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Guillermo Fesser: “Prefiero un abrazo a trescientos likes en Facebook”

Por José Antequera. Viernes, 23 de marzo de 2018

  Entrevista

Varias generaciones tuvieron la suerte de divertirse con el humor del dúo Gomaespuma, formado por Guillermo Fesser (Madrid, 1960) y Juan Luis Cano. Hoy, Fesser vive con su familia en Estados Unidos, desde donde nos envía las crónicas del imperio yanqui y donde acaba de terminar su última novela, Mi amigo invisible, el relato de un escritor en crisis que habla con un misterioso acompañante. Instalado ya entre sus vecinos americanos, como uno más, Fesser mantiene ese optimismo, ese sentido del humor bienintencionado y esa vitalidad de los buenos años de Gomaespuma, y hasta cree que algo se está moviendo en el mundo, una fuerza positiva con la que conseguiremos salir de la soledad, la ansiedad y la depresión a las que nos abocan irremediablemente las frías redes sociales. “Siempre he preferido un abrazo a trescientos likes en Facebook. Este mundo nos está quitando los espacios para pensar y para escuchar a otros. Estamos convirtiendo el mundo en un lugar muy aburrido y la gente no quiere vivir en un sitio así. Yo creo que al final vamos a buscar, como Colón, el nuevo mundo, que en realidad no está demasiado lejos, consiste en dejar el móvil en un cajón y decir: a tomar por culo, majete”. Fesser, nuestro corresponsal en Yanquilandia –desde donde nos cuenta el cronicón sobre la última burrada de Trump, la enésima matanza en un instituto y cómo nos ven ellos a nosotros los españoles– es, antes que nada, un hombre que sigue manteniendo intacta la esperanza en el ser humano y un sentido del humor inteligente que abunda cada vez menos.

¿Cómo surgió Mi amigo invisible?

Pues bueno, mi mujer es de Estados Unidos, de un pueblecito de Nueva York en el que yo vivo ahora, y mis hijos son mitad de aquí, mitad de allí.  Entonces, cuando les tocaba hacer el bachillerato pensamos que era bueno venirnos aquí una temporada para que conocieran su lado americano y lo disfrutaran. No es lo mismo venir todos los veranos y darles un achuchón a los abuelitos que vivir en Estados Unidos y saber cómo funciona esto y cómo se hacen las cosas aquí y por qué piensan de esta manera o de aquella. Nos vinimos aquí muy contentos por el cambio de vida, un proyecto de familia muy interesante pero claro, yo trabajaba en Gomaespuma, tenía un millón de oyentes en la radio, dije adiós y de repente me vine aquí y ya te puedes imaginar: era el último mono de la fila. Eso que en principio en lo personal estaba muy bien en lo profesional fue bastante difícil, y basándome en esa dificultad mía de encontrar un hueco en una sociedad en la que de repente eres mayor y no sabes ni cómo se llama a la ambulancia en caso de que te rompas la rodilla lo que hice en la novela fue exagerarlo enormemente y convertirlo en un personaje escritor en la crisis de los cuarenta para que en lugar de que fuera tragedia fuera comedia. Está basado un poco en esa experiencia. ¿Es mi experiencia? Pues no, es la manera en que yo me he desahogado. En lugar de ir al psiquiatra he escrito la novela.

¿Tenías uno de esos amiguitos invisibles misteriosos cuando eras pequeño o todo es ficción para poder llevar a cabo la narración?

Es un poco mezcla de los dos. Yo tuve un amigo invisible de pequeño al que recuerdo vagamente pero no lo utilizo por nostalgia, lo utilizo porque es una herramienta muy buena, una herramienta muy parecida a los marcianos que mi hermano Javier y yo utilizábamos en el argumento de El milagro de P. Tinto. La forma de escribir esta novela recupera la libertad completa y absoluta que sentimos mi hermano y yo al hacer aquella película en la que pusimos todo lo que se nos ocurría sin límites. Un tipo desgraciado en Estados Unidos que escribe una novela no deja de estar un poco encasillado, hay cosas que funcionan y cosas que no, pero el amigo invisible me daba la oportunidad de que cuando me dé la gana el personaje vuele y haga otras cosas que de otra manera sería imposible que lo hiciera. El amigo invisible es la herramienta que yo utilizo para que la novela pueda ir al surrealismo más excesivo sin que nadie me diga: oye, que esto no puede ser…

Agenjo es el amigo invisible, el que le hace al escritor protagonista, Juan Carlos Ingelmo, esas preguntas incómodas que no nos atrevemos a contestarnos con sinceridad. Es decir, ¿todos nos mentimos constantemente, vivimos una ficción tras otra y necesitamos al amigo invisible que nos diga las verdades del barquero?

Sí, en general creo que la raza humana, contra todo pronóstico y pese a algunos ejemplos que todos los días lo ponen en duda, es bastante noble, gente buena y gente incapaz de mentir. Lo que pasa es que al igual que nos resulta difícil mentir sobre los demás nos es muy sencillo, por así decirlo, engañarnos a nosotros mismos. Ver que el hijo se tuerce y decirnos: no pasa nada. O ver que el trabajo que estás haciendo no va en una buena dirección pero lo justificamos. De manera que sí, yo creo que Agenjo es el personaje que como está fuera puede darte el mapa de la situación, ya que muchas veces estamos en una pequeña ficha del puzle y no nos damos cuenta de lo importante que esa ficha es para que se vea toda la fotografía.

¿Cuánto hay de Guillermo Fesser en el personaje de la novela, lo volcaste todo en el papel o te guardaste algunas cosas que no se pueden contar?

Todas las personas que hacemos ficción escribimos sobre lo que conocemos. Si tú te inventas un monstruo te lo inventas basado en lo que sabes, en lo que conoces. Spielberg se inventa a E.T. pero después de pasar por las Galápagos y ver una tortuga con un cabezón espectacular. Si tienes la suerte de ir allí, que es una maravilla de lugar, y te paseas por esas islas, alucinas porque  hacia cualquier lugar que miras ves a E.T. Todas las tortugas tienen esa cara. Lo que quiero decir es que todos escribimos sobre lo que conocemos. Cuando escribimos sobre un tipo antipático escribimos sobre el tipo antipático que conocemos. Para unos resulta que ese tipo era su padre, para otros era el pipero que había al lado del colegio y que cuando ibas a por pipas te ponía mala cara.  Bueno, lo que quiero decir: ¿qué hay de mí en ese libro? Todo, no solo de mi yo personal sino de gente que conozco, de familia, de amigos… Si hay un niño que en lugar de decir sí o no dice “desconozco” o “positivo” es porque mi sobrino decía “desconozco” y “positivo”. ¿Está mi sobrino ahí? No, pero el “desconozco” y “positivo” de mi sobrino sí están ahí. Hay muchos trozos o retazos de mi vida, de las cosas que me han pasado a mí, lo que ocurre es que están mezclados, están entrelazados de tal manera que ya son distintos. Es decir: las historias de amor son todas iguales. Está la posibilidad A –me quiere–, y la posibilidad B –no me quiere–, pero las historias se repiten, lo que ocurre es que esa misma historia de amor es muy distinta si la vive Romeo y Julieta que si la vive el presidente de Telefónica con una cajera de Carrefour. Eso es lo único que cambia. Por tanto lo que yo hago es inventarme unos personajes nuevos, pero esos personajes nuevos tienen historias de amor y desamor que me han pasado a mí y que le han pasado a gente que yo conozco.

Ingelmo es un autor en crisis incapaz de enfrentarse al reto de escribir su segunda novela tras el moderado éxito de la primera, tiene miedo al fracaso. ¿Crees que hemos aprendido algo de nuestros fracasos personales de esta crisis que estamos padeciendo?

Es un tema muy complicado porque cuando uno está aprendiendo cosas pero pasándolo mal no es consciente de que le viene bien pasarlo mal para que luego le venga bien a otro. Todo esto es un par de tonterías o pensamientos de andar por casa porque yo no soy filósofo, obviamente. ¿La crisis en general le ha venido bien a España? No. ¿Hemos aprendido algo? Sí, ha pasado una cosa y es que por necesidad muchos españoles están fuera del país. Eso por un lado es una tragedia porque todo el dinero y el esfuerzo que hemos invertido en tener una generación por fin preparada y sin prejuicios gracias al Erasmus se lo están llevando otros, pero es un gran beneficio a largo plazo porque al español, al igual que se le quitaron los complejos con el fútbol se le están quitando los complejos con la ingeniería, con la literatura, con las relaciones públicas, con las aplicaciones informáticas, el español está a niveles muy altos en Silicon Valley, a niveles muy altos en el generador de partículas de Francia, a niveles muy altos en hospitales y clínicas de Inglaterra. Esos españoles han aprendido que ser español puede ser igual de pringao o de importante que el resto y eso es fundamental. Perder el complejo de inferioridad que teníamos en España era muy importante y en eso sí nos ha ayudado mucho. En cuanto a lo que ha significado dentro de España tenemos una crisis que tiene una cara B muy fea, que es la corrupción. Una cosa es la crisis económica, pasarlo mal y apretarte el cinturón, y otra es ver que te están robando continuamente y con un descaro impresionante por pate de la gente que en teoría tenía que defender tus intereses. Con esta crisis la gente ha sacado una solidaridad que es encomiable, impresionante. En un mundo en el que impera la tecnología y las tonterías como comunicarte y no saber con quién, se han fortalecido en muchos casos las relaciones sociales y humanas y eso es muy bueno. La parte mala es que se ha encallecido el tema de la corrupción y se da por hecho que es un mal con el que hay que convivir y eso es algo que no me gusta nada.

Abordas estos temas desde la óptica del humor en una especie de existencialismo humorístico. Al final el humor es lo único que nos salva…

Bueno, yo la vida no la dividiría entre humor y amargura, yo no conozco la felicidad completa ni la tristeza absoluta. En general, el mismo día que te enamoras se te muere el perro, el mismo día que consigues un trabajo te sientan fatal unas lentejas. La vida, como decía mi amigo Pepeluí de la universidad, tiene unos picos horrorosos y es como una montaña rusa. En el mundo hay publicaciones para adultos y para niños que se llaman tebeos o como se llamen hoy en día. Pero la vida no es ni para niños ni para adultos, en la vida tú vas y es lo que hay según la educación que tengas, según te hayan querido tus padres o no, según los viajes que hayas hecho, según los idiomas que manejes, si has leído, si has ido al cine, ves unas cosas o no ves nada de lo que hay ahí fuera. Yo creo que la mejor manera de navegar por esa vida es hacerlo con sentido del humor, lo cual no significa ir haciendo chistes. El que sabe hacer chistes es un don como el que sabe cantar o sabe bailar, pero no es necesario, no es obligatorio. Sin embargo, tener sentido del humor significa, para mí por lo menos, en lugar de tener expectativas, en lugar de estar esperando que esto funcione de una manera determinada o que consiga unas cosas determinadas y si no me amargo, tener buenas intenciones. Por eso es mejor que uno vaya por la vida con buenas intenciones, esperando que la gente disfrute, pasarlo bien, esperando eso en cualquier momento. Incluso cuando vas a un funeral, que es muy triste, vas esperando emocionarte, aprender algo, vas con una actitud positiva esperando ver qué sacas de ahí. Esa es la actitud, eso es lo que yo llamo tener sentido del humor. No ir al funeral y contar un chiste sobre el difunto.

Luego es más importante tener sentido del humor que ser gracioso, pero este mundo es de los graciosos, los ingeniosos de Twitter, los listillos, los influencers…

Ahora mismo sí, pero yo empiezo a ver o quiero empezar a ver que hay una revolución al contrario. Creo que vamos a ver la vuelta a las relaciones humanas, es decir, vamos a pasar de la gente que está mirando el teléfono todo el rato a la gente que está en el bar compartiendo unas cervezas. Porque creo sinceramente que ahora mismo vivimos una epidemia de soledad y depresión muy fuerte basada en esa ansiedad terrible de tener que conseguir amigos todo el rato. Es que hemos convertido nuestra vida en un videojuego como a esos niños que les dan caramelitos como premios. Y entonces claro, si solo tienes siete likes en el Facebook eres un pobre desgraciado porque el más tonto de al lado tiene ciento veinticinco. Y si no puedes poner en Snapchat una foto con algo así como “aquí veraneando en Chile” pues quedas fatal porque el más tonto está ahora mismo esquiando en Bariloche. Es una guerra, una ansiedad por superar o por igualar lo que hacen los demás que al final es un escaparate. Y eso es muy aburrido, más allá del problema es que es muy aburrido. Estar en un concurso continuo en muy aburrido. Y sobre todo termina con una de las partes más importantes del ser humano, que es escuchar. Lo más divertido de la vida es que te sorprendan y el sentido del humor es la sorpresa. Un hombre va por la calle y de repente se resbala con una cáscara de plátano y se pega contra una farola. ¡Ah, no te lo esperabas! Aquello que cantaban los de Estopa, por la raja de tu falda me di un… no me acuerdo cómo es. En fin, esa imagen típica que todos hemos visto alguna vez. Pues la sorpresa en los humanos sucede escuchando a otros. Tienes una asistenta, como yo tenía a Cándida, que en teoría es para decirle: usted me limpia la alfombra y luego me coloca las gaseosas en la nevera, y adiós muy buenas. Pero si te paras y la escuchas salen unas historias que alucinas. Este mundo nos está quitando los espacios para pensar y para escuchar a otros. Nos está quitando la capacidad o la posibilidad de sorprendernos y estamos convirtiendo el mundo en un lugar muy aburrido. Entonces yo creo que la gente en un mundo muy aburrido, con ansiedad y deprimida, no va a querer estar. La gente al final va a buscar, como Colón, el nuevo mundo, que en realidad no está demasiado lejos, consiste en dejar el móvil en un cajón y decir: a tomar por culo, majete. Y a tirar para adelante. Eso va a ocurrir, va a ocurrir, yo empiezo a verlo en gente de veintitantos años.

Te veo muy optimista con estas cosas, otros somos más pesimistas… En cualquier caso no te prodigas en redes sociales…

Prefiero un abrazo mil veces a trescientos likes en Facebook. Tengo Facebook y Twitter para temas profesionales. Salgo en El Intermedio y me digo: a lo mejor a alguien le interesa esto. Y lo cuelgo. Y lo mismo si hago algo en Onda Cero con Alsina que puede interesar. Esto lo hago para que lo escuche la gente y lo pongo en el Facebook, pero no se me ocurriría jamás poner una foto visitando a mi hija en la universidad y diciendo: aquí con mi niña en el bar tomándome una salchicha. Lo bueno de la privacidad es que es privada, y eso es lo bonito. Lo bonito de la vida no es lo que has hecho sino lo que has dejado de hacer. A mí de Gomaespuma, de mi carrera con Juan Luis, lo que más me enorgullece no es las cosas que hemos hecho, que las he disfrutado enormemente, sino esas cosas que nos han ofrecido hacer y hemos dicho que no. Eso no lo sabe nadie pero tampoco tengo por qué contarlo. Lo bueno de una amistad no es decir: oye, ¿sabes que el Jose se subió a un árbol ayer y…? No. Tú sabes que el Jose se subió al árbol y no se lo cuentas a nadie porque no se lo tienes que contar a nadie. Todas esas cosas, ese botón como el nuclear que tiene Trump sin apretarlo, tiene mucho más valor cuando no lo aprietas.

Sin embargo, en España corren malos tiempos para el humor, hay leyes mordaza, multas, juicios a tuiteros y artistas, ¿no te da un poco de miedo tanto recorte a la libertad de expresión?

No lo comparto en absoluto y me da mucha pena. Vuelvo a decirlo: hemos perdido la perspectiva, lo cual significa que tenemos que poner las cosas en contexto. Si tú analizas una canción y nada más que la canción, si analizas una manera de vestir y nada más que una manera de vestir, si tú analizas un gesto con las manos y nada más que ese gesto, todos tendríamos que estar en Guantánamo. Hay un contexto, es preciso saber por qué ocurren las cosas, en qué contexto y con qué intención se dicen las cosas. Yo creo que hemos perdido esa capacidad. Y luego tener una lista de valores morales y éticos del uno al diez. Lo que no puede ser es que haya nombres escritos en la contabilidad B del PP que estén por la calle y gente que por hacer una letra de una canción o cambiarle la cara a un Cristo de Salzillo tenga que pagar multas. Estamos descontextualizando la realidad y castigando a gente por problemas ridículos cuando los grandes problemas se van difuminando. Eso me preocupa muchísimo. Básicamente, por decírtelo claro, la Justicia no se ha reformado en España. Eso no es bueno para España y no es bueno para la Justicia. Desde luego aquellos a los que nos toca ir a sentarnos en el banquillo alguna vez no somos felices pero yo creo que los que nos juzgan tampoco pueden serlo porque ser parte de un sistema que ves que no funciona es muy frustrante. Ir al trabajo para estar en el baño cotilleando todo el rato con que el jefe es muy malo eso no es bueno para la salud.

Ahora que vives entre norteamericanos, ¿cómo los ves? ¿son tan plastas y prepotentes como nos decimos muchas veces a este lado del charco?

Lo primero que te das cuenta cuando llegas a Estados Unidos es que no hay un estereotipo. Yo cuando llegué aquí una de las cosas que me llamó muchísimo la atención es que la bandera está hasta en la sopa. En España la bandera te la encuentras en el edificio de Correos, en los ministerios y punto pelota. Aquí en Estados Unidos te la encuentras en los colegios, en el supermercado, en los porches de las casas, la llevan en los coches, en la antena de la radio, la gente por la calle, como te digo, hasta en la sopa. Yo me preguntaba: y estos tíos, ¿para qué llevan la bandera a todos lados? Y después de vivir aquí varios años te diré que la respuesta es fácil. Estados Unidos es un país en el que es muy difícil saber cuál es el estereotipo de norteamericano. Puedes preguntarte: ¿cómo es un madrileño de la década de los sesenta? Si coges la foto de tipos de mi edad, más o menos, somos todos como una versión en garrafón de Antonio Banderas, el estereotipo de España. ¿Pero cuál es el tipo típico de Estados Unidos? ¿O cómo es la mujer típica americana, es la típica Nancy rubia con los ojos azules? Sobre todo en la costa Oeste hasta que no te abren la puerta y entras no sabes de qué raza va a ser la familia que te recibe, no sabes cómo van a ser los cuadros de la pared, si es que tienen cuadros porque a lo mejor tienen alfombras, no sabes a qué va a oler la cocina ni qué están guisando, no sabes qué fiesta celebran porque a lo mejor no celebran la navidad sino otra cosa que no tiene nada que ver, no sabes qué idiomas hablan… Es decir, España se ha formado con inmigraciones de mucha gente, íberos, tartessos, griegos, romanos, cartagineses, musulmanes, pero en el año 1500 dejamos de emigrar y nos fundimos todos y desde entonces estamos así. En 1500 Sevilla era como el bar de La guerra de galaxias, era espectacular, pero ya nos fundimos. Sin embargo en Estados Unidos siguen emigrando en tiempo real, se siguen fundiendo en tiempo real. Por eso aquí tiene que estar la bandera por todos sitios porque si no, tú, cuando te levantas por la mañana para ir al trabajo, si no ves la bandera no sabes en qué país vives porque es un lío de tres pares de pelotas. ¿Qué he aprendido yo de ellos? Pues que hay tantos americanos que siempre puedes encontrar un grupo de gente con el que sentirte muy a gusto e identificarte con ellos. Y ese rollo de que son emigrantes en tiempo real hace que la gente de aquí sea, en general, muy amable. La vida cotidiana, el día a día, el trabajo, se hace muy agradable y hay un ingrediente, que es el que nos falta a nosotros, que es el de la capacidad de admirar al de al lado y de apoyarle. Es decir, España es el único país del mundo, me lo dijo mi mujer cuando nos conocimos porque le parecía raro, donde tú tienes que celebrar tu propio cumpleaños. Nos cuesta reconocer el éxito de los demás. Nos cuesta decirle a los catalanes que nos hacen falta. Nos cuesta, no nos sale. Aquí les sale muy fácil y eso hace que la vida sea muy agradable. Además, España es un país súper quijotesco, un país con mucha imaginación, muy divertido, con una manera de ser que yo echo de menos, eso de ir a un bar y mientras te tomas una cerveza el niño corre por el parque sin problemas. Aquí vas a un bar y todos prácticamente parecen alcohólicos, con la leche del bourbon y que los niños no vean el whisky. Además, son muy cuadriculados, le dices a alguien de tomar un café y te dice: vale, quedamos el 4 de julio a las cuatro de la tarde. Y tú piensas: ¡pero yo decía ahora, macho…!  Entonces Estados Unidos es como Sancho Panza, España es como don Quijote. España es la imaginación en estado puro, la flexibilidad. Estados Unidos es el business plan, el plan de negocios. Cuando juntas a un americano en España o a un español en Estados Unidos suele surgir el libro de Cervantes, que es muy interesante porque la creatividad del español con el plan de negocios del americano, el Quijote y el Sancho Panza, salen de la mano a por aventuras muy bien. Por eso hay españoles aquí a niveles muy altos.

Sin embargo, desde lejos nos llega la imagen de una especie de país de Mordor gobernado por un horco o un Sauron como Trump, ¿es más o menos así o se trata de una imagen deformada?

Es un país de grandes contrastes, eso es cierto. Es una de las cosas interesantes. Y luego es un país que fue muy moderno hace tiempo y esa modernidad se ha quedado muy antigua, que es lo que le pasa a las infraestructuras, lo que le pasa a Nueva York, a los aeropuertos, a los puentes. Este país hace cien años tenía los rascacielos más impresionantes del mundo. Los Ángeles tenía autopistas de ocho carriles cuando nosotros íbamos de Madrid a Barcelona solo en dos. Claro, si esos ocho carriles no los arreglas se van desmigando por el asfalto. Cuando nosotros teníamos el Edificio España estos tenían rascacielos que eran siete veces más altos y en toda la isla de Manhattan pero claro, a esos rascacielos si no le arreglas el ascensor le va chirriando la polea. Lo que le pasa a Estados Unidos es que tiene un grado de modernidad inmenso pero por otro lado un grado de falta de mantenimiento grande, también en las instituciones, y entonces se producen grandes contrastes. Puedes ver las cosas más modernas como el movimiento de mujeres progresistas. Nada más elegirse a Trump, las que movieron las manifestaciones más multitudinarias de la historia fueron las mujeres. Ahora, con el tema de la tolerancia cero en los abusos sexuales, son las mujeres otra vez, es decir, el movimiento social más avanzado ahora mismo está en Estados Unidos con las mujeres, aunque luego veas cosas tan retrógradas y tan de la Edad Media como la defensa de las armas por parte de un grupo de personas que no sabes muy bien de quién quieren defenderse y para qué quieren tener un rifle en su casa y en nombre de qué libertad. Entonces convives entre dos mundos.  Yo lo que intento es explicarle a la gente que me quiera escuchar en España por qué ocurren estas cosas en Estados Unidos, las buenas y las malas. Aquel periodista que no le interese explicar nada sino contar lo que pase puede elegir y puede irse a lo mejor de lo mejor y hacer una entrevista en el Instituto Tecnológico de Massachusetts sobre las tendencias del siglo veintidós que ya están preparando, y a lo más puntero del mundo, o se pueden ir a un pueblo de Tejas y sacar lo más siniestro del ser humano con cuatro tíos armados hasta los dientes. Es una elección de la prensa lo que quiera escoger en un país de grandes contrastes. Es el imperio, como en su día fue Roma o España, y está lo mejor de lo mejor y lo peor de lo peor. A mí me gusta ir por el medio, donde está la gente, y viendo por qué a veces se van a extremos… Pero claro, si de España solo hablamos de la corrupción apaga y vámonos. España es mucho más y la gente no tiene nada que ver con eso.

Y a veces hay matanzas, niños que disparan a otros niños en las escuelas. Parece que algo se mueve en la sociedad americana, que la gente empieza a estar harta de tanta arma en circulación…

Sí, puede haber un cambio y te explico por qué. Pero déjame que te ponga en contexto alguna cosa. El 75 por ciento de los norteamericanos no tiene un arma en su casa…

Ese dato no nos llega a España, nos llega la imagen de que todos tienen una pistola en el cajón…

Pues ese dato está ahí y lo dan las agencias de estadísticas. El 75% de los norteamericanos no tiene un arma en su casa. De todas las armas que hay en Estados Unidos, que ahora mismo no me acuerdo si son trescientos y pico millones, lo cual es una barbaridad, la mitad de todas esas armas las tiene el tres por ciento de toda la población. Es decir, del 25% que tiene armas, hay unos que tienen un arma para cazar un conejo o un ciervo, para defensa personal si la necesita, para lo que sea, y luego hay un grupo muy pequeño del 3% que tiene muchísimas armas, gente que tiene un concepto extraño del mundo, ¡pero que son muy pocos! La mayoría de la gente de Estados Unidos quiere que se controlen las armas, por lo menos que se impida la venta de las armas de guerra, las automáticas, semiautomáticas y de asalto. Una cosa es que tengas un rifle porque eres cazador o una pistola para defenderte y otra es que tengas la metralleta. Si esto es así la pregunta del millón es por qué no ocurre nada. Esto empezó en la época de Kennedy hace cincuenta años, y ha ido cada vez a peor. Lo que ha ocurrido es que ha habido una separación enorme entre la gente elegida para representar al pueblo y el propio pueblo. Entre los congresistas y senadores y el pueblo. ¿En qué sentido? En el sentido de que aquí ha sido cada vez más complicado y más caro llegar a la gente para contarle que tú te presentabas como senador o congresista a unas elecciones hasta tal punto de que hoy en día, para que la gente, los que te votan, se enteren de que tú te presentas a unas elecciones, necesitas una media de dos millones de dólares. Aquí no es como en España donde los medios de comunicación conceden un tiempo libre a los partidos para su campaña. Aquí, en América, no hay espacio gratuito para nada, es todo de pago. Si tienes en cuenta que se elige a los diputados y a bastantes senadores cada dos años pues cada vez que se presentan a mover dos millones de dólares. Con lo cual yo no me puedo presentar a las elecciones de los Estados Unidos, tiene que presentarse gente que tiene mucha pasta, como es el caso de Trump, o gente a la que le financian con mucha pasta. El sistema americano permite una cosa que en España llamamos corrupción y es que las compañías pagan directamente a los candidatos y no precisamente por ser una persona que tiene el corazón contento y lleno de alegría. Entre los lobis más fuertes que hay en Estados Unidos está la Asociación Nacional del Rifle (NRA). Esta asociación sufraga la campaña de casi todos los republicanos y de algunos demócratas en estados como Georgia, Texas y algún estado más. Si la Asociación Nacional del Rifle pone dinero para tu campaña tú no puedes votar a favor de la abolición de las armas, es así de claro y así de fácil. ¿Cómo justifican los padres de la patria a un país que quiere que se regulen las armas mientras que a ellos les está pagando la Asociación Nacional del Rifle y tienen la pasta en el bolsillo? Obviamente como no pueden justificarlo se han inventado recurrir a la segunda enmienda de la Constitución. Y dicen: no es que no regulemos las armas porque matar niños está muy feo sino que no las regulamos porque es un derecho constitucional que recogieron los padres fundadores. Hasta la llegada de los norteamericanos los imperios eran geográficos, España era un lugar donde no se ponía el sol, pero Estados Unidos no es un lugar, es una idea. De hecho, hasta que no ha habido un huracán en Puerto Rico muchos no sabían que Puerto Rico era un estado de la Unión. Pero eso no les pasa solo a mis vecinos norteamericanos del barrio, no, ¡a los de la CNN que fueron a cubrirlo y les dijeron: pero si somos nosotros! Pues como Estados Unidos es una idea le dicen a la gente que el país defiende la libertad y la libertad supone incluso el derecho a comprar armas. De modo que si les quitas el derecho a la segunda enmienda piensan: “¡me está usted atacando! Primero me quitan las armas, luego los abrigos, los coches, la casa, ¡no me toque la libertad!” Esa es la disculpa que tienen ellos. Ahora bien, si vamos a la segunda enmienda vemos que es una ley que está hecha en 1791, cuando Estados Unidos acababa de formarse, solo eran 14 estados en ese momento, no tenía un ejército. De hecho Washington no gana con un ejército, gana con milicias financiadas no solo por los respectivos estados sino por España, que por cierto les mandamos 20.000 uniformes que hicimos en Vitoria, cañones que hicimos en Sevilla, un montón de pasta de Cuba, la Armada Invencible… Washington gana sin ejército. Entonces claro, como en la segunda enmienda se dice que los estados están defendidos por milicias necesitamos el derecho a portar armas para defendernos. Pero es que hoy Estados Unidos tiene un millón cuatrocientos mil soldados del Ejército, 35.000 miembros del FBI y 765.000 oficiales de Policía en todos los estados. No hace falta que nadie tenga un arma para defender nada porque ya está bastante defendida la cosa. ¿Por qué puede cambiar algo? Porque hasta ahora el mensaje de los políticos sobre la sacrosanta segunda enmienda ha hecho que el diálogo se retrasara, eso funcionaba, y hasta el próximo tiroteo. Sin embargo, esta vez los estudiantes de 16, 17, 18 años, que normalmente cuando les mataban a sus compañeros entraban en un shock terrible y pasaban semanas y meses sin reaccionar y para cuando querían hacerlo ya se había pasado la calentura, ahora han reaccionado en el momento cero. En el caso de Florida ha sido la primera vez que han reaccionado desde el primer momento. Los jóvenes ya no se comen lo que ellos llaman bs, mierda, que es lo que los políticos les cuentan sobre la segunda enmienda. Vemos gente como Emma González, que habla muy bien, ya le gustaría al presidente de los Estados Unidos hablar con la gramática y con la sensatez que lo hace ella. Benditos profesores, qué bien han enseñado a esta gente. Entonces los chicos han dicho: se acabó el cuento de la segunda enmienda, habéis utilizado el nombre de la libertad para que no pueda haber un diálogo sobre las armas. Esa es la verdad: no hay regulación porque los políticos se meten la pasta de la regulación en el bolsillo. Ya se está diciendo que a los políticos que se lleven el dinero de la NRA mucha gente no les va a votar en las próximas elecciones. Ahora los jóvenes no están en el debate arma sí o arma no, están en una campaña muy fuerte para decirle a la gente: van a seguir matando a vuestros hijos en los colegios porque los que os representan se llevan la pasta con la Asociación Nacional del Rifle; no les votéis. Es un mensaje muy claro, muy fuerte y muy cercano de cara al mes de noviembre, cuando haya elecciones. Es muy emocionante ver a estos chicos dándote ese mensaje tan claro y poniendo en perspectiva algo tan sencillo como es que el mundo ya es de ellos, no es nuestro. Esa idea de cambiar el mundo puede lograr la revolución y hacer que la gente más mayor esté con ellos. Pasa como con el tema de la memoria histórica en España, al principio era demasiado pronto para hablar de ello, ahora ya es demasiado tarde. Para los políticos nunca era un buen momento para hablar de las armas y la gente ha dicho basta ya, es ahora, es ahora…

Tras el escándalo Weinstein muchas mujeres han decidido contar los abusos que han sufrido. Parece que movimientos como Me Too están despertando conciencias; ¿nos encontramos ante una auténtica revolución feminista o esto es otra moda de Hollywood y todo seguirá igual cuando pase el vendaval?

Date cuenta de que España es de los pocos países del mundo donde no ha gobernado una mujer. Aquí han sido todos presidentes blancos, no hemos tenidos afroamericanos salvo el caso de Obama. Ha habido 48 presidentes blancos, un negro y un payaso. Se echa en falta que en un país que es el adalid de la libertad gobierne de una vez una mujer. Yo creo que  Trump ha sido la gota que ha colmado el vaso para las mujeres. Las mujeres han dicho: ya está bien, ya os hemos dejado gobernar doscientos y pico años y mira cómo está esto. Nos toca gobernar a nosotras y si no lo hacéis vosotros lo haremos nosotras. En estas elecciones de noviembre se presentan en las listas veinte mil nuevas mujeres que han dicho: vamos a poner nuestro punto de vista en la política americana. Pero es que además todos los nuevos movimientos sociales que están apareciendo están movidos por mujeres. Los hombres blancos hemos tenido el poder durante mucho tiempo y estamos actuando como si no hubiera cambiado nada en los últimos veinticinco años. Como si esto fuera como al final del siglo veinte, como si el mundo siguiera girando a la misma velocidad y mientras estos políticos actúan como si no pasara nada, intentando que todo siga siendo como antes; el mundo gira a un velocidad de vértigo y los únicos que se están dando cuenta son esos estudiantes de los que acabamos de hablar. Hacen falta soluciones sobre el tipo de trabajo que vamos a tener en los próximos años, cuántas horas vamos a trabajar, cómo vamos a dividir las labores entre hombres y mujeres, esos son los temas que hay que discutir, no sobre los temas que estamos discutiendo que son ridículos. Aquí en Estados Unidos los jóvenes y las mujeres están moviendo esos asuntos. Ya te digo que los hombres aquí están más preocupados de no perder su puesto que de que el mundo mejore. Ya sabemos que cuando alguien está pendiente de que el jefe no le regañe no se avanza, para hacer algo hay que arriesgar, y darte igual si te echan del trabajo o no porque con tus ideas ya te contratará alguien o ya te montarás tu propia empresa. Estamos ahora mismo gobernados por mediocres, en España y en Estados Unidos.

Y este lío de Cataluña, ¿lo entienden por aquellas latitudes? ¿les interesa? ¿saben quién es Puigdemont? Y antes de nada, ¿saben dónde está España o es un mito esa ignorancia de los americanos sobre nuestro país?

Depende de a quién le preguntes, claro. Aquí hay trescientos millones de individuos y como en cualquier país hay un sesenta por ciento de borricos orejones…  Si yo salgo a la Puerta del Sol y le pregunto a alguien dónde está Wisconsin creo que tampoco. La gente que va a los colegios sabe dónde está España, sabe que está en Europa. España ha tenido mucho que ver con la formación de los Estados Unidos, de hecho los españoles le salvamos el trasero a George Washington. Sin la ayuda del ejército latinoamericano que montó el general Gálvez, malagueño, Washington estaría esperando aún ganar la independencia y ganar a los ingleses. No hubiera ganado a los ingleses ni de coña. La ayuda española fue infinitamente más crucial en esa guerra que la del señor Lafayette, al que le han puesto tantas calles. Pero independientemente de eso…

Bueno, luego nos lo agradecieron hundiendo el Maine y haciéndonos la guerra en el 98…

Bueno, porque Estados Unidos se fundó con unas ideas muy bonitas, we are de world, we are de children, y luego llegó un señor que se llamaba Theodore Roosevelt que dijo: oye y si somos tan fuertes, ¿por qué no nos convertimos en un imperio como los demás y les quitamos a los demás algunas islas? Ahí cambiaron las ideas que había propuesto Franklin… Pero bueno, lo que te decía, España en general se sabe dónde está, se la adora, la gente cuando piensa en vacaciones sueña con España, no hay nada que le haga más feliz a un americano que tomarse una gamba roja en Alicante mirando al Mediterráneo, te lo puedo asegurar, aunque es verdad que no se sabe mucho de España. En cuanto al movimiento de Cataluña, la gente que lee periódicos sí lo sabe. A mí me llega gente que me dice: oye, tío, ¿vais a dejar en libertad a estos catalanes que desde que Felipe V los invadió no les habéis dejado en paz? Desde lejos, cuando alguien quiere separarse, lo más fácil es ponerse de lado del que te parece el más débil. Te pongo un ejemplo: cuando lo de las Torres Gemelas murieron en acto de servicio muchos policías y muchos bomberos de origen irlandés, y entre ellos posiblemente había muchos que mandaban dinero para financiar al IRA porque desde lejos el hecho de una Irlanda independiente es un hecho romántico. Claro, cuando estás en Irlanda y te ponen una bomba y tu vecina se queda sin piernas es muy distinto. Pues ocurre un poco igual con Cataluña, unos pobrecitos catalanes que los españoles los tienen oprimidos y que Felipe V les quitó sus derechos y dejarles tranquillos ya y tal… Bueno sí, ese lado es el que se ve aquí, en la distancia se romantiza todo bastante…

Y algunos medios están con la causa independentista, están promocionando esa imagen romántica del conflicto…

Tampoco creo que ellos quieran amañar la información. Es muy fácil, si eres corresponsal y caes en España y no estás muy informado, que te dejes llevar por la imagen de unos policías dando unos porrazos a unas señoras, que no está nada bien por otra parte. A mí me hubiese pasado lo mismo, me hubiese puesto inmediatamente de lado de la señora. Es muy difícil para nosotros ver dónde están los límites de cada cosa porque estamos ante un tema que ya no es político, es emocional, y ante las emociones resulta difícil escribir. En Estados Unidos adoran Barcelona, es una ciudad con la que la gente sueña ir algún día, es fácil que ellos se pongan de lado de Cataluña. Y luego funcionan los estereotipos; aquí el Barça tiene mucho tirón, el fútbol está en un momento de auge histórico, dentro de veinte años será el deporte número uno de este país. Los niños quieren jugar al fútbol europeo, hace veinte años unos querían jugar al fútbol, otros a baloncesto, otros a béisbol, a fútbol americano… Hoy no, hoy quieren jugar al soccer y punto pelota. Y el equipo de mi pueblo de fútbol americano no tiene niños suficientes para pegarse con el casco. Unas veces porque lo piden los niños y otras porque las madres no quieren que sus hijos se rompan la cabeza en el fútbol americano. Por lo que tú quieras, pero el fútbol aquí está rompiendo y el equipo que está rompiendo es el Barça. ¿Qué tendrá que ver el fútbol con la política?  Pues entre la gente que ha ido a Barcelona de vacaciones y que tiene un grato recuerdo de las Olimpíadas, que el equipo que le gusta a los niños es el Barça y llevan la camiseta de Messi, y que encima sale en el periódico que a los de Cataluña los tratan muy mal y que les han pegado a las abuelitas, ¿de qué lado te pones? Es muy difícil explicar la historia en cuatro tuits. Como además casi no hay información internacional y la que llega es con píldoras y ellos piensan que el mundo es Estados Unidos y cuatro cositas más de fuera, explicarles lo que pasa en Cataluña es muy complicado.

¿Os volveremos a ver  a ti y a Juan Luis en Gomaespuma algún día?

Pues no tengo ni idea, queda la Fundación Gomaespuma, eso sí. Cuando terminamos con el programa lo hicimos con un compromiso a través de la fundación para facilitar el acceso a la educación a los niños en esos lugares por los que estuvimos, Nicaragua y Sri Lanka, en la parte a la que más afectó el tsunami. Para que esos proyectos sigan adelante, y estamos hablando de un proyecto con doscientos y pico niños, hace falta financiación. Gomaespuma sigue con eventos para que podamos recaudar dinero. Si dentro de esa dinámica podemos encontrar una fórmula en la que podamos hacer algo juntos, algún espectáculo, velada o presentación en televisión seguramente lo haremos. Todo lo que a la gente le pueda interesar para que nosotros podamos financiar esos proyectos lo haremos. Como profesionalmente fichar por la Ser para hacer un programa por la tarde no es posible, primero porque Juan Luis vive en España y yo estoy aquí, que está muy lejos, y segundo porque fue una etapa en la que ya hicimos lo que podíamos hacer, con la que disfrutamos, pues ya no tiene ningún sentido mirar hacia atrás. Hay que mirar hacia adelante porque la vida ofrece muchas posibilidades y no hay que quedarse siempre en la misma dinámica.

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@jantequera8

1 Kommentare

  1. Francisco dicen

    Muy inspirador, una visión del mundo que ayuda a civilizarnos pasandolo bien.

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