Álex, Humor Gráfico, Número 89, Opinión, Rosa Regàs
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¿Qué esconde el ‘procés’ catalán?

Por Rosa Regàs / Viñeta: Álex, la mosca cojonera. Viernes, 15 de diciembre de 2017

@rosaregas

El procés catalán ha desencadenado últimamente un grave problema en todo el país, pero hemos recibido tanta información durante meses que es difícil ahora explicarlo con mesura y objetividad, porque lo que se nos ha repetido mil veces responde no a la verdad sino al interés de cada una de las partes que defiende su solución del problema: independentistas y constitucionalistas. Cualquier mirada nueva, objetiva y razonable sucumbe ante tanta seguridad como defiende cada bando, olvidando ambos la posibilidad de dialogar para buscar el desenlace del embrollo que hemos montado.

Pasemos revista pues a los hechos. La minoría que siempre hubo en Catalunya suspirando por la independencia se incrementó sin medida a raíz de las firmas recogidas por Rajoy en 2006 contra el estatuto catalán que había sido aprobado por el Parlamento de Catalunya y ratificado por un referendo y por el Congreso de los Diputados de la nación.

El Tribunal Constitucional dio la razón al Partido Popular y anuló 14 artículos que sin embargo siguen rigiendo en otras comunidades. A partir de ahí muchos catalanes se pasaron al independentismo, convencidos de que nunca se les haría justicia en España.

Los líderes de ERC y CiU –PDECat– espolearon las esperanzas populares, ya tan apasionadas que apenas se ocuparon de crear un debate serio sobre la independencia que mostrara el largo camino de trabajo y dificultades que les esperaba, la posibilidad o no de conseguir la independencia o las ventajas y desventajas económicas y sociales que suponía la separación de España, dejándolos sumergidos en su orgullo nacionalista y enardecidos por un sentimiento sincero y poderoso de amor a la patria.

Ante el clamor de casi dos millones de personas convencidas de la llegada inminente de la república catalana, el presidente del Gobierno permaneció mudo y se parapetó en la legalidad que le amparaba, aunque ninguneando el cariz político del problema, hasta el choque de trenes que provocaron los independentistas al declarar la independencia. Con la ley en la mano ellos fueron encarcelados y Catalunya desnuda de sus instituciones y con Rajoy de facto presidente de la Generalitat que convocó elecciones, se vio sometida a un estado de excepción, el artículo 155. Y el problema resuelto, según los constitucionalistas. ¡Pues no! Si ganan los independentistas volvemos a lo mismo y si no ganan volveremos dentro de cuatro años o más, porque los dos millones de convencidos no cambiarán, sino que de seguir hablando el Gobierno de que el corredor mediterráneo pasará por Madrid (es un ejemplo) se multiplicarán. Y el problema, lo vea o no Mariano Rajoy, seguirá siendo el mismo. Lo siniestro es que el procés ha servido para que los medios no hablen del paro, la pobreza, los corruptos libres como palomas, los recortes en Sanidad y Educación y los mil problemas que tiene España más urgentes que la independencia y nos olvidemos de ellos y de quien los ha provocado. Un sistema eficaz de manipular a la gente y dominar su conciencia.

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Alex, La Mosca Cojonera

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