Aitana Castaño, Álex, Humor Gráfico, Número 83, Opinión
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La última paradoja

Por Aitana Castaño / Viñeta: Álex, la mosca cojonera. Viernes, 22 de septiembre de 2017

@Sairutsa

Yo tengo amigos de derechas (y cuando digo “de derechas” quiero decir neoliberales, capitalistas y, como mucho, nacionalistas, nada de racismo ni fascismo ni machismo recalcitrante que con eso no puedo). Los amigos de derechas que tengo son seres humanos (de verdad) con los que bailo, canto y me río y a los que incluso, llegado el caso, hasta quiero y aprecio en todo su ser. Son amigos por los que me dejo invitar casi siempre dada la admiración que tienen por el vil metal y el neoliberalismo y el capitalismo y, como mucho, el nacionalismo. Yo tengo amigos de derechas que me enseñan cosas. (Aclaro: Con esta actualización no pretendo justificar a Andrea Levy y Nacho Vegas forniciando, si se diera el caso de que forniciaran, que ni lo sé ni me importa. Prosigo).

Lo que quiero decir es que a mí los amigos de derechas que tengo me enseñan cosas importantes para la vida diaria, sobretodo cuando vas cumpliendo años. No es que me enseñen cosas en plan: “Uy. Me abre la mente que te cagas tener un amigo de derechas”. No. Porque en realidad yo cuando oigo hablar a alguien muy de derechas no pienso: “Ay, pues igual tienen razón”. Lo que pienso es: “Probe, no sabe lo que dice”. Lo que me enseñan, por ejemplo, es a ser más paciente. Llegado este punto he de reconocer que a veces tener amigos neoliberales lo que sí me abre son unas ganas que a priori parecen irrefrenables de descerrajar collejas a diestro y siniestro que se me pone la mandíbula como cemento armado. Pero me contengo, y vuelvo a aprender paciencia. Es un aprendizaje bastante empírico y constante. He llegado a aprender respiraciones tántricas. Un show.

Mis amigos neoliberales me enseñan dialéctica y técnicas de debate y también me enseñan que una puede oír pero no escuchar. Oír palabras y escuchar puro aire.

Por último, mis amigos de derechas me enseñan a veces figuras literarias, como por ejemplo, la paradoja. La última hoy mismo, vía whatsapp:

–Cataluña es España y punto. De independencia nada.

-Pero vamos a ver, pichón, ¿tú no estás diciendo todos los días que odias a los catalanes? Si los odias, ¿qué más te dará que se independicen? Para ti mejor, ¿no?

–No me entiendes.

–Será eso sí…

Volviendo al contubernio Levy/Vegas. Si se diera el fornicio entre la diputada popular y el cantante perroflautero no sé de qué hablarán en la cama pero no creo que sea de materialismo histórico. ¡O vete tú a saber! Porque si lo piensas: “Todo lo sólido se desvanece en el aire” suena bastante gocho.

De la serie “NO TE QUEDES SOLO CON EL TITULAR” llega a sus pantallas la típica historia que si solo lees el titular puedes pensar. “Menudo friki”, pero no: Esta es la historia de José María Lorza Rodríguez, vecino de Vitoria y con residencia habitual en la localicad lucense de Foz. Un hombre que defiende el transporte público y la existencia de líneas ferroviarias como las de Feve con apeaderos en grandes ciudades sí, pero también en pueblos pequeños donde no llega otra cosa. José María Lorza Rodríguez, un hombre que defiende el transporte público por encima de los dos euros que le cuesta el viaje: “Si nadie me cobra, ¿cómo va a sobrevivir el servicio?”. En este país no estamos muy acostumbrados a tener Lorzas Rodríguez. Ojalá cada vez nos pille menos de sorpresa. *Apunte para subpajarianos (o sea, gente que vive del Puerto de Pajares para abajo, fuera de Asturias): Feve, es una empresa de transporte de viajeros del norte de España (Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha) que desde hace relativamente poco está integrada en Renfe y que los máximos dirigentes no saben cómo aniquilar ya. Ahora parece ser que dejando claro que no es rentable. Claro, si no cobras.

Los ultras del Sporting de Gijón que esperan a la puerta del juzgado a que declaren los 12 ultras detenidos por los actos violentos del sábado antes del partido Sporting-Oviedo haciendo fotos a los periodistas, cámaras y fotógrafos desplazados a las puertas del mencionado Palacio de Justicia. ¿Qué intentan? ¿Acojonar? ¿Amenazar? ¿Ir a buscarnos después a nuestras casas para acojonarnos, amenazarnos o tal vez pegarnos? No es que deban estar fuera del deporte, es que deben estar fuera de la sociedad. Por cierto, mi careto es el de la foto de perfil.

Wagner fue el primero que apagó las luces durante las representaciones, el primero que cerró las puertas para impedir que el público poco puntual interrumpiera el espectáculo, el primero que metió los músicos de la orquesta en un foso. Wagner lleva unos días pululando por el Teatro Campoamor con un maravilloso Sigfrido. Hay entradas a 15 y 30 euros para las representaciones que quedan. Todo eso se aprende escuchando La Radio es Mía con Alicia Hulton y Pachi Poncela. ¡Vaya Nibelungo!

Posdata: Estoy a dos telediarios de sacarme el nivel C1 de catalán.

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Alex, La Mosca Cojonera

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