Sociedad
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La música salva vidas

Por Jordi Moltó*. Viernes, 23 de marzo de 2018

Jordi Moltó

Desde hace dos temporadas se emite en El Hormiguero un espacio sobre experimentos sociales con cámara oculta que ha tenido una gran aceptación tanto en las redes sociales como en la prensa nacional e internacional.

Es un espacio que tiene el objetivo de romper con los prejuicios y los estereotipos más comunes. Por citar dos ejemplos, conseguimos reivindicar el fútbol femenino con el vídeo de Brenda Pérez, una jugadora del Atlético de Madrid que se disfrazaba de hombre y jugaba un partido de fútbol masculino para demostrar que las mujeres podían ofrecer el mismo espectáculo que los hombres.

El experimento cruzó el charco y fue compartido por los principales medios internaciones de EE.UU. tales como la revista Time o la actriz Sofía Vergara.

También denunciamos la discriminación laboral de las personas con síndrome de Down, con un vídeo para el que contamos con la participación de Pablo Pineda y la Fundación Adecco y que mostraba cómo reaccionaban los aspirantes a una entrevista de trabajo cuando eran entrevistados por él. El vídeo se viralizó rápidamente alcanzando los 40 millones de visualizaciones y publicado en los principales medios españoles como El País.

Siguiendo el camino emprendido con este espacio el siguiente reto que nos propusimos fue el de desestigmatizar al paciente psiquiátrico y vencer el prejuicio que todavía se tiene de él, como el hecho de que aún se le siga definiendo como “trastornado”.

Para ello conseguimos la colaboración del célebre pianista James Rhodes, que además de concertista es conferenciante y escritor, autor del aclamado libro Instrumental donde relataba los abusos sexuales que sufrió de pequeño y de cómo la música clásica le ayudó a salir de ese infierno personal. Para él, la música clásica le salvó la vida.

Jordi Évole le dedicó un Salvados que fue también muy comentado.

Rhodes, que en su juventud estuvo ingresado en un centro psiquiátrico, ofrece un recital íntimo a los pacientes de la Fundación López Ibor y charla con ellos en una conversación motivacional (parecida a las que ofrece en sus charlas Ted) cuya tesis se sustenta en la conexión terapéutica y transcendental de la música y en la naturalización del paciente psiquiátrico y de cómo la creatividad es un acicate perfecto para superar una crisis existencial, apoyándose en los casos de Rachmaninov o Tchaikovsky, que fueron capaces de crear sus obras más famosas en medio de depresiones profundas.

Con el vídeo demostramos, como ya hicimos en una ocasión con una paciente que era fan de José Luis Perales, que la música se erige como una ciencia particular que tiene un poder superior frente a cualquier otra forma de comunicación y un enlace directo con las emociones.

(*) Jordi Moltó es guionista del programa El Hormiguero de Antena 3.

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