Maya Correas, Número 91, Opinión
Deje un comentario

Futuros que aterran

Por Maya Correas. Viernes, 26 de enero de 2018

Maya Correas

NIÑOS VENDIDOS. Una persona me insinúa que hago juicios en mi muro. Muy lejos de mí esa intención, aunque opinar claro que opino. Es inevitable si no hablas del tiempo y tienes ciertas inquietudes. Este es un tema que me saca fuera de mí. En EE.UU, feudo del capitalismo, todo se compra y se vende, no hay nada sagrado, todo, salvo la dignidad. Existe incluso una categoría de niños a los que llaman niños desechables. Es muy simple: los niños se compran y si usted no está satisfecho con el producto se le devuelve el dinero y se vuelve a poner en venta o se hace como con los objetos que se adquieren y no son como esperábamos: se anuncian en la sección de ventas de objetos de segunda mano. Estos niños fueron adquiridos por familias norteamericanas que luego decidieron desprenderse de ellos. Quizá la pareja se divorció o se mudó de casa y era mucho lío cargar con el infante o desarrollaron alergia o consiguieron tener hijos propios. Quién sabe. Los derechos de los niños deberían estar por encima de cualquier derecho, pero en el sistema capitalista estos solo son meros objetos de entretenimiento para que alguna gente juegue un rato a las muñecas. ¿Qué repercusiones puede tener en un niño ser rechazado por los que se suponen tendrían que quererlos y protegerlos? Si ya es duro para un adulto, que tiene más recursos, sufrir un rechazo… ¡Algunos no lo superan! Y sí, hay niños en adopción pero ahora los papis y mamis quieren mascotas con ADN propio. Ahora se explota el cuerpo de las mujeres pobres para gestar su cachorro de ojos azules que esperan les salga clavadito a ellos y así puede que dé menos alergia o no se deshagan de él en la mudanza. La vida humana vale por supuesto mucho menos que un precioso Ferrari Testarossa. Recuerdo la famosa frase de Marinetti, que en su concepto de futuro valoraba más un buen coche de carreras que la Victoria de Samotracia. A mí siempre me chirrió, porque en esa simple escultura alguien arrancó la piedra de la tierra, puso sus manos y su alma en la factura. Puso su talento humano. Aunque pensándolo bien, fue un visionario. Lo humano vale cada vez menos, material desechable, solo hay que ver la avalancha de leyes amorales que lo permiten. Bueno, no falta mucho para que vendan androides niños. Se les podrá implantar programas a medida. Nunca crecerán ni darán malas contestaciones, y si uno se aburre de jugar a papá y mamá, se podrán desmontar o dejarlos olvidados en el trastero.

WOODY ALLEN. Veo que en algunos muros se da sin más la versión oficial del intocable artista (la víctima no hace películas, y es más reconfortante creer que a la pobre niña le lavó su madre la cabeza). Sólo que la pobre niña tiene ya 32 años y es madre de familia y no veo el interés de difundir una calumnia así por una persona anónima si no fuera por la notoriedad de los que la criaron. Y algunos la creemos, sí. Un asunto así no se inventa de la noche a la mañana, y si se hubiera inventado, no se corrobora cuando esa persona es adulta y no tiene nada que ganar con la polémica. Pero es más fácil creer a una celebrity o a un tipo que algunos tienen endiosado.

FUTURO INQUIETANTE. Los robots masculinos con penes biónicos e inteligencia artificial podrían llegar al mercado este 2018. Camino al transhumanismo. Amor a la carta y sin los inconvenientes de las relaciones humanas. ¡El gigoló perfecto! Yo no sé a vosotros pero a mí todo esto me aterra. Veréis, no me fío de Don Capitalismo y su santo mercado. Me asusta su capacidad para normalizar la patología y convertirla en lucha. No fiaros de los psicópatas y corred…

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook o Twitter.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *