Entrevistas, Jose Antequera
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Andrés Rábago, ‘El Roto’: “La maldad es minoritaria, pero poderosa”

Por José Antequera / Foto: Efe. Viernes, 20 de octubre de 2017

  Entrevista

Un hombre levanta los brazos, mira al cielo con desconsuelo y grita desesperado: “¡Libertad de expresión, pero sin tener que pensar!” Un millonario bien trajeado sostiene a su bebé y le susurra al oído: “Vamos, vamos, no estás cumpliendo con los objetivos de crecimiento”. Un trabajador con el casco de obrero reflexiona marxistamente: “¿Y cómo voy a saber yo que soy un proletario si vengo en coche a trabajar, hablo por el móvil y tengo un chalecito?” Ninguno de esos tipos es una persona de carne y hueso (aunque bien podrían serlo) todos ellos son personajes de ficción, sombras de tinta negra, pero son tan reales y dramáticos, tan mortales y agonísticos, que parecen recién salidos de la calle. Todo el arte cabe en el humor gráfico de Andrés Rábago, El Roto (Madrid, 1947): aforismos, reflexiones filosóficas, diálogos de la vida cotidiana, escenas del existencialismo más absurdo y pesimista, lecciones prácticas de teoría política o corrosivos actos de subversión y denuncia social. El Roto, probablemente el ilustrador que más ha influido en la prensa española de nuestro tiempo, se define como un ser “analógico” que no quiere saber nada de lo digital. También en eso es un adelantado a su tiempo. Para escapar del ruido de las redes sociales, lo mejor es “apagar el receptor, no es obligado escuchar…”, asegura tirando de sentido común, mientras lamenta que los seres humanos nos hayamos “olvidado de preguntarnos quiénes somos y cuál es nuestra tarea en la Tierra”. Desde las páginas de El País –un periódico que “muchos medios desearían que no existiera para ocupar su lugar, aunque lo veo difícil”, según dice–, Andrés Rábago El Roto sigue bombardeando nuestras conciencias con su explosivo silencioso y sutil compuesto por una combinación perfecta de icono y texto, de humor (casi siempre negro, cuando no ácido) y descarnada tragedia, de lo más miserable de la sociedad y lo más sublime del ser humano. Renacentista en vías de extinción, maestro indiscutible del realismo –”sucio o limpio, pero siempre en el territorio del realismo social”, como él mismo define sus creaciones–, los personajes de El Roto, unas veces naturalistas hasta la crudeza más deshumanizada y tenebrista, otras llenos de luz y dignidad, casi siempre pincelados en riguroso blanco y negro, nos revelan a diario todo lo malo que anida en el mundo y en nosotros mismos.

Hermano Lobo, La Codorniz… ¿qué fue de aquellas revistas, por qué crees que este tipo de periodismo ha ido a menos en España?

Los dibujantes estamos dispersos por las numerosas publicaciones y medios y no existen revistas especializadas de humor, supongo que por falta de demanda.

¿No es la sátira más necesaria hoy que nunca?

La crítica a lo establecido siempre es necesaria, y creo que está formándose una nueva generación de dibujantes que darán mucho juego.

Ante la imposibilidad de cambiar las cosas, ¿es la sátira lo único que nos queda?

Todo es susceptible de cambio y mejora, la sátira anticipa la acción, pero no la sustituye.

En países como Francia sí existen publicaciones como Charlie Hebdo o Le Canard Enchaîné, ¿por qué interesa más el Marca en España?

Aquí se ha intentado, pero no ha funcionado, ignoro el por qué.

Algunos críticos identifican tu estilo con el surrealismo, ¿te sientes identificado con esa escuela?

Nada más lejos de mi trabajo que el surrealismo, siempre ha habido una intencionalidad plenamente consciente en todo cuanto he hecho.

A uno le parece que haces literatura en dibujos, como aquel movimiento literario del “realismo sucio”, no sé qué opinas tú…

Sucio o limpio, pero sin duda en el territorio del realismo social.

En tus ilustraciones el texto suele ser mínimo, pero el mensaje posee tanta importancia como la imagen. ¿Crees que hay una crisis de la palabra en las sociedades occidentales?

Las palabras no son responsables del uso que se les dé. El problema está en el emisor no en el vehículo.

Es como si la palabra hubiera sido sustituida por el ruido. Todo el mundo habla y nadie dice nada…

Apaga el receptor, no es obligado escuchar…

Tus mensajes son profundamente filosóficos, precisamente hoy, cuando se quieren cargar la filosofía de los planes de estudio…

Es cierto que  la filosofía puede dar respuestas pero, ¿alguien se hace preguntas?

¿Suprimir la filosofía nos llevaría a lugares peligrosos?

Ya estamos en ellos, la filosofía hace tiempo que abandonó el espacio público y se refugió en lugares resguardados.

Quizá por eso esté en auge el populismo de los Trump y Le Pen. Nos hemos olvidado de la filosofía y hasta de la historia…

Peor aún, nos hemos olvidado de preguntarnos quiénes somos y cuál es nuestra tarea en la Tierra.

¿La xenofobia que renace en Europa sería eso, un problema de falta de instrucción, de buena pedagogía?

El problema es mucho más complejo, la entrada masiva de personas de otras culturas produce reacciones inevitables, con pedagogía y sin ella. Hay que señalar las causas de esas migraciones y ejercer presión para que se corrijan.

Viendo tus dibujos a veces da la sensación de que el ser humano no tiene redención posible, ¿te consideras una persona pesimista?

No lo soy, creo que la maldad es minoritaria, pero poderosa. Debemos exponerla a la luz y señalar a sus responsables.

Esa visión sombría de la condición humana, ese blanco y negro como sello propio, ¿en qué momento dijiste: este es el estilo que quiero para mis dibujos?

No tengo un sello, el estilo es algo vivo que se va modificando en el proceso creativo, no una fórmula cerrada.

Con la ley mordaza, ¿consideras que vivimos un retroceso en la libertad de expresión?

No lo veo así, creo que el espacio para la crítica y las posibilidades de expresión de esa crítica son amplias.

Foto: Pablo A. Mendivil

Has llegado a decir que en esto de la crisis “todos hemos participado del monstruo que nos devora”. O sea que todos hemos sido culpables de alguna manera…

Las responsabilidades varían según el grado de poder que detentamos y ejercemos, pero todos tenemos algún grado de responsabilidad.

Pero el modelo de capitalismo salvaje en que nos movemos no nos deja demasiado margen de libertad, estamos condicionados por el sistema…

Nuestras mentes son libres, no hay que desdeñar su extraordinario poder.

¿Crees que la ciudadanía está adormecida, anestesiada?

Yo diría que está hipnotizada por los medios.

La gente sigue votando a partidos corruptos como si no pasara nada, ¿es el final de la democracia, de la ética o de todo junto?

Habrá nuevas ocasiones de cambiar el sentido del voto. Al menos así lo espero.

Con el 15M parecía que algo podía cambiar, ¿fue un espejismo?

No, pero la ilusión ya no es la misma.

¿Dónde estaban los medios de comunicación mientras robaban los Pujol?

Probablemente, muchos de ellos cobrando por su silencio, pero si lo sabemos es porque algunos lo han hecho público.

Hasta la monarquía ha salido salpicada por la corrupción, ¿crees que España necesita un cambio de régimen, una república?

Eso sería un cambio cosmético, claramente; la monarquía es un arcaísmo pero, de momento, no es un problema.

¿Tenemos en España una prensa de baja calidad?

Hagámosla mejor, ahora mismo tú y yo estamos haciendo periodismo.

Y encima el barullo de las redes sociales no ayuda precisamente a una información de calidad… ¿Se ha inventado internet para confundir aún más al ciudadano?

Salgamos de ellas si nos crean confusión, nadie nos obliga a estar ahí.

Todos quieren ser bloggers, youtubers, tener miles de “me gustas” y followers, ¿nos hemos infantilizado todavía más con las nuevas tecnologías?

Ignoro todo sobre ese mundo, yo soy analógico.

A pesar de todo han nacido periódicos digitales muy dignos, ¿es el futuro la prensa digital?

Soy un fanático de la prensa en papel, son documentos, no hay manera de borrar lo escrito o de hacerlo desaparecer.

¿Te preocupa que algún día te corten las alas en El País por ser demasiado beligerante con ciertos poderes fácticos?

Trabajo con plena libertad y creo que en mi periódico valoran que pueda seguir haciéndolo.

Te lo pregunto porque últimamente a ese periódico, y al Grupo Prisa en general, se le acusa de cierta falta de imparcialidad… ¿crees que son justas esas críticas?

Creo que muchos medios desearían que El País no existiera para ocupar su lugar, lo veo difícil.

Foto: Efe

¿Nunca te han censurado una viñeta? Me refiero en El País, claro…

Mi lenguaje, aunque contundente, es siempre respetuoso, no busco epatar sino provocar la reflexión.

¿Va a desaparecer el PSOE como le ha ocurrido al Partido Socialista Francés?

No soy adivino, pero creo que por el momento eso no se va a producir.

¿Patxi, Susana o Pedro?

No me interesan los nombres, sino aquello que defienden.

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