Humor Gráfico, Iñaki y Frenchy, Número 95, Opinión, Tonino Guitián
Deje un comentario

Aforismos tras la república

Por Tonino Guitián / Viñeta: Iñaki y Frenchy. Viernes, 23 de marzo de 2018

@toninote

No es normal que un Tribunal Constitucional que nació con una brillante trayectoria de defensa de la libertad de prensa y de expresión, y que dejó escritas sentencias memorables bajo la presidencia de Manuel García Pelayo y Francisco Tomás y Valiente, se haya visto corregido por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por una interpretación tan estrecha de los límites de la libertad de expresión como para que no quepa en ella la quema de fotografías de personajes públicos. Ya lo advirtió la magistrada Adela Asúa en su momento: “La libertad de expresión tiene límites, por supuesto, fundamentalmente no acoge a aquello que ayude a crear un ambiente de hostilidad hacia grupos vulnerables que están en riesgo de exclusión”. El delito de odio está pensado para proteger a minorías vulnerables o excluidas. Queda claro por qué no era aplicable en este caso. ¿Cómo pudieron confundirse?

¿Qué Cristina Cifuentes eres hoy?

Si una mañana te encuentras conmigo por segunda vez, no me preguntes “¿te acuerdas de mí?”. Es muy posible que no lo haga. Es preferible: “Hola, soy —–, nos saludamos borrachos a las seis de la madrugada en el baño de un after”.

En la calle estos días de manifestaciones está la demostración viva de que el ser humano necesita tres requisitos para obtener dicha categoría: alimentación, intención reproductiva y un tambor para corear a voz en grito “maricón el que no vote”.

Ah, y me dijo que lo del matrimonio bien, pero que lo de las adopciones por matrimonios gays no le parecía del todo bien…

¿Ya he contado que ayer me encontré con el típico gay de derechas, casado por lo civil y católico?

Rescatan a una menor que se colgó de una viga a ocho pisos de altura para fotografiarse en un selfie. Cada día más convencido de que este no es mi siglo.

“Los cuatro mandamientos del periodista libre: lucidez, rechazo, ironía y obstinación”.

Reírse de uno es un suicidio lento. Por eso, cuando te mueres, mueres dos veces: re-irse, se llama.

Qué frío. Creo que me voy a quedar en la cama fumando crack en vez de ir al gimnasio.

¿Por qué seré yo tan malo y todos los demás tan, pero tan buenos?

Hay algo maligno. No está en la naturaleza: es humano y nos destruirá a todos.

Estoy muerto si no encuentro tu mano.

La novela de autor, que antes se llamaba “novela rosa”…

Echo MUCHO de menos la cámara térmica de Canal 9 que medía el calor que se producía durante el lanzamiento de la mascletá en la Plaza del Ayuntamiento.

Si España fuera el país de quijotes que pretende ser, se exigiría por clamor popular el regreso del modelo físico –vivaracho, fresco y no idealizado– de las dulcineas que describía Cervantes: fuertes, ni muy modestas ni muy limpias, y víctimas ocasionales de la lascivia.

Esta noche, un fallero deshinibido no pudo más, agarró el micro y se cantó la de Cher, que se la sabía.

Hay un lugar, está dentro de mi cabeza y nadie puede llegar. Ahí soy libre de todo. Ahí todas las emociones han sido borradas. Ahí hay absoluto silencio. Puedes escuchar el silencio. El silencio se puede escuchar en lo profundo de mi corazón.

Cuanto más conozco la política nacional, más escucho a Bach.

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook o Twitter.

IÑAKI Y FRENCHY

@inakiyfrenchy76

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *