El Koko Parrilla, Humor Gráfico, Número 89, Opinión, Xavier Latorre
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¿Ketchup o mostaza?

Por Xavier Latorre / Viñeta: El Koko Parrilla. Viernes, 15 de diciembre de 2017

Xavier Latorre

La primera hamburguesa sintética hecha en un laboratorio mezclando células de vaca costó hace un tiempo 325.000 dólares. Hoy su proceso de fabricación se sitúa en 11 dólares, y aún debe bajar más. Lo cuenta un profesor catalán, un tipo listo. Según él, nos ahorraremos muchos pastos, mucho consumo de agua, el reciclaje de los despojos de los animales y mucho CO2 en la atmósfera. La carne, a la manera artificial, no tiene bacterias ni restos de antibióticos, ¿para qué fabricar piezas enteras con cuernos, pezuñas, picos o crestas si solo queremos solomillos o pechugas? Ser carnívoro en el futuro será de lo más ecológico. Además no harán falta establos gigantes ni irse al campo a la intemperie a pelarse de frío con el ganado pastando en cámara lenta por la falda de una montaña empinada. Bastará con un local comercial, con unos productores con bata y mascarilla, encorvados sobre unos microscopios, para pillar las células más sabrosas de la res. O sea, un entresuelo, un poco limpio y desinfectado, y punto. De esa manera saldrán al mercado los bistecs artificiales a coste superreducido. Nos vamos a poner las botas.

Nuestra forma de vida actual mudará todavía más y pasará a mejor vida. Si no lo enturbia, claro está, algún político ególatra embadurnado de gomina. Las máquinas harán muchos trabajos rutinarios que antes hacíamos nosotros cotizando, como debe ser a la Seguridad Social, antes de que la esquilmaran Rajoy y sus secuaces. En Internet, con el coste de la wifi, tenemos incluido el acceso a revistas, publicaciones, videos, pelis y cotilleos que marean y que te vuelven adicto a la red en un nanosegundo. El tedio quedará desterrado: permaneceremos encerrados en casa castigados cara a la pantalla. El aburrimiento será un bien preciado y lo venderán en pequeñas porciones, envasado al vacío, y saldrá por un ojo de la cara. Cuanto más tiempo estés conectado más rentable serás. Saben de tu movimiento de muñeca al arrastrar el ratón y, por ende, saben más de ti que tú mismo. Son unos linces: no solo conocerán antes que tú tus intereses consumistas, sino que podrán creártelos personalizados a tu imagen y semejanza.

La energía mundial, menos en España, se nutre cada vez más de sol y de viento, dos elementos naturales de los que vamos sobrados. Sin embargo, en todo el mundo se han puesto las pilas menos nosotros. Los habitantes de este solar patrio debemos rendir una pleitesía absurda, y encarecida cada poco tiempo, a las eléctricas. Así pues todo puede resultar más barato: la comida, las series, la tecnología, los viajes en el coche de otro, la energía o el hospedaje en el sofá de un estonio de Tallín.

Sin embargo, la desigualdad creciente, la manipulación ideológica de los gobiernos, el sometimiento de los políticos a las siglas del Ibex 35 y el envejecimiento general de la población esparcen sombras de dudas sobre ese mundo feliz que algunos aventuran. Conozco trabajadores que para juntar 160 euros deben trabajar hasta deslomarse cuatro días seguidos. Son trabajadores de usar y tirar, para fiestas de guardar, para turnos inhóspitos. Ahora dicen que van a subir el salario mínimo. Hay trabajadores en activo que deben mudarse de barrio porque no les alcanza para el alquiler de la vivienda entre varios.

Algunas empresas guais de la economía colaborativa como Blablacar, Airbnb o Uber solo pagan impuestos en España por sus gastos de publicidad o marketing, el resto, el plato fuerte de los tributos los derivan a Irlanda, Holanda o Francia. Que la empresa de los hospedajes acogedores y baratos pague anualmente solo 55.000 euros al fisco, lo mismo que un rico de provincias, es para escandalizarse. De Amazon, ni hablamos. Los ministros Montoro y De Guindos son expeditivos para fundirse los ahorros de la caja de la Seguridad Social, pero torpes para exigir el dinero a estas empresas; son diligentes para cubrir pérdidas de bancos, pero lerdos para requerir a las grandes empresas que paguen lo que deben, lo que nos deben. En el futuro las hamburguesas costarán muy poco, pero los salarios, triturados en un laboratorio de recetas económicas de este gobierno, serán demasiado escuálidos para poder vivir mejor que ayer. ¿Ketchup o mostaza?

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@Elkokoparrilla

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