Diego Carcedo, Número 92, Opinión
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Covadonga en su tricentenario

Por Diego Carcedo. Foto: José Luis Cernadas Iglesias. Viernes, 9 de febrero de 2018

Diego Carcedo

Covadonga se apresta –quizás tendría que estar haciéndolo ya– a vivir un año predestinado sobre el papel a ser verdaderamente histórico. Esperemos y deseemos que no sea un año que pase a la Historia por el desdén de la oportunidad realmente excepcional que su circunstancia brinda desde diferentes aspectos. Se cumplen cien años de la Coronación de la Virgen, algo de indudable importancia para los creyentes que, dicho sea de paso, en Asturias son bastantes más de los practicantes habituales de la religión.

Paralelamente se cumple también el centenario de la creación del Parque Nacional de los Picos de Europa, el primero en España y el que durante este siglo que ahora se cumple tanto ha significado para el ecologismo y la defensa del medio ambiente: además de cumplir su función, ha servido de guía y ejemplo para todos los demás parques que ya existen en diferentes lugares de nuestra geografía. Igual que para los católicos es el centenario de la Coronación, lo es para los defensores de la naturaleza la iniciativa del parque.

Pero la efeméride no acaba con estos dos centenarios: hay un tercero, el décimotercer centenario de la batalla de Covadonga que sobresale entre todos y concede a la conmemoración un interés excepcional. Hace mil trescientos años por estas fechas la batalla de Covadonga contra los invasores foráneos, portadores de otra cultura y otros valores, puso las bases de lo que acabaría siendo la España actual. El 818 es un año clave de nuestra Historia y para nuestra identidad.

Es la primera vez que se celebran estos tres aniversarios y hasta dentro de otro siglo la oportunidad no volverá a repetirse. Por eso es imprescindible aprovechar la oportunidad y convertirla en un acontecimiento que, al margen de otras consideraciones de fondo, resultan excepcionales para promocionar la imagen de Asturias, su riqueza cultural y natural y, por supuesto, su importancia histórica como cuna de la Reconquista.

Algunos proyectos de celebración parece que se están contemplando, algunos fueron expuestos estos días pasados en la FITUR en Madrid, pero la primera impresión es que se están llevando a cabo con pasividad, como con desgana, y sin un empeño imprescindible de unir y coordinar los esfuerzos de las partes implicadas. El Ayuntamiento de Cangas de Onís es quien vuelca mayor empeño, pero su esfuerzo es insuficiente ante una celebración de esta magnitud.

La batalla de Covadonga es el hecho más importante de la Historia de Asturias. Generaciones y generaciones la hemos estudiado y nos hemos aprendido la fecha del 818 que ahora se impone conmemorar. Escribo este artículo en Dubay (Emiratos Arabes Unidos) y me falta información de los actos que están programados. Prometo buscarla pronto y, si procede, rectificar en otro artículo estas impresiones. De momento me quedo con la idea de que falta entusiasmo.

Una conmemoración de la naturaleza del décimo tercer centenario de la batalla de Covadonga opino que ya debería haberse iniciado hace meses, con un plan destinado a darle el múltiple relieve que acumula. Los tres centenarios no son incompatibles entre sí, se complementan y a estas alturas ya tendrían que estar en marcha campañas de información y propaganda, incorporación de nombres ilustres a los programas de actos, debates, documentales, publicación de libros, conferencias, etcétera.

A menudo hay que mirar para afuera y comparar. ¿Alguien se imagina lo que sería una efeméride así en Francia, Italia, Portugal y, por supuesto, en los Estados Unidos? Asturias es una región en declive, hay que reconocerlo, pero si se desaprovechan las oportunidades de pararlo, será peor.

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