El Koko Parrilla, Humor Gráfico, Número 78, Opinión, Xavier Latorre
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Perdedores

Por Xavier Latorre / Viñeta: El Koko Parrilla. Viernes, 9 de junio de 2017

Xavier Latorre

¿El fin de la historia? ¡Quién lo iba a predecir! Un cantamañanas, patoso, egocéntrico, sin gracia alguna y charlatán de feria como Donald Trump va a representar el último estadio de nuestra biografía colectiva. El determinismo histórico nos ha conducido hasta él. El cénit de la evolución humana. El comandante en jefe del poderoso ejército de los EE.UU le ha puesto mote a los que le odian con ahínco: son perdedores. I don’t like losers. El peor insulto que jamás concibió una máquina tragaperras con patas para un rival suyo. Paradójicamente, los perdedores reales de su país, sus votantes incondicionales, son gente sin ambición alguna que añora comprar a plazos, cebarse en un lebrel de grasa saturada, consumir televisión por encima de lo saludable y apoyarle, pensando que les va a redimir de la situación bastante angustiosa en la que viven. La globalización y la precarización laboral hacen que tengan menos dólares constantes mensuales para hacer compras compulsivas. Son, precisamente, esos ingenuos perdedores los que le han hecho ganar, le han aupado a la Casa Blanca.

En la mente simple e infantil de don Donald, los perdedores son muchos. Además de los primos que le han votado, hay una serie de perdedores que son los que aún creen que la igualdad de oportunidades real no es una quimera desdeñable, los que piensan que el gasto social debe ser prioritario y debe ayudar a corregir las fuertes desigualdades que han generado estos años de crisis económica en donde se ha instaurado un nuevo orden económico, muy dañino, que resultará casi imposible de desmontar.

Al parecer Trump no comulga mucho con Cristo porque para él fue un friki que murió crucificado, rechazado por la sociedad de su tiempo y, lo peor de todo, sin dinero. Una iglesia de Nueva Zelanda ha editado un cartel donde sale el actual inquilino de Casa Blanca con mono de faena, blandiendo un martillo, presto a ayudar en la fase final de la crucifixión. Para el titular de esa remota parroquia de las antípodas, Trump considera a Cristo un perdedor porque atendía a los marginados de su época. Seguramente para el sobrado Donald, Jesús sería hoy un peligroso izquierdista que declaraba bienaventurados a los pobres de espíritu y a los perdedores. Para Trump, sin miramiento alguno, alguien hizo bien ordenando su ejecución.

En los primeros presupuestos con su sello figuran las armas, el despliegue militar, la seguridad nacional y la Nasa como los ganadores. Los perdedores son la Agencia Ambiental con una reducción del 30 por ciento de su presupuesto y el despido de una quinta parte de sus trabajadores, después de borrarse de los tratados –el de París, por supuesto– firmados a regañadientes por muchísimos países. Además de los perdedores del dichoso cambio climático, figuran recortes en los programas de asistencia alimentaria a niños, ayuda a los estudiantes que trabajan, a las dotaciones a las misiones de paz desplegadas por la ONU y a otros fines muy sensibles. Eso sí, el hombre se ha sacado de su chistera 250 millones de dólares para la creación de nuevas escuelas privadas, como debe rezar su ideario ultraliberal. Estos ganadores infames siempre vuelven a las andadas.

Según Trump también son perdedores los terroristas. No son asesinos desalmados, ni bestias sanguinarias: son perdedores. Mucho peor, ¡dónde vas a parar! Y además en la lista de perdedores incluye al alcalde de Londres de religión musulmana. Ese alcalde, que es un ejemplo de cordura y tolerancia, se le ha atragantado vía tuit.

Los perdedores son también los mexicanos, tachados de mala gente y malos vecinos; las mujeres, ninguneadas y denigradas con todo tipo de ofensas y referencias inoportunas e incorrectas; algunos negros descarriados –casi todos–; los europeos blandos y necios que defienden los derechos humanos; y los refugiados sirios de los que dice que hay demasiados. ¿Qué barbaridades más estará urdiendo este presidente mediocre y peligroso para mantenerse entre la élite de los ganadores? Seguramente, Trump es un ganador de pacotilla que prepara, sin darse mucha cuenta de ello, las oposiciones a fracasado y perdedor de los de verdad. ¡Allá él!

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