Humor Gráfico, Javier Montón, L'Avi, Número 80, Opinión
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Por Javier Montón / Ilustración: L’Avi. Viernes, 7 de julio de 2017

@jjmonton

Dicen que cada cual tiene lo que se merece y, si es verdad, en algún momento habré de devolver el sobrante. Porque en mi caso la sentencia no funciona: salí beneficiado en el reparto, justo cuando no había ninguna señal que lo hiciera suponer. Podría ser ridículo y decir que el tren llegó justo a tiempo. Me podría poner pedante y escribir algo así como que la flecha de Cupido dio de lleno en mi corazón. Puestos a ser autocompasivos, después de arrastrarme por el barro hablaría de que ni yo hubiera podido aspirar a más, ni ella a menos. Veinte años después, he tenido la suerte de aprender algo de ella. Por ejemplo, que si te caes tienes la obligación de levantarte, y si te caes desde más arriba, te costará más esfuerzo levantarte de nuevo pero lo acabarás haciendo. Porque de todo se sale, hasta de lo más devastador, absolutamente de todo. Sin duda y sin dudas: yo se lo he visto hacer, no hay nada ni nadie que la pueda tumbar ni hacer callar. Que lo que no funciona lo arregla y lo que funciona, siempre lo mejora. Que su pronto y mi mal genio forman una mezcla amenazante que, sorprendentemente, permanece latente sin llegar jamás a explotar. Que no hay mal que cien años dure, y si dura, peor para él. Que es posible saber mucho sin que se note porque si se nota es que no sabes tanto como creías. Que todo está en los libros y que sin libros no hay nada. Que aunque sólo fuera por nuestros hijos, que han sacado lo menos malo de nosotros dos y nada de lo peor, ya hubiera valido la pena. Y que cuando todo se nubla, me basta con mirar a mi alrededor para estar seguro de que sin ella la tormenta sería más fuerte.

Ella llegó en el momento justo, pero yo he vuelto a retrasarme. Hace una semana cumplió 50 años. Espero que no me lo tenga en cuenta: llegar a los 50 años tiene mérito, pero alcanzar cinco décadas y siete días, amigo, eso no lo hace cualquiera. Y aunque alguien dejó escrito que las cosas más importantes son las que nunca se dicen, yo me salto otra vez el aforismo. Quiero que ella lo recuerde y me gustaría que el resto de la gente lo supiese, y por eso lo escribo: no hay nada como tú, probablemente nada como tú.

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L'Avi

@AviNinotaire

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