Antonio Jorge Meroño, Literatura
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Una vida prestada

Por Antonio J. Meroño. Viernes, 23 de marzo de 2018

Antonio J. Meroño

Descubrí a Vivian Maier en un magnífico documental, Finding Vivian Maier que vi en la plataforma Filmin hace un tiempo. Lo han descolgado y lo siento, pues me gustaría revisarlo. Berta Vias recoge ahora, en una breve pero intensa novela, la tragedia de esta enigmática mujer, fotógrafa inédita,  de madre francesa, nacida en USA, de vuelta a Francia de muy niña, de nuevo a USA, marginal, misántropa que incluso puede que sufriera algún tipo de trastorno autista que le impidió relacionarse sanamente con sus semejantes.

Siempre se dedicó a cuidar niños de familias acomodadas, lo que le permitió despreocuparse de muchas de las labores diarias que a todos nos atañen y salir así a las calles en busca de gente anónima a la que disparar con su cámara, que siempre llevaba colgada al cuello. Berta Vias, apoyada en la escasa información que sobre esta curiosa mujer tenemos y tirando de imaginación, nos regala un repaso en segunda persona por la vida de esta artista que por algún motivo quiso permanecer en el anonimato, retratando a sus niños y niñas, a lecheros,  mendigos, repartidores de periódicos, negros, homeless… Nos encontramos en la América de los cincuenta y sesenta, en medio de la eclosión de los movimientos pro derechos civiles, la breve presidencia de Kennedy, los disturbios… No sabemos hasta qué punto todo esto motivó o interesó a nuestra Vivian, ella misma una marginal, entregada a su arte y a sobrevivir. Sabemos que viajó bastante y aprovechó así para ampliar su archivo. Prácticamente huérfana, sin relación con sus padres, vivió sola y así murió, mientras Obama llegaba a la presidencia. Fue una emigrada en un país tradicionalmente de acogida que hoy, como tantos, opta por cerrarse a otras gentes y otras culturas, con el empobrecimiento que ello conlleva.

La autora madrileña sin duda empatiza con su personaje y nos regala a la vez un estudio sobre el arte y sus misterios. Gracias a la fotografía tenemos testimonios de Ana Frank y todo el horror de la Shoah, de nuestra guerra civil, del genocidio en Ruanda… Esta breve obra, con párrafos muy cortos y la buena prosa que caracteriza a nuestra autora, no da respiro al lector y es un buen testimonio de esta curiosa mujer, cuya obra, tras su muerte, se ha revalorizado muchísimo. En espera de estudios eruditos y extensos, podemos abrir boca con esta gran novela.

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