Diego Carcedo, Humor Gráfico, Número 84, Opinión, Sergio Periotti
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Confusión política y caos institucional

Por Diego Carcedo / Viñeta: Sergio Periotti. Viernes, 6 de octubre de 2017

Diego Carcedo

La confusión cierra en estos momentos todas las salidas a la crisis que mantiene a Cataluña sumida en el caos político e institucional. La huelga general que encontró su justificación y abundante respaldo en los excesos de las fuerzas de seguridad en su intento por impedir la celebración del referéndum, ha venido a complicar más las cosas, si es que eso era posible. La tensión en la calle, que no ha dejado de aumentar desde hace un par de semanas, dificulta más si cabe la búsqueda de algún tipo de acuerdo. El problema se está saliendo de los despachos y de los marcos oficiales.
Las dos partes, el Gobierno y el Govern autonómico, están sometidos a presiones y condicionantes que dificultan el acercamiento imprescindible para que el diálogo que todos propugnamos sea posible. El president Puigdemont, que ya se ha visto que es de talla política limitada, zigzaguea entre las divisiones entre los líderes de su menguado partido y el astuto aprovechamiento de la situación de sus socios de ERC, mientras que es rehén inconcebible de la CUP, el conglomerado anarquista y antisistema que con apenas el ocho por ciento de los votos, es quien realmente manda.
Todas las fuerzas con posibilidades de influir en favor de un intento de solución negociada, desde la las recomendaciones externas y la amenaza de bloqueo internacional hasta el hundimiento de la economía, pasando por la huida de empresas y los argumentos de intelectuales, expertos, analistas y multitud de personas con sentido común, coinciden en sus propuestas. Pero la racionalidad de estos planteamientos se estrella contra el muro de fanatismo exaltado que se ha venido impulsando desde el poder autonómico y que ha encontrado su decisivo estímulo el domingo.
Las imágenes de enfrentamientos entre policías y guardias civiles con los ciudadanos que deseaban votar han dado la vuelta al mundo y han sido hábilmente capitalizadas por los secesionistas como una prueba de que la razón les acompaña. Desde el Gobierno tampoco se ha hecho nada para contrarrestarlo. Ni durante los años en que quien más y quien menos alertó del choque de trenes que se veía venir, ni llegado el momento en que se dejó entrever que había cartas en la manga para impedir el referéndum, se adoptaron las medidas o cuando menos iniciativas para impedir el desastre y para frustrar su consumación.
Tampoco el Gobierno, por más que la vicepresidenta asegure que todo está bajo control, lo tiene ni fácil ni claro. La conjunción con los dos partidos, el PSOE y Ciudadanos, para hacer frente a la rebelión desde posiciones de defensa del Estado de Derecho empieza a mostrarse endeble. Los de Ciudadanos exigen la aplicación del Artículo 155 y la convocatoria de elecciones, los socialistas propugnan otras actuaciones menos extremas. En el propio Partido Popular existen discrepancias entre los que quieren dureza y los más proclives al diálogo que mantienen a un debilitado Rajoy en una verdadera encrucijada.

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SERGIO PERIOTTI

Sergio Periotti

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