Becs, Cipriano Torres, Humor Gráfico, Número 96, Opinión
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La nieta, la abuela y la plebeya

Por Cipriano Torres / Viñeta: Becs. Viernes, 6 de abril de 2018

@CiprianoTorres

El vídeo del manotazo principesco a la real abuela en la puerta de la catedral de Palma, una joya de arquitectura imponente, bella, emocionante, como una nave varada a pocos metros del mar, no sólo viaja por medio mundo sino que ya empezó el debate más profundo. ¿Nos merecemos esto? El mago Cristóbal Ricardo Montoro sacó el otro día las zanahorias de su chistera y regaló a la Familia Real un aumento para sus gastillos, que ya alcanza los 8 millones. La escena a la salida de la misa de Pascua con el cogollo real unido por la tradición de su fe es propia de un programa chabacano de convivencia. La Familia Real española da pábulo a un zafio Gran Hermano cuando la princesa de Asturias, Leonor de Borbón Ortiz, retira de su hombro con malos modos la mano de su abuela, que por mucha reina emérita que sea doña Sofía no deja de ser abuela. Y como dice cualquiera con dos dedos de frente, y dice el primer artículo de cualquier Carta Magna que se precie, una abuela es una abuela, a una abuela no se le rechista, donde hay una abuela, que se quite lo demás, viva mi abuela, coño. Las abuelas siempre llevan razón. Punto.

Pero entre la nena y la abuela, y el posado privado que, según Albert Castillón, Espejo público, Antena 3, había pactado la abuela con el fotógrafo de la Casa Real para tener una foto con sus nietas, se interpuso la insolente, sí, insolente, soberbia y maleducada mamá de las criaturas, la reina Letizia. La cara del rey Felipe, cuando se da cuenta de la movida ante público y fotógrafos, es de perplejidad y te vas a enterar cuando lleguemos a casa, bonita. La cara del rey emérito Juan Carlos, a pesar de su precario equilibrio apoyado en su bastón, era la de quien arde por dentro diciéndose esto no está pasando, esto no puede ser cierto. Dicen que la plebeya cuida mucho la exposición pública de sus hijas, lógico, pero detrás de este rifirrafe ante las cámaras queda claro que algo no va bien, y que si el piloto de esta serie, de apenas 10 segundos, ha enganchado a pro y contras, es urgente que la Casa Real se ponga en marcha y brinde, gratis, la evolución de los hechos. La serie, según las dimensiones que ha tomado la emisión del capítulo señalado, no es del género rosa sino político. A ver en qué queda esto.

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