Aitana Castaño, El Petardo, Humor Gráfico, Número 85, Opinión
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Fuegos

Por Aitana Castaño / Viñeta: El Petardo. Viernes, 20 de octubre de 2017

@Sairutsa

Está muy bien exigir responsabilidades a los políticos y medidas a los gobiernos. Estaría muy bien tener una política forestal de prevención (es más aconsejable que tenerla de extinción, porque iría directamente a las causas y no a las consecuencias). Está muy bien que nos preguntemos dónde están las banderas y dónde están los miles de efectivos cuando contra lo que hay que luchar es el fuego (el de verdad, no la llama nacionalista). Es fantástico que queramos que se cambien las leyes para proteger mejor. Es lógico (rozando la inocencia infantil si me permitís) que creamos que “los nuestros” lo iban a hacer mucho mejor si estuvieran gobernando y redactando esas leyes (aunque los gobiernos de aquí a Castelo Branco tengan, en realidad, mil colores, incluido el “nuestro”, y no veo yo que haya mucha diferencia).

Está muy bien todo eso, de verdad.

También estaría muy bien que gastaramos (al menos) parte de nuestra rabia y nuestro odio en enfrentarnos por una vez cara a cara a los que cogen la cerilla y en un día como el de ayer y en un octubre como este, suben al monte y prenden fuego. Los que somos de pueblo los conocemos. Sabemos que son varias las razones por las que estos pirómanos lo hacen: por limpiar el matorral, por tocar los cojones a un vecino, porque “aprovechando este airín” limpia mejor el prado o simplemente porque les gusta ver arder un árbol (que haberlos haylos, en serio, y esos son los que más abundan cuando un día es como el de ayer y un octubre es como este. Cuesta creerlo pero así es). Los que somos de pueblo sabemos sus nombres y sus apellidos. Sabemos que a veces son, incluso, los que más trabajan en las labores de extinción y los que más se lamentan. Los escuchamos hace años envalentonarse y contar su hazaña en la barra del bar e incluso, a veces, nos reímos con ellos (fuimos sus cómplices). Los hemos visto también azorronar y no decir nada (esto pasa sobretodo de un tiempo a esta parte). Ahora ya no nos reímos, pero tampoco decimos nada. En este mundo hay gente mala, muy mala. Y no todos nos gobiernan (de aquí a Castelo Branco). Algunos solo tienen una cerilla en la mano. Y ellos son los verdaderos (no voy a decir únicos, para que no me matéis) culpables de estas llamas que, de aquí a Castelo Branco, ya se han cobrado la vida de 35 personas y de centenares de seres vivos.

La sombra blanca de San Bartolo de Cornollo. Al calcinarse con el incendio que arrasó el monte y las casas cercanas, la talla pequeña de madera de San Bartolomé en la capilla de Cornollo (Allande) ha dejado una sombra blanca. No duele la imagen per se (aunque sí). Duele pensar en las lágrimas de quienes la veneraron, de los vecinos que aún ignorándola, la apreciaban porque era suya, era de su pueblo. Todos (allí o en la distancia) asistieron ayer impotente al fin del mundo, al fin de su mundo. La sombra blanca de San Bartolomé, que es patrón de los que trabajan con las pieles, ha quedado en la única pared en pie de este templo como un estigma. Las crónicas dirán que en Cornollo hubo un herido, José Manuel, que se quemó las manos al intentar que las llamas no se llevaran por delante su casa y a su madre dentro. Las crónicas tal vez no digan que hubo un vecino, San Bartolo, que se volatilizó dejando tras de sí una sombra blanca. Y mucha pena.

Caruana Galizia, la mujer WikiLeaks. John Dalli , excomisario europeo de Salud y Política de Consumidores llamaba a Daphne Caruana Galizia la “Reina de la Billis”. Sin embargo, para muchos malteses Caruana era, desde su blog, un altavoz que ponía en negro sobre blanco, por primera vez en la historia más reciente, la corrupción en su país: Malta. La revista estadounidense Politico la describió a principios de este año como un “WikiLeaks entero en una sola mujer”. Y la incluyó en el listado de “28 personalidades que hacen moverse a Europa”. Uno de los últimos escándalos que sacó a la luz Caruana tocaba directamente al primer ministro maltés, Joseph Muscat, y su Gobierno. La periodista reveló el año pasado que la mano derecha de Muscat, su jefe de gabinete, Keith Schembri, y el que era entonces el ministro de Energía, Konrad Mizzi, aparecían en los Papeles de Panamá como propietarios de sendas empresas offshores. Hace unos meses, en primavera, Caruana señaló directamente al primer ministro y a su mujer, a los que se acusaba de ser los beneficiarios últimos de otra empresa panameña, Egrant. Hace una semana la bloguera avisó a la policía. Sabía que su vida corría peligro. No falló. Ayer la mató un coche bomba. Daphne Caruana Galizia tenía 53 años. Y su blog es: https://daphnecaruanagalizia.com/ *Un detalle que no puedo dejar pasar: Una querida amiga que trabaja en las instituciones europeas me contó este verano que cada vez que un nuevo miembro ingresa en la Unión Europea, otro país que ya es miembro lo “apadrina”. ¿Sabéis quién apadrinó a Malta? ¡Bingo! España.

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