Humor Gráfico, Luis Sánchez, Maya Correas, Número 93, Opinión
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Nosotras, las ausentes

Por Maya Correas / Viñeta: Luis Sánchez. Viernes, 23 de febrero 2018

Maya Correas

Neruda. Otro que por mucho que coincida en ciertas ideas y le reconozca su talento, se me queda atragantado. Un macho de tomo y lomo encantado de haberse conocido. Confiesa sin rubor en sus memorias haber violado a la sirvienta india que limpiaba sus letrinas (luego, eso sí, van a defender los derechos de todos los obreros del mundo), abandona a su mujer y su hija discapacitada y las deja en la indigencia. Así que el me gustas cuando callas porque estás como ausente no va a ser lo mío. A mí no me hubiera hecho ningún poema.

Qué le vamos hacer, hasta el himno de este país es de mal gusto. Mientras a otros Estados se lo compusieron Haydn, Händel ó Rouget de L’Isle, a nosotros nos tocó la marcha militar que nunca supo levantar a nadie. Con lo hermoso que es el himno ruso, el italiano y hasta el norteamericano. Y va una y le pone a una marcha de granadería una letra ñoña y sin gracia y lo remata. Como si no hubiera cosas más importantes en qué pensar, por ejemplo en luchar por nuestros derechos (esos sí, de nuestro corazón) por el orgullo de una vida digna, el amor a la paridad o el brillo de los colores de la libertad de expresión.

Oxfam solo es la punta del iceberg. Los puteros, pedófilos y traficantes de toda índole van a hacer la caridad a los países en situación desesperada. La vulnerabilidad de las personas que allí residen les facilita la tarea.

Ya lo que nos faltaba… ni cantar ni rechistar. Nos roban, pegan y maltratan, nos hunden en la miseria, nos dejan morir en los pasillos del hospital pero no se puede decir, ni gritar, ni rimar. Y menos ponerle música. ¡Qué vida tan diferente la suya y la mía Señor Presidente! Uno a la cárcel, el otro a Suiza.

Las mujeres vienen al mundo ya rotas y malolientes y estar desnudas o poco vestidas es su seña de identidad. Ya sabemos que el sexo débil, aún bajo climas helados, nunca sufre del frío. Su obligación es maquillarse de mañana temprano y lucir el obligado tipazo. Los fuertes, sin embargo, necesitan jersey y abrigo, no vayan a refriarse…

La España de brillo rojo y amarillo es la de esos patriotas con una caja registradora en lugar de corazón. Ya no usan pandereta, solo voz de gallina y cerebro de cartón.

Y otros prendas... esta vez nacionales y aforados. Se quedan con nosotros como dice la ingeniosa chirigota. Se quedan con nosotros por la cara y aquí el que no corre roba y roba mucho. Total, los reyes por tradición siempre han hecho lo mismo: esquilar al populacho plebeyo.

Hay un detalle que a menudo se nos escapa. Un fabricante viste de rosa una maquinilla de afeitar y le saca un partidazo. Aquí todo un despliegue de mercancías para salvarnos la vida a nosotras, pobres féminas. ¡Qué sería de nosotras si no pudiéramos estudiar el globo terráqueo con las tierras del color de la flor! ¡O tuviéramos que clavar la puntilla con un martillo de toda la vida! (Claro, por eso no hacíamos el bricolage de la casa). En cuanto a ducharnos, sabemos que tenemos que hacerlo a consciencia con diversos jabones para las distintas partes del cuerpo porque debemos oler siempre a floristería.

El otro día volví a ver en un muro la clásica reivindicación de los abducidos del patriarcado sobre las denuncias falsas. Esta vez era una abducida. ¿Por qué esta inquina sobre la supuesta falsedad de las denuncias por violencia de género? Denuncias falsas hay en todos los campos. El mayor porcentaje se da en los asuntos inmobiliarios, en los demás tampoco se escapa al perjurio. Quien no haya tenido que testificar en falso por salvar el interés de un amigo o familiar, que levante la mano. Por cierto, el año 2016 se ha saldado con el 0,0013% de denuncias falsas. Un porcentaje aún más bajo que el año anterior (0,0017%), según datos de la Fiscalía. Este año son cinco para todo el territorio nacional y dos están bajo investigación todavía.

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Luis Sánchez

2 Kommentare

  1. Ginés Angel Paredes Paredes dicen

    De la pana y de la bandera.

  2. Ginés Angel Paredes Paredes dicen

    Muy sabias palabras, y necesarias en estos tiempos de travestismos ideológicos para confundirnos. Despues de la pana, les da igual qué ponerse para esquilmarnos.
    Gracias por la aportación.

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