Humor Gráfico, L'Avi, Lidia Sanchis, Número 79, Opinión
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Para ti, que solo tienes 15 años cumplidos

Por Lidia Sanchis / Ilustración: L’Avi. Viernes, 23 de junio de 2017

@lidia_sanchis

Hoy, 14 de junio, aún es primavera pero ya se nos ha ido otro verano. La nostalgia es un arma cargada de pasado. Escribo eso y siento vergüenza. Parezco uno de esos escritores que en vez de escribir hacen palmas de Domingo de Ramos, tan alambicadas y tan cursis. Me miras con tus ojos de quince años, hijo mío, y sé que no entiendes nada. Tampoco yo lo comprendo: a los de mi generación nos prometieron que íbamos a llegar y ahora que ya estamos aquí resulta que esta tampoco es la meta; que hay que continuar, que hay que seguir estudiando, preparándose, buscando Ítaca entre la niebla, a tientas.

No se me ocurre qué podríamos prometerte nosotros a ti; nosotros a todos vosotros. Ojalá pudiera contarte la verdad. Cuando paso las hojas del álbum y miro las fotografías es como si estuviera despidiéndome. Una sonriente chica, de media melena, media sonrisa, media estatura, vestida con un pantalón vaquero y un enorme jersey tricotado (por eso sé que yo también tuve 15 años), retratada apoyada en una farola cuando las fotografías ya no eran en blanco y negro y antes de que volvieran a serlo. Más tarde, me veo en una calle de Valencia. Resulta que él y yo bajábamos en la misma parada del autobús que recorría la avenida del Puerto, frente al bar El encuentro. Al darnos cuenta, ambos nos reímos. Uno construye su vida sentimental sobre idioteces como esa y, obviamente, avanza hacia un futuro construido sobre arenas movedizas. El amor, la guerra y la revolución se hacen porque uno cree que va a ganar. Y aunque los perdedores ejercen una fascinación literaria insuperable, en la vida real no se puede tolerar perder siempre. No para siempre. Quizá alguna vez. Pero siempre  la esperanza es ganar la última batalla. Si no fuera así no lucharíamos. Bajaríamos los brazos incluso antes de empezar.

Miro a mi hijo y sé que sigue sin comprenderme. Me gustaría poder explicarle que hay un amor de la luz y hay un amor de la sombra.  Que el amor es una cicatriz que te atraviesa el cuerpo de arriba abajo. Que solo los que están perdidos son capaces de ver en esa herida la belleza. Que hay una costurón resplandeciente que une mis quince años con los suyos. Y que esa es mi única certeza, aunque no sea su consuelo.

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L'Avi

@AviNinotaire

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