Artsenal, Humor Gráfico, Número 88, Opinión, Xavier Latorre
Deje un comentario

¡Ponga un 155 en su vida!

Por Xavier Latorre / Viñeta: Artsenal. Viernes, 1 de diciembre de 2017

Xavier Latorre

El inicio de la campaña electoral catalana está al caer. Y ello va a suponer el certificado de defunción de algunos procedimientos políticos éticos y responsables, de algunos buenos modales de la vida política que van a pasar a mejor vida. Ha llegado la época de los 155 para quedarse. Nos acabamos de enterar, jeje, que Marta Rovira, la líder provisional de Esquerra Republicana en sustitución de Junqueras, cautivo por imperativo legal, estaba implicada en la revuelta separatista. ¡Hombre, y muchos miles más de diputados, cargos públicos o notables dirigentes sociales! La amenaza del ministro de Justicia es que a lo mejor la empapelan. ¿Acaso la Guardia Civil trabaja con retraso como los trenes de antaño? O puede que ahora interese que el foco se fije en ella, porque encabeza los sondeos, incluso los de los medios más hostiles a su causa. ¡A por ella! Los 155 de Yuppi se generalizan. Falta menos de un mes para dirimir qué aritmética electoral se produce en Cataluña, y el ministro Montoro cambia de criterio a su antojo para improvisar una nueva fórmula para deducirse el IVA y le pide 167 millones de euros a la televisión catalana por los últimos tres ejercicios. Ese ministro actúa con inquina: ha tomado también a las bravas las riendas de la economía del Ayuntamiento de Madrid. En la recámara, el PP guarda muchas más medidas para ir dosificándolas a su gusto. El 155-Cultural para devolver piezas devotas de la Edad Media, custodiadas en Lleida, a Aragón, es otro claro ejemplo.

Menos de la sequía, creo que de todo tiene la culpa el independentismo catalán y la grotesca figura de su presidente en funciones (o como le llame cada cual). Hemos hallado un filón, una mina de oro, que lo justifica todo. La economía retrocede a pasos agigantados por el efecto negativo del soberanismo. La Agencia Europea del Medicamento no se ha instalado en Barcelona por las dudas institucionales que inspiran los separatistas catalanes. La imagen exterior española alcanza mínimos históricos por culpa del daño que provoca la imagen de San Oriol Junqueras rezando el rosario en su celda. La tremenda osadía de algunos catalanes ha provocado que los rusos invadan la intimidad de todos los europeos a base de tuits apócrifos. El todopoderoso Juan Luis Cebrián, presidente del grupo Prisa, ha caído de su pedestal seguramente por lo mismo, no por su caprichosa gestión económica. Una pareja bien avenida de Zaragoza ha roto su matrimonio posiblemente por los altos e irrespirables niveles de crispación social, parecidos a los de la reciente contaminación ambiental. Incluso, no deja de ser curioso, Nicolás Maduro ha sido apeado de los titulares de la prensa española y respira aliviado porque, aparte de subir el precio del petróleo, la cuestión catalana entretiene a sus electores. El tipo se lo pasa bomba viendo programas de la Sexta.

Vemos cómo el conflicto catalán provoca resfriados en la EPA, tumores malignos en el PIB y afecciones cutáneas en la prima de riesgo. El turismo ha desertado, no porque haya llegado el frío, sino por la fuerte inestabilidad catalana. Los que se han quedado en medio de la bipolarización extrema no tienen nada que rascar. Los no alineados con el sí o con el no están gafados, no se comerán una rosca. Deberán cursar un máster rápido de cinismo político para poder acceder a un significativo trozo de tarta del CIS. Los entretenidos sondeos teledirigidos se equivocan más de la cuenta porque se les exigen presagios favorables fuera de toda lógica.

Hay muchos 155 descargados a destajo en todos los sectores de la indefensa población civil. Uno de ellos es el 155 mediático. El oficio de periodista se pliega cada vez más al adoctrinamiento descarado de personas incautas. Algunos políticos venden portadas indecentes, basadas en realidades paralelas infumables. El separatismo es el Mal y hay que atajarlo a toda costa, incluyendo recortes de libertades, utilización sectaria –mejor inapropiada– de la justicia y manipulación severa de algunos medios de comunicación (por ambas partes); hay que concitar odios exacerbados entre ciudadanos desarmados ideológicamente en los dos bandos. Todas estas plagas bíblicas, sin vuelta atrás, han venido para quedarse, como el “Trumputin”, los mensajes equívocos en las redes sociales o la posdemocracia. Algunos días, envuelto en esa bruma de confusión generalizada, solo me levanta el ánimo el pronóstico de El País de que el PP obtiene menos votos que los antisistemas de la CUP, de que se quedan los séptimos, los últimos del pelotón, casi sin diploma olímpico. Como dice un amigo mío, el único sentido del soberanismo tal vez fue el de conjurar la tormenta social. Temen, unos y otros, la nueva política, y por eso han pergeñado estas maniobras de distracción masiva.

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook o Twitter.

@ARTSENALJH

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *