El Koko Parrilla, Humor Gráfico, Número 80, Opinión, Tonino Guitián
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Los nuevos intelectuales

Por Tonino Guitián / Viñeta: El Koko Parrilla. Viernes, 7 de julio de 2017

@toninote

Esteban Hernández asegura en un reciente artículo: “En realidad, nuestro mundo está alimentándose de ideas peculiares, todas relacionadas con la creación de bienestar personal en sus diferentes versiones. Nada de pensar, sentir; nada de analizar, imaginar; nada de escepticismo, optimismo. Los líderes de pensamiento tienen que ver con el buen rollo: los hay que se quedan en el plano del “siéntete mejor a través del mindfulness”, o de la autorrealización, o del emprendimiento como forma de encontrar tus límites. Pero con los ricos hace falta un complemento más, el de alimentar esas fantasías que prometen llegar mucho más lejos que nunca. En cierta medida, la tarea de los consultores más prestigiosos está relacionada con esta tendencia, ya que venden enormes posibilidades futuras a las que revisten de innovación, que es lo que les permite que sus clientes confíen en ellos y paguen sus facturas. Pero el “líder de pensamiento” tiene que ir más allá, y ha de aportar nuevas ideas y perspectivas que hagan creer que esas fantasías son posibles. La desaparición del intelectual y su sustitución por los “líderes de pensamiento” es parte de esta pelea de los súper ricos de separarse de la realidad y de escuchar sólo la clase de historias que les gusta oír. En el mercado de las ideas han proliferado libros de bienestar, de ciencia, sobre robots e inteligencia artificial, mientras que los ensayos que analizan la realidad disponen de mucho menos espacio. Afirman que la gente está cansada de lecturas sobre la realidad pero no es cierto; quienes no quieren oírlas son aquellos que están situados en los lugares privilegiados de nuestra sociedad. Por eso el intelectual les resulta incómodo”.

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Como llevaba chancletas y no llegaba a tiempo a la puerta delantera del autobús, he subido por la puerta de atrás y he pasado mi bono bus. El conductor me ha dado –completamente gratis– una divertidísima perorata acerca de la prohibición no expresa, pero que está recogida en la norma número 17.3: “Acceder a y descender de los autobuses por las puertas señaladas al efecto, siempre y en todo caso cuando el vehículo se halle totalmente detenido en la parada”. El conductor ha tenido una entretenida actitud retadora, informándome que podría hacerme bajar del autobús y que hay muchos usuarios que hacen lo mismo que yo, burlando descaradamente las ordenanzas. He estado esperando un rato a que su amenaza se convirtiera en realidad, pero no ha sido posible, dada la naturaleza absurda de dichas normas. Mientras tanto, yo iba pensado si llegaría a tiempo a mi destino para seguir mi jornada, al tiempo que en mi cabeza tarareaba una melodía de Luis Aguilé a la que le tengo especial cariño: La Chatunga. Creo que el conductor ha puesto algunos ejemplos, como “qué pasaría si todo el mundo hiciera como yo”, pero he de confesar que a mí ese hombre, en ese momento, me parecía como un Dios griego tronante y misterioso, como los que aparecen en las aventuras de Ulises cuando quieren desviar su regreso a Itaca. De hecho, me ha parecido que por las ventanillas iban y venían ninfas de autobús, blancas y con expresiones muy vívidas, como las estatuas de Bernini. Esto último, y mi actitud en general, creo que puedo atribuirlo a la monumental resaca de cerveza. Para animarle a llevar su disposición de echarme del vehículo, he optado por decirle: “No es para tanto, hombre”, porque por un instante me he visto adoptando la actitud de mi rey y jefe del Estado al salir de la clínica y decir “lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir”. Luego me he sentado y he esperado que las dos personas que había sentadas me miraran con recriminación o comprensión, pero estaban hechas de cartón fallero y pintadas de colores desvaídos, como la mayoría de los ciudadanos de esta ciudad, mi querida Valencia.

Así que el conductor ha seguido su marcha, supongo que mascullando entre dientes, mientras yo he puesto una nueva palabra en el juego de Iphone de palabras cruzadas. Concretamente he puesto “ademo”, que no sé qué quiere decir, pero me la ha admitido. Quería compartir todo esto con vosotros, porque os quiero mucho.

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Otra posibilidad es dar palizas a 500 heterosexuales, humillar verbalmente a 1.000, despreciar, marginar y mirar con paternalismo a 2.000 y celebrar el día del orgullo hetero el próximo 28 de junio.

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Corrupción masiva, rescate bancario sin retorno, derechos sociales recortados. No aceptemos como inevitable lo que es evitable e inaceptable.

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@Elkokoparrilla

 

 

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