El Koko Parrilla, Humor Gráfico, Número 95, Opinión, Xavier Latorre
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Una carta de mierda

Por Xavier Latorre / Viñeta: El Koko Parrilla. Viernes, 23 de marzo de 2018

Xavier Latorre

Hola: soy el secretario general técnico de Divulgación de Méritos y Difusión del Instituto Nacional de la Seguridad Social. La he cagado bien cagada, me he cubierto de mierda. Me confieso autor de la dichosa carta en la que nos dirigíamos a los jubilados para hablarles de la subida de las pensiones en España. Soy el del dichoso 0,25 por ciento. He querido ser más papista que el Papa y he salido trasquilado. Con esa iniciativa personal quería poner en valor la actitud de nuestro presidente Rajoy para con el colectivo de los pensionistas. Quería significar el compromiso del PP con la tercera edad, que es la franja de edad de la población que más les vota.

No sé por qué se han puesto así los jubilados; aún gracias que les pagamos cada mes, ¡serán desagradecidos! Venga montar manifestaciones, venga intoxicar al personal, venga manipular a los abuelos y ponerles el miedo en el culo. La carta igual no hacia ninguna falta, ahora ya lo sé, pero yo quería que el Gobierno sacara pecho de su gestión y que toda España supiera de primera mano quién nos ha rescatado de la quiebra, quién nos ha sacado del pozo, quién ha superado la penosa herencia recibida de Zapatero. ¡Cabrones! ¡Cómo se han puesto por nada! Seguro que la oposición sacará tajada de esas interesadas movilizaciones. ¡Putos carcamales! Ahora que los reivindicativos vejestorios han desfilado por las calles españolas todos se les han subido al carro. Todo por una cartita de nada, mi inoportuna misiva. Las encuestas se han torcido: una gran mayoría de ancianos del país creen que los jubilados sublevados llevan la razón.

Hace años entré en el ministerio gracias a mi cuñado, un capitoste popular de Huelva, la misma provincia de origen que mi ministra, Fátima Bañez. Es evidente que estaba agradecido a él y al PP. Quería corresponderles al favor que me hicieron contratándome, sin mérito alguno, hace siete años como alto cargo del ministerio de Empleo y Seguridad Social. Soy el desgraciado redactor, el escribano, de la carta publicitaria donde se elogia nuestra defensa del servicio público de pensiones.

Me han llovido broncas de todas partes, ¡vaya chorreos me ha tocado aguantar! Mi cuñado, mi superior directo, me ha dicho que dimita de inmediato. Se ha montado un pifostio familiar de cuidado. Todo son presiones. He recibido una carta en la que me conminan a jubilarme anticipadamente. ¿Qué coño se han creído? Si me voy ahora me penalizarán la pensión. Además tengo pocos derechos adquiridos porque siempre he trabajado como autónomo, haciendo favores a mi cuñado, y cobrando bajo mano, en negro, mis servicios. Me va a quedar una paguita ridícula. ¡Putos abuelos, la que han liado!

Mientras en el ministerio me han dicho que no aparezca por el trabajo, que me vaya a unos días a Benidorm o a Benalmádena, que me mezcle con los jubilados aburridos afincados en la Costa Blanca o en la Costa del Sol. ¡Vaya lío gordo se ha montado con la cartita de nada sobre las subidas de las pensiones de los yayos! Ahora estoy un poco arrepentido, pero, vaya… Lo que más duele es que mi cuñado no me coge el teléfono y Purita se ha ido a dormir a la habitación vacía de la niña a dormir. No me dirige la palabra. Yo si las voy a pasar putas de verdad.  Seguro que con la mísera paga que se me queda no llego ni loco a final de mes. Como se pongan chulitos conmigo igual me hago yayoflauta radical de verdad y me lanzo a la calle con ellos. Porque,… a lo mejor, en el fondo, les asiste la razón en casi todo.

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