Artsenal, Editoriales, El Koko Parrilla, Humor Gráfico, Número 89
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Feliz 18, lector de Gurb

Viñeta: El Koko Parrilla / Artsenal. Domingo, 31 de diciembre de 2017

   Editorial

A pocas horas para que termine el año, los dibujantes, columnistas y fotógrafos que colaboran con Revista Gurb quieren desearles un feliz 2018 cargado de suerte, prosperidad y sobre todo humor, mucho humor. Durante 365 días les hemos ido contando la actualidad de nuestro país y del resto del mundo lo mejor que hemos sabido y nos han dejado. Unas veces hemos acertado en nuestras opiniones y críticas, otras nos habremos equivocado, como todo hijo de vecino, pero siempre hemos encarado nuestro trabajo periodístico con rigor y honestidad, siendo fieles a nosotros mismos y sin olvidar cuál es nuestro principal objetivo: informar, entretener y divertir.

Corren malos tiempos para la sátira, la libertad de expresión, cada vez más amenazada, es un bien preciado que debemos defender con uñas y dientes porque en ella reside la esencia de la libertad. En este año que comienza seguiremos ofreciendo a nuestros lectores los mejores contenidos bajo el sello del periodismo de opinión y la prensa satírica, sin olvidarnos de la cultura tan necesaria en un país como este donde cada día se lee menos y cada vez resulta más caro comprar un libro, ir al cine o al teatro. La incultura es la gran amenaza para la democracia. Una sociedad paleta, mal informada y fanatizada es más fácilmente manipulable. Ya lo decía Orwell: “En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario”. Las redes sociales se han convertido en un espacio perfecto para la difusión de ideas, el intercambio de opiniones entre las gentes y la transmisión de conocimientos. Sin duda, suponen un inmenso avance que ayuda a interconectar individuos, culturas y pueblos de todo el planeta y eso contribuye al progreso social. Pero al mismo tiempo que las redes sociales se erigen como herramientas prodigiosas para mejorar la vida del ser humano también se han convertido en lóbregos escenarios donde muchos vomitan lo peor que llevan dentro. La ira, el fanatismo, el odio, la violencia y la mala educación están a la orden del día en los muros ardientes de Facebook y Twitter, que con frecuencia se convierten en muros de intolerancia contra los que debemos rebelarnos. La libertad de expresión es un derecho sagrado que tenemos que defender, como también tenemos que pelear porque nos permitan ejercer con libertad el humor y la sátira. Revista Gurb siempre estará en esa trinchera, pero tales derechos deben ser defendidos con inteligencia y desde el talento creativo. Lo burdo, lo grosero, lo zafio y vulgar, el insulto sin sentido, el desprecio por personas que tienen ideas políticas diferentes y contrarias, el exabrupto gratuito y el sectarismo son males contra los que nos debemos enfrentar.

Ahora que comienza 2018, Revista Gurb seguirá apostando por la misma filosofía periodística con la que nació hace casi cuatro años. Crítica demoledora y sin compasión contra el poder cuando lo hace mal, denuncia de las injusticias sociales, caña al político corrupto, y todo ello desde la más absoluta independencia porque si algo bueno tiene esta revista es que no debe nada a nadie, ni al poder financiero, ni a la publicidad de las grandes empresas, ni al gobernante de turno demasiado acostumbrado a comprar medios de comunicación con jugosas subvenciones. En Gurb somos absolutamente autónomos en el ejercicio del periodismo, ese es nuestro patrimonio más preciado. Cuando nuestros dibujantes se sientan a la mesa solo siguen una orden: que sus viñetas sean fieles a su conciencia, el único dueño y señor que lo gobierna. Cuando nuestros columnistas elaboran un artículo de opinión solo rinden cuentas ante sí mismos. No somos vasallos ni esclavos de nadie, ni de la derecha gobernante ni de la izquierda instalada o emergente. Cada colaborador de esta publicación tiene su propia ideología política, como es lógico en todo creador o artista, y la plasma en sus obras como mejor cree y quiere. La pluralidad es otro patrimonio del que nos sentimos orgullosos y por ese camino seguiremos transitando.

El año que viene nuestro país se enfrentará a retos complicados. Cataluña seguirá siendo un grave problema y no sabemos si nuestros políticos sabrán estar a la altura para solucionarlo. La sombra del fanatismo parece haberse instalado en nuestra sociedad, hasta dividirnos de nuevo en dos bandos irreconciliables. Estamos cayendo en los mismos errores que han lastrado a nuestro país durante siglos. Ahí estaremos nosotros para dar nuestra opinión sobre las decisiones que unos y otros vayan tomando. Por si fuera poco, la crisis económica seguirá azotando a las clases sociales más débiles del país, por mucho que Mariano Rajoy se empeñe en engañarnos con la gallofa de que España ya ha salido de la recesión. También nos encontrarán ahí, con el bolígrafo y el pincel preparados para atizar al Gobierno y sus mentiras.

Qué más podemos decir. Que somos una revista pequeña que sigue creciendo en número de lectores e influencia por sus buenos contenidos. Que nos hemos hecho un hueco a codazos entre el maremágnum de publicaciones que circulan por la red y que seguimos empeñados en resucitar aquel viejo periodismo insurgente, contestatario y de calidad de los años de la Transición –Hermano Lobo, La Codorniz, El Papus–, aunque sea ya sin papel y perfectamente adaptados a las herramientas modernas que nos proporciona el periodismo digital. La prensa escrita sigue amenazada por una crisis galopante, no solo económica sino de identidad. En los próximos años no nos extrañaría que grandes periódicos nacionales y regionales en papel terminaran cerrando. Los rumores sobre ERES, recortes y despidos de periodistas se propagan por todas las redacciones, lo cual supone una tragedia porque una sociedad sin periódicos es una sociedad muerta.

No se preocupen nuestros lectores. Revista Gurb seguirá ahí, molestando, dando la brasa a los políticos, sobreviviendo mientras nos dejen con la misma idea con la que nacimos en el año 2104: advertirle al poder que, pese a la tendencia conservadora y retrógrada que recorre peligrosamente el mundo, siempre nos encontrará enfrente para defender la verdad, la democracia y lo más sagrado que tenemos: la libertad de expresión, de opinión y de prensa.

Así que lo dicho, sea feliz en el año 18, lector de Gurb, y mucha suerte en el aterrizaje, que la vamos a necesitar.

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