Artsenal, Humor Gráfico, Número 85, Opinión, Xavier Latorre
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¡Haga el favor de pacificar su entorno!

Por Xavier Latorre / Viñeta: Artsenal. Viernes, 20 de octubre de 2017

Xavier Latorre

¡Vaya forma más poco gentil que tenemos para invitar a los catalanes a que se queden donde nosotros! Hemos sido capaces de enviarles hasta una delegación de ultras, seleccionados uno a uno en sus respectivos clubes de origen, para que monten una buena en pleno centro de Barcelona. Aquello parecía un congreso de radicales de fútbol de los que se ganan la vida exhibiendo maneras de matones y destilando odio de alta graduación. Solo nos falta enviarles una brigada de curas preconciliares con sotana, un grupo de nostálgicos franquistas o un puñado de predicadores del boicot a todo lo que sepa o huela a catalán, unos integristas que llevan una década sin probar ni gota de cava catalán. A esta gente, cada vez más atraídos por los mensajes pasados por el túrmix mediático, se les indigesta, por orden de la superioridad, todo lo que proceda de esa parte de España que la queremos unida a nosotros por la fuerza. Los españoles recalcitrantes se miran uno a otros y se dicen: Ah, lo siento, os vamos a imponer el 155. Y se quedan tan panchos. Ustedes lo han querido… Asunto solucionado… Se van a enterar esos sediciosos… Rebajar la tensión no está en el orden del día: hemos encargado a nuestros guionistas de la realidad que aprieten aún más la soga, que le den un giro más dramático aún si cabe a esta lamentable historia. Por su parte, Puigdemont y los suyos también se enrocan, pero de ellos no hablamos hoy, porque tienen todas las de perder, lo tienen todo en su contra. Han jugado ya casi todas sus bazas.

Estamos progresando en la aplicación de medidas para invitarles a que sean como nosotros decimos. A ver si así se dan cuenta que lo mejor para todos ellos es quedarse aquí, en España, calladitos y sin pedir nada de nada, porque lo que quieren, repiten muchos analistas amateurs, es dinero, es la puta pasta. La estrategia del 155 será la que habrá pergeñado un sabio estratega en la Moncloa, pero yo, qué quieren que les diga, creo que es contraproducente, nociva para todos e irresponsable. Podrían haber incitado al cariño hace años, podrían haber piropeado a los catalanes. Uno de los obstáculos para sellar la paz es que el PP no rasca jamás votos en Cataluña y por ello les menosprecian. Y quieren contagiar ese rechazo (ahora ya mutuo) a todos, incluidos a los no peperos de corazón.

Prueben a hablar bien de ellos, a ver si funciona. A decir que tienen las dos mejores universidades de España, que el tejido asociativo es muy rico, que es una sociedad muy plural (hay legislaturas que han tenido seis o siete siglas más o menos en su Parlament), son pioneros en hacer negocios, son solidarios y ecologistas y saben conservar sus costumbres a punto de caramelo. Sus defectos, sus políticos corruptos y su intransigencia en muchos aspectos de la vida, mejor los dejamos aparcados para cuando haya pasado todo este marrón político.

Hable bien de ellos una temporada. Igual no arregla nada, puede que sea demasiado tarde, pero se le va a quedar el cuerpo nuevo. Se ahorrará enemistades gratuitas, sobre todo en el territorio catalán. Cuando todo vuelva a su cauce usted no tendrá, qué bien, causas pendientes con familiares y amigos. Y si luego, finalmente, se marchan con la música a otra parte, usted no habrá colaborado en nada con ese estropicio social, con esa dolorosa quiebra.

No sé qué va a ocurrir. En medio de esta tormenta perfecta he recordado el ejemplo de los catalanes marchando a pie al trabajo en Barcelona, con el miedo en el cuerpo, para protestar, en los años más duros del franquismo, por una desorbitada subida del precio del billete del tranvía.  Fueron los primeros “insumisos” en jugársela después de la guerra. Finalmente consiguieron que no se aplicara aquel incremento del 40 por ciento y que el gobernador civil y el alcalde fueran cesados por la superioridad. ¡Era 1951! Así que, póngase un casco azul  y salga a pacificar a su entorno, ¡coño! La intoxicación por ambos lados va a arreciar. Usted, si puede, esfuércese en ser ecuánime. Necesitan un poco de amor. Ellos y nosotros. Todos.

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