Alaminos, González de la Cuesta, Humor Gráfico, Número 92, Opinión
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Intolerancias

Por J.M. González de la Cuesta / Viñeta: Alaminos. Viernes, 9 de febrero de 2018

González de la Cuesta

La cruzada contra la tolerancia sigue imparable en España. Mientras nos entretienen con Cataluña, este país se desangra por muchos descosidos, que lo están convirtiendo en un queso de gruyere. Hoy le toca el turno a la Iglesia. Mejor, a una parte de la católica nostálgica de aquel pasado anclado en el barroco y toda su parafernalia litúrgica, que tan entretenida tenía a la gente de la época. El asunto tiene que ver con la retirada de un cuadro del Apóstol Santiago en la Iglesia de Santiago el Mayor de Membrilla (Albacete), por considerarlo erótico. Tiene narices la cosa: quinientos años de santos en pelotas y cuerpos gimnásticos mostrándonos sus estigmas y los curas de aquella iglesia se escandalizan por un cuadro con el santo vestido hasta el cuello, enseñando pierna, por erótico. ¿Qué tendrán los susodichos curas en la cabeza, para que su imaginación se desborde ante una rodilla?

Leo: Retiran un cuadro de ninfas desnudas: “Hylas y las ninfas’, de John William Waterhouse, de la Galería de Arte de Manchester, para evitar la cosificación de la mujer”. Más: “Piden retirar una obra de Balthus que muestra a una niña en posición sugerente”. La obra en cuestión es Thérèse soñando, del Metropolitan Museum of Art de Nueva York . En está cruzada de puritanismo victoriano con tufo anglosajón, que está infectando el feminismo, desviándolo de otros asuntos más sangrantes, no tardarán mucho en pedir la retira del Museo del Prado de La maja desnuda de Goya o La Venus del espejo de la National Gallery de Londres, por poner algunos ejemplos.

Entre el Banco de Santander y el BBVA han tenido unos beneficios, el año pasado, de 10.000 millones de euros. Por fin tenemos la constatación de quienes han sido los grandes beneficiarios, y quién sabe si los inductores intelectuales, de la desaparición de las cajas de ahorro. Ahora queda por saber cuánto van a pagar de impuestos por esos beneficios millonarios.

Un teléfono es igual que una carta, lo que contiene es privado. Y si a nadie se le ocurre abrir el correo postal de otro por esa razón, ¿por qué algunos se empeñan en justificar que se pueda cotillear el móvil de una persona, sea quien sea, en nombre de la libertad de información? Creo que estamos, cada vez más, desnortados sobre lo que significa la palabra libertad informativa. Nunca, salvo que un juez lo autorice en el marco de una investigación, la privacidad debe estar supeditada a la relevancia informativa, porque si es así, la vida privada de las personas pasará a ser un juguete en manos de los intereses de los medios de comunicación.

2018 debería ser uno año dedicado a la democracia y al progreso, si fuéramos capaces de saber leer la historia con un espíritu de humildad del que la humanidad, en general, carece, y sobre todo, el mundo llamado occidental, que presume de vivir en una democracia avanzada, pero que es incapaz de darse cuenta que este sistema milenario, ya puesto en práctica por los atenienses y, ciertamente, muy perfeccionado desde la Revolución Francesa y la irrupción de los movimientos obreros en el siglo XIX y sufragistas del XX, está agotado.

La derecha rancia está desatada contra las cabalgatas que no organizan ellos. Qué empeño en que España siga apalancada en el siglo XIX. Ni siquiera Franco se opuso a la modernidad cabalgateril, como se puede ver en una foto de los años 60. Cabalgata con Vespas y toreros. ¿Qué dirían hoy los cencerros de la caverna si un ayuntamiento como el de Madrid u otro que no fuese de su agrado político, hiciese una cabalgata de aquella guisa?

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