos amarillos, autobuses apedreados y caras largas en los banquillos los emitieron por un tubo.  Anoche mismo un amigo mío me contaba cosas de fútbol que parecían de política y viceversa. Hablaba como un forofo poseído. Enseguida le diagnostiqué una intoxicación periodística aguda. Había sido víctima de una manipulación masiva. Me contó que por las mañanas antes de ir al trabajo desayunaba con la tele puesta y veía, puntual como un clavo, la repetición del programa El Chiringuito mientras bebía un batido de frutas e ingería un yogur con cereales light. El hombre con el cerebro somnoliento se tragaba, de forma inocente, una serie de repeticiones de vandalismo interesado, de titulares retorcidos y de adoctrinamiento deportivo indecente que me preocupó bastante. Como periodista le prescribí el precinto, un cierre temporal, de su televisión.

Mi amiga de la tienda de abajo acusa a Letizia de ningunear a Doña Sofía, que para eso le pagamos todos, para que se comporte y aguante estoicamente los desaires e impertinencias que seguramente en la intimidad le habrá brindado su real suegra. Yo le argumento que los plebeyos también tienen sentimientos y que podría tener razón la expresentadora metida a soberana. Letizia no ha estudiado en Eton, no pertenece a ninguna monarquía europea, no es aristócrata, ni tiene en herencia la mitad de los latifundios de Jaén y parte de los de Córdoba, no reúne los requisitos para ser reina, es una provinciana trepa, una don nadie. Mi amiga, sin embargo, defiende a Sofía, la reina madre no hay más que una, porque sabe estar, porque aguanta las infidelidades de su marido y porque tiene oficio y no se inmuta por nada. A mí, en cambio, me conmueve la ferocidad de Letizia defendiendo a su hija de una foto no autorizada y que, al parecer disgustaba incluso a la propia niña. Si me dan a elegir yo prefiero a la divorciada que se compró un piso a plazos en las afueras de Madrid y que sabe lo que es trabajar, aunque sea a la vera de Urdaci. Mi amiga reconoció que leyó una sobredosis de prensa del corazón y que había sufrido una saturación de contenidos sobre la escenita de la catedral de Palma. Ella confesó estar damnificada por algunos reportajes que publican sobre las “modélicas” casas reales europeas. Como periodista, con master en la Universidad de Verano de Benidorm, le prescribí una semana de ayuno mediático de revistas de color rosa.

Mi vecino de finca cree que los catalanes que salen crucificados en los telediarios merecen pudrirse en la cárcel de por vida y, por tanto, aprueba las órdenes internacionales de extradición, aunque algunas de ellas nos obliguen, dicen, a la devolución en caliente a Suiza de Hervé Falciani, el ex trabajador de banca que filtró a la justicia española la lista de 659 defraudadores de aúpa. Yo siempre he pensado, incauto de mí, que la entrega de aquellos nombres aceleró la llamada amnistía fiscal con la que se regularizaron low cost muchas fortunas encubiertas, mucho dinero negro sin tributar. Falciani permitió que algunos desalmados ricachones fueran perdonados rápidamente de sus pecados financieros. A mi vecino le he recetado una dosis intensiva de Telenotícies en TV3 para que compare lo que se dice en otros medios. A la televisión catalana la siguen el 15 por ciento de los catalanes, es la más vista en su territorio. Igual le ayuda a compensar el resto de consignas mediáticas. Telecinco, el maná televisivo de los españoles, es allí la tercera cadena en audiencia por debajo del diez por ciento.

Después de todo esto he pensado poner un consultorio periodístico a la puerta de Carrefour. Con lo mal que está la profesión, me dedicaré a interpretar titulares de prensa a viva voz a cambio de unas pocas monedas, de la voluntad. El periodismo de mendigo será mi último reducto profesional una vez se extingan las facultades de periodismo por falta generalizada de ética y profesionalidad. Pedrerol ha creado escuela y me corresponde ya mismo reciclarme en informador-pordiosero. Está visto que me tocará poner música clásica a la hora de comer. ¡Qué remedio! Mi cuerpo no logra metabolizar bien sus programas seudo-deportivos. Lo siento mucho, no volverá a ocurrir.

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@BenBrutalplanet

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