Humor Gráfico, LaRataGris, Número 94, Opinión, Susana Gisbert
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Soy feminista, pero…

Por Susana Gisbert / Viñeta: La Rata Gris. Viernes, 9 de marzo de 2018

Susana Gisbert

Seguro que esta frase le suena a más de una. Y de uno. Incluidos los puntos suspensivos.

Soy feminista, pero uso tacones.

Soy feminista, pero me depilo.

Soy feminista, pero no odio a los hombres.

Soy feminista, pero no salgo de casa sin maquillarme.

Soy feminista, pero no estoy amargada.

Soy feminista, pero no soy una histérica.

Soy feminista, pero tengo pareja.

Soy feminista, pero no soy “marimacho”.

Soy feminista, pero no soy necesariamente lesbiana.

Soy feminista, pero uso sujetador.

Soy feminista, pero no estoy todos los días gritando con las tetas fuera…

Y la lista podría continuarse hasta el infinito y más allá, como dirían en Toy Story. Y quizás lo peor, cuando alguien ve –o cree ver– la luz y te suelta: Ahhh, bueno, acabáramos.

Eres feminista, pero no eres radical.

Eres feminista, pero no eres feminazi.

Y se quedan tan a gusto, como si hubieran descubierto la pólvora o, mejor, el truco del almendruco del feminismo “correcto”. Y a ver quién explica que es imposible tratar de cambiar el mundo sin ser radical de algún modo, y que, desde luego, no hay feminazis, porque ése es un grave insulto que no debería existir. No se pueden relacionar dos términos tan antitéticos como “feminismo” y “nazismo”. Que tome nota, por cierto, la RAE, por si decide caer en la tentación de admitir el palabro en su diccionario.

¿Por qué el feminismo tiene que explicarse con múltiples “peros” cuando cualquier otro movimiento no ha de hacerlo? ¿Por qué se generaliza de tal modo, que si una acción se conceptúa como negativa, se nos achaca a todas –y no al contrario–? Desde luego, en el feminismo, como en botica, hay de todo. Pero hay una hipervigilancia que no existe en ningún otro ámbito. Y una generalización que tampoco. ¿O acaso alguien osaría decir que todos los futbolistas son defraudadores porque haya más de uno encausado por ello? Aún no he oído –ni creo que oiga– a ningún futbolista decir “soy futbolista pero pago mis impuestos”, ni a nadie que conteste aliviado “ah, eres futbolista, pero no futbidelincuente”. ¿Verdad que suena absurdo? Pues es lo que pasa. En otras cosas no hacen falta peros porque no se usa la generalización.

Pero tal vez otro ejemplo muestre mejor lo que quise decir. Partamos del término “demócrata” como contrapuesto a “totalitario” o “dictatorial”. ¿Hay alguien que tenga que aclarar que es demócrata, pero no radical, o que lo es pero se viste como quiere o que no odia a quienes piensan distinto? Desde luego que no. Se considera que la democracia, como sistema que aspira a la libertad, es buena en sí misma, y no hacen falta peros. Sin perjuicio de que quienes nos identificamos como tales no actuemos siempre tan bien como sería deseable, por descontado.

Tampoco nadie hace, respecto a ser demócratas, preguntas como las que están haciendo a cualquier famosa de pro, como esa de si el feminismo es una moda, y si la siguen. ¿Se imaginan la cara de la famosa si le preguntan si ser demócrata es una moda? ¿O la cara de quien hizo la pregunta si ella responde que no? Pues eso.

Sin embargo, no tiene demasiado sentido que, siendo el feminismo el movimiento que lucha por la igualdad, casi haya que pedir perdón por ser feminista. Y matizarlo, y explicarlo, como si hubiera un feminismo bueno y malo y necesitáramos acreditar estar inscritas en el lado correcto. Quienes pueden hacer algo malo, bueno o regular, en un momento dado, son las personas, como ocurre con todo, pero no el feminismo. Por más vueltas que le doy, no veo absolutamente nada negativo en un movimiento que persigue la igualdad entre hombres y mujeres. Algo que, por cierto, también dice la Constitución, sin que nadie se rasgue las vestiduras –sino lo contrario– ni se plantee si hay igualdad buena o mala.

Soy feminista. Sin peros.

Aunque, bien pensado, añadiré uno, dedicado sobre todo a quienes atacan –con mucha agresividad en ocasiones– a quienes nos proclamamos feministas. Soy feminista, y respeto que tú no lo seas. Pero asegúrate de saber qué es el feminismo antes de renegar de él. Puede que nuestras posturas estén mucho más cerca de lo que piensas.

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@LaRataGris

1 Kommentare

  1. María Delamira dicen

    ¡Por dios! Cuando vamos a empezar a hablar de lo que debería hablar el feminismo, en lugar de mirarnos los ombligos y quejarnos de las feministas de al lado. Pensando que son ellas las que se quejan de ti.

    Yo también soy feminista. Pero hay que concentrarse en lo que importa. Hay que hacer labor social y meterse con la gente que la pasa mal y enterarse que ni ellos piensan como tú. Darse cuenta de que ayudar es difícil y no tiene nada que ver con quejarse. Que es más complejo que pensar que tú sí, con tu “sin peros” tienes la respuesta. No. No sean idiotas.

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