Número 90, Opinión, Sergio Rodríguez
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Réquiem por Celsa

Por Sergio Rodríguez. Viernes, 12 de enero de 2018

Sergio Rodríguez

Hoy me he acercado hasta Ribadavia, la capital del Ribeiro y antigua judería gallega, con la intención de tomar unos vinos y unas raciones en este sitio, uno de los más auténticos que conozco. Lo regentaba una mujer, Celsa, que te recibía vestida de negro y con una sonrisa, como esas mujeres entrañables gallegas a las que yo llamo, cariñosamente, “maruxiñas”. Pedías de comer y de beber y ella te respondía, socarrona: “Pues adelante, ¿o es que no os sabéis servir?”. Y te indicaba el chorizo, el queso y el vino que extraías tú mismo de los pequeños toneles o “bocois”.

Y alli te quedabas, en su viejo local, invariable desde que lo abriera su padre, el primer Papuxa. Con viejos calendarios, carteles, estantes, pátina del tiempo por todos lados… telarañas artesanas… Y su conversación dulce, socarrona…

No era amiga de médicos, aunque era de salud frágil, es decir, no se cuidaba.

Hoy hemos encontrado la taberna cerrada. Hemos preguntado y nos ha dicho un lugareño vecino que la dulce Celsa había muerto hace casi un año… Ha sido un mazazo. Las fotos siguientes que he hecho ya han sido todas tristes, como si Celsa apretara el obturador en mi lugar. Hemos ido a comer a otro sitio cercano, en el antiguo barrio de la judería. Pero, obviamente, ya no ha sido lo mismo. En un momento, entre ración y ración, le he dicho a mi hijo: “La muerte es eso: no poder hablar ya nunca más con alguien”.

Celsa, sigues en nuestro recuerdo. Siempre.

Diana Quer. Nunca me ha gustado el chicle. Mi padre nos lo tenía prohibido cuando mi hermana y yo éramos niños. Decía que si lo tragábamos, se nos pegaba a las tripas y ahí se quedaba para siempre. Y una maestra, doña Beatriz, nos decía que estaba hecho de moco de elefante y caca de oveja de Patagonia. Se deduce que el moco le confería elasticidad y la caca de oveja, consistencia. No soporto a los que hablan mascando chicle. Y estos días le he cogido aún más manía al puto chicle. Que se quede pegado también para siempre entre cuatro paredes…

Hombre, el Gobierno de la República española en el exilio tenía su aquel y su mérito histórico. Pero un Gobierno de Cataluña en el exilio es como aquellos viajantes de tejidos que frecuentaban la sastrería de mi padre. Bueno, los viajantes del textil eran serios y cumplían. Mi padre también, por supuesto.

Ejemplo de teletrabajo: Puigdemont. Y cómodo.

No es lo mismo alguien deshecho que un desecho.

Si es que la nieve es imprevisible, hombre, como las estupideces del ministro, director general de Tráfico, etcétera.

En lugar de brazaletes contra la violencia de género, que les pongan un chip en las orejas como a los perros. O mejor, en los huevos.

Esta noche, en La 2, a las 21.45, El filandón. Para todos los leoneses, bercianos y aledaños. El equivalente en Galicia sería el “fiadeiro” de nuestros padres y abuelos. Con Julio Llamazares y mi excompañera de RNE, Yolanda Fernández Álvarez. De lo mejor.

MORE. Más… Más ilusiones y más decepciones. Más alegrías y más tristezas. Más ocasos y más amaneceres. Más despertares. Más días con un poco de suerte. Feliz 2018.

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