Artsenal, Diego Carcedo, Humor Gráfico, Número 90, Opinión
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Todos culpables menos…

Por Diego Carcedo / Ilustración: Artsenal. Viernes, 12 de enero de 2018

Diego Carcedo

Todos somos culpables del aprisionamiento de millares de vehículos entre la nieve que las máquinas de la autopista no consiguieron despejar en la AP-6. Todos, empezando por los damnificados, claro, que además de pagar sus impuestos y sus peajes encarecidos, sin embargo se empeñaron en circular en esas horas. Hombre, si se hubiesen quedado en casa, si hubiesen aprovechado para ir al fútbol como el ministro del Interior o a disfrutar de las últimas horas de la Navidad en Sevilla, donde no nevaba, como hizo el director general de Tráfico, no se hubiesen quedado atrapados, sin beber ni comer durante 18 horas, con los niños llorando y los mayores angustiados.

La concesionaria de la autopista –Iberpistas, que no se me quede el nombre– no tuvo la culpa, eso es evidente: bastante tiene con contabilizar todos los días los ingresos, y más ahora que acaban de subir, y más aún desde que la concesión le fue renovada. Y la Dirección General de Tráfico, tampoco, que seguramente no se enteró del pronóstico meteorológico que pronosticaba fuertes nevadas ni vio necesario interrumpir las vacaciones de sus responsables ni entra en sus obligaciones mirar qué hacen las nubes. Tampoco, esa sí que no, fue culpa de los esforzados miembros de la, rechazada en su momento por el PP, Unidad Militar de Emergencia, que se calzaron las botas a todo correr y llegaron con gran rapidez y decisión a socorrer a las víctimas.

La culpa pura y dura fue de todos menos de quienes nada tienen que ver ni con el Gobierno ni con las concesiones hechas por el Gobierno para que sus propietarios se hinchen prestando un servicio público tan lamentable. Hasta un servidor tiene culpa por haber escrito un artículo de emergencia, denunciando lo que estaba ocurriendo, cuya lectura ha indignado a algún que otro lector indignado porque considera injusto que acusara a una empresa inocente, deseosa siempre de prestar la mejor y más barata atención a sus clientes, que nunca tienen razón puestos a exigir. Al parecer la razón la tiene quien tiene la obligación de cumplir un servicio de máxima responsabilidad y no lo cumple; los usuarios, callados están más guapos. Qué desgracia, coño, que unos aguanten el temporal y otros se lo lleven crudo. Mi recuerdo y solidaridad es con quienes sufrieron el problema; con quienes aplauden a quienes lo propiciaron no tengo nada que argumentar.

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@ARTSENALJH

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