El Petardo, Francisco Saura, Humor Gráfico, Número 84, Opinión
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1 de octubre

Por Francisco Saura / Viñeta: El Petardo. Viernes, 6 de octubre de 2017

@pacosaura2

Quedan pocas cosas que decir, ¿no? Perdido todo, solo nos queda conquistar el futuro. ¡Pero es tan terrible el perfil que nos enseña que no se sabe si es mejor alcanzarlo o vadearlo buscando otros futuros, ya no sabemos en otras dimensiones o sin materia por medio. Terrible lo que es terrible es vivir en un país gobernado por los antepasados de los reyezuelos visigodos sin una revolución de por medio. No sé, la derecha en Europa  protagonizó las revoluciones burguesas del Siglo XIX, la de aquí se mantuvo incólume en el poder a lo largo de los siglos frenando las embestidas del movimiento obrero. La otra, la que representaba gente como Azaña fue exterminada con la Guerra Civil, partió al exilio y de ella nunca más se volvió a saber. Hizo su intento de gobernar en este triste país y de ella no quedaron ni las ideas en el trémulo desierto franquista.

Realmente nos gobierna una derecha anterior a cualquier atisbo de democracia en la desolada Europa de la Edad Moderna. La derecha eterna de las verdades eternas, la derecha que niega cualquier pacto social entre iguales, la que preconiza la inmutabilidad de las deidades, de las instituciones, de las constituciones y de las leyes, la que niega la profundidad de las sensibilidades individuales y colectivas porque solo su manera de aprehender la realidad y relacionarse con el entorno es la verdadera.

Es difícil escribir sin tristeza en estos días de octubre, es terrible comprender que convivimos con gente que no entiende de diferencias, de contrastes en los colores; que cree que la libertad de pensamiento es algo ajeno y muy lejano. El Siglo de las Luces fue para ella un suceso execrable y los ilustrados unos libertinos. La sacristía, la intolerancia, el racismo social, la defensa de la propiedad, el odio a la diferencia, son su sello.

Nuestra derecha pervivió a lo largo de los milenios con su misma ideología, no fue fracturada por el espíritu de la democracia, no sufrió en su seno desgarros intelectuales, sobrevivió incólume sobre las ruinas de generaciones enteras hasta el Siglo XXI. Lo que es un arbusto mustio en los países de la Europa Occidental aquí es un árbol frondoso, con raíces profundas que no dejan crecer nada alrededor.

Es terrible lo que ha ocurrido en este país. El Imperio de las Sagradas Escrituras, el fuego eterno para los descreídos, el desierto que nos rodea, el martilleo continuo que destroza los nervios, la constatación de que las leyes se hacen para aprisionar y no para liberar, la sangre que se utiliza para escribir las órdenes, el desprecio, la xenofobia social…

Octubre debería ser un mes hermoso. La caída de las hojas, el viento fresco de las madrugadas, las cestas con el colorido de las setas, los cielos llameantes al atardecer… Octubre, como cualquier mes, debería ser de alegría y esperanza, no la vergüenza a la que nos ha llevado la intolerancia y el desprecio a las normas de organización de la gente decente. Pero esta gente que se mantiene incólume sobre su dominación milenaria no sabe de la decencia. Esta pertenece siempre a los perdedores. A los de ayer, a los de hoy y a los de mañana.

Podríamos convivir en paz, podríamos ser un país tolerante, podríamos hablar mil lenguas y amarnos en dos mil, podríamos contemplar la Sagrada Familia, pasearnos por Las Ramblas, bajar la cuesta del Cotolengo, acomodarnos junto al mar con una cerveza y un beso, mirarnos los zapatos con los delfines al fondo, podríamos…

Podríamos conquistar el futuro y enterrarlos en el mar…

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@petardohuelva

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