Artsenal, Humor Gráfico, Joaquim Bosch, Número 95, Opinión
Deje un comentario

Escribir con miedo

Por Joaquim Bosch / Viñeta: Artsenal. Viernes, 23 de marzo de 2018

@JoaquimBoschGra

Los medios internacionales están cada vez más pendientes de los recortes de libertades en España y empiezan a preguntar si podemos acabar como en Turquía. Como dije en unas declaraciones para BBC World News, no hemos llegado a esa situación, pero lo que ocurre es muy preocupante. Podemos tener en un par de años a cientos de personas condenadas por usar la palabra y a millones que frenarán sus opiniones por si les castigan. Cualquier expresión crítica o provocadora está siendo interpretada como que incita al odio, justifica el terrorismo u ofende sentimientos religiosos. Bastante gente en las redes ya me dice que escribe con miedo. Hay que derogar unas leyes mordaza que parten de ideas autoritarias y son un instrumento del poder político para castigar las discrepancias.

La libertad de expresión es esencial para una democracia. Hasta el extremo de que no podemos hablar de la existencia de una sociedad democrática cuando no se pueden emitir libremente las opiniones. Yo no estoy de acuerdo con los que dicen que hemos vuelto al franquismo. Las diferencias son enormes. Pero cada paso que damos hacia atrás es un golpe a los principios democráticos. No debemos aceptarlo.

Hace unos días The New York Times expresaba su preocupación por los recortes de libertades de nuestro país. Ahora ha sido otro prestigioso periódico estadounidense, The Washington Post, el que ha dado también la voz de alarma. Si la situación no fuera problemática, no coincidirían tantos medios internacionales de indudable relevancia en informar sobre lo que está pasando.

Los límites de la palabra deben ser incitar de verdad a la comisión de un delito o proferir amenazas reales. Desear que alguien se muera puede ser una muestra de mala educación, pero eso no puede llevarte a la cárcel. Lo que en todo caso es inadmisible es que exista persecución penal cuando se dicen despropósitos contra unos políticos, pero no cuando se dice lo mismo contra otros. Contar chistes de Carrero Blanco no genera riesgos para nadie y no debería implicar prisión. Si Tip y Coll podían contar esos chistes en los 80 y hoy puedes ser condenado por ello, me parece claro que hay un retroceso en materia de libertades.

La Ley Mordaza deja espacios de ambigüedad muy peligrosos. Y más preocupante aún es que los órganos del Gobierno puedan castigar conductas críticas con su gestión y decidir en materia de sanciones limitativas de las libertades. Eso es ser juez y parte. Solo los tribunales deberían poder acordar determinadas decisiones vinculadas a los derechos fundamentales.

No sé si todas las compañías en prisión serán muy interesantes. Pero está claro que cada vez van a ser más numerosas. Habrá más músicos en la cárcel que nunca. El otro día leía que para saber de la existencia de cantantes y grupos de rap lo mejor no era activar Spotify, sino mirar el listado de juicios de la Audiencia Nacional.

Cuando las conductas delictivas son tan abiertas y no queda clara la exigencia de cierta gravedad, es muy peligroso dejar su valoración en manos del poder político. Por ejemplo, en las operaciones Araña contra tuiteros, los agentes seguían directrices de arriba y exploraban las redes con palabras clave en el buscador como «Carrero Blanco». En esas situaciones todo depende que lo que se quiera escribir en el buscador y no de la peligrosidad real de las conductas.

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook o Twitter.

@ARTSENALJH

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *