El Koko Parrilla, Humor Gráfico, Número 93, Opinión, Xavier Latorre
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Cartas al director

Por Xavier Latorre / Viñeta: El Koko Parrilla. Viernes, 23 de febrero de 2018

Xavier Latorre

Muy señor mío. ¿Qué clase de medio de comunicación es este? Todos pueden constatar que la revista Gurb no ha sido todavía apercibida de cierre. ¿Es acaso una publicación “blanda” con el poder, es quizá demasiado timorata? Soy redactor de su distinguida cabecera desde el inicio y todavía nadie me ha incoado ningún expediente, nadie me ha amenazado con llevarme a la fiscalía, nadie ha osado querellarse contra mí ni contra ninguno de sus distinguidos colaboradores. Esta situación es ya insostenible, es desesperante, es vergonzosa. Con la ola de censura que estamos padeciendo, con las restricciones a la libertad de expresión que sufren muchos colectivos, con los temas tabú cada vez más numerosos, no encuentro explicación alguna para que no se nos coarte de forma severa nuestro pensamiento desde las más altas instancias del poder. A esta revista le urge un secuestro en toda regla.

Durante los últimos tiempos han sido empapelados titiriteros, periodistas, y tuiteros, algunos quizá con un punto de mal gusto. Esta semana han arreciado las acciones para restringir el uso y disfrute de la libertad de expresión. Así, un pintor plástico ha dejado de exponer en la feria de arte Arco, que ahora todos saben que se está celebrando en Madrid; un rapero mallorquín se enfrenta a pena de cárcel por unas letras en sus composiciones que está visionando todo Dios en YouTube; y un escritor ve cómo un juez ordena la retirada de su libro Fariña, que va ya por la novena edición y que ahora todos saben que trata del narcotráfico en Galicia. Podemos preocuparnos: sale más caro hablar mal de alguien a muy poca gente que robarle la cartera a muchos. Estamos retrocediendo en el tiempo. Espero que la Santa Constitución nos asista antes de que sea demasiado tarde.

Recuerdo una portada y un chiste gráfico de El Jueves por los cuáles esa publicación tuvo serios problemas legales. Con el reciente conflicto catalán en su apogeo se ordenó el cierre de algunas webs. Con el dichoso artículo 155 recién aplicado, algunos políticos pidieron la intervención de la televisión catalana, líder de audiencia en ocasiones en su territorio y cadena más vista entre todas las autonómicas. Son tiempos de la llamada “posverdad” y, al parecer, los únicos que pueden decir lo que les da la gana son el incendiario presidente Trump y algún hacker ruso que goza de buena financiación y de prerrogativas en la red. Necesitamos que la ley mordaza caiga sobre nosotros de manera fulminante y nos ofrezca un empujón considerable de lectores en esta plataforma. El llamado efecto Streisand, llamado así por la actriz, debería ser beneficioso para la trayectoria futura de su medio. No nos cerremos a nuevas experiencias informativas.

El único consuelo para algunos es que la libertad de expresión es muy difícil de atajar y de limitar. A menudo, al poder no le sale a cuenta censurar o impedir algunas noticias porque entonces se difunden mucho más. En ese momento, muchos se hacen eco de esos contenidos y mucha más gente, algunos por puro morbo, acceden a ellos. Ocurre que, como se llama ahora, se viraliza un contenido por haber estado en el punto de mira del Gobierno, los militares o los jueces. Recuerdo un verano de visita a Cartago cuando un guía de las ruinas romanas nos sugirió que no se nos ocurriera fotografiar la vivienda contigua existente en aquella playa. Era la casa del presidente, y estaba prohibido. De pronto, todas las cámaras dejaron de captar imágenes de los vestigios arqueológicos para girar 180 grados y centrarse en tomar instantáneas del chalet del mandatario. Aquel torpe presidente fue depuesto y murió fuera de su país. Lo prohibido, lo pudimos comprobar en directo, molaba un mazo.

Señor director: nos tendremos que poner las pilas y aumentar las dosis de mala leche. No podemos consentir que se nos ignore, que se nos margine en esta sectaria política de vetos y represalias institucionales. Y usted no se preocupe: cuando le encierren en Soto del Real o en Estremera siempre podrá obtener primicias informativas y entrevistas suculentas de presos de campanillas para los siguientes números de su revista.

Afectuosamente. Xavier Latorre.

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