Humor Gráfico, Luis Sánchez, Maya Correas, Número 78, Opinión
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El mundo que hemos creado

Por Maya Correas / Viñeta: Luis Sánchez. Viernes, 9 de junio de 2017

Maya Correas

Jacques Attali (el personaje que lleva 35 años en los despachos de todos los presis galos sin que nadie sepa muy bien lo que hace) dice de Macron que es la perfección, el vacío absoluto… Pero además de bufón e impertinente, es poeta. No tiene el humor de Mariano Rajoy porque lo suyo es más lírico y fino, pero no se queda tampoco muy atrás. A ratos aspira a ser Rimbaud. Algunas de sus perlas son:

–Reivindico la inmadurez y la inexperiencia política.

–Por mi parte nunca he tenido a ningún colaborador en mi gabinete para ocuparse de mi circunscripción (¿qué circunscripción?).

–El liberalismo político y económico es un valor de izquierda.

–Es un movimiento político que no estará en la derecha, que no estará en la izquierda (¡en el vacío!)

–Soy favorable a que se tenga en previsión el poder negociar que se mejore mucho menos, véase nada, las horas extraordinarias.

–La vida de un empresario es mucho más dura que la de un trabajador, porque él sí que lo puede perder todo…

–Los pobres que no pueden viajar, viajarán más fácilmente.

–Siento decirlo: nos traen al fresco los programas, lo que importa es la visión.

–Todos somos unos enraizados, y porque todos somos unos enraizados, están los árboles al lado nuestro, están los ríos, están los peces, están los hermanos y las hermanas.

–Cuando todo parece triste, deprimente, perdido, hay que pensar primavera. Pensar primavera es reconciliar ambición y realidad. Pero pensar primavera tampoco quiere decir que sin haber sembrado se podría prometer inmediatamente la cosecha para todos y cada uno…

El Rocío. Me parece un evento asqueroso y abominable. Las bacanales romanas bajo Nerón al lado de esta caricatura del infierno eran recatadas, pero lo mejor de este desenfreno absurdo es que se hace en nombre de una santa, pura, virgen y misericordiosa Virgen. Y lo siento porque Andalucía es una de mis patrias, pero esto ocurre allí. Allí donde algunos linchan al Kichi por darle a la Virgen del Rosario una medalla… “Dejad que los niños se acerquen a mí” o “salta la reja machote” serían sugerencias de títulos para tan edificante espectáculo. Luego, si eso, hablamos de no poner medallas a la Virgen y ni se os ocurra insinuar que disuelvan la aberración. Yo me conformo con un estado laico y que los iluminados se costeen la fiesta ¡Ah! Y sin reventar más animales que ellos mismos.

Oscar Hahn. Este poeta me encanta. Premio Loewe, Premio Pablo Neruda y Premio Nacional de Poesía en su tierra natal, Chile. Un señor que hace unas entrevistas sumamente interesantes y que ha frecuentado a mitos desde Borges hasta Carver, pasando por Neruda. Cuentan que en una de estas estaba tomando café con Raymond Carver, que aún no era un escritor conocido, cuando acababa de salir la novela Cien Años de Soledad. Carver afirmaba que una historia donde una mujer sube al cielo no era literatura seria. Oscar, ofendido, le soltó: –¡Raymond! Así no vas a llegar a ningún lado. Se equivocó pero no tiene importancia, el señor Hahn se hace querer.

Parece ser que hay que sentirse especialmente triste por los atentados cuando suceden en el Reino Unido. Hace no mucho le tocó a Afganistán y todos los días es Yemen o Siria o incluso Somalia. Veo que 44 personas de Nigeria han muerto al cruzar el desierto, bebés incluidos, pero no veo revuelos en la red. En el mar Mediterráneo, día sí y otro también, asistimos a varios entierros, algunos en masa, pero parece ser que ya no conmueven a nadie. Solo conmueven cuando ocurren en el mundo occidental, donde mayormente viven los blancos y mandan otros blancos de traje y corbata. Se olvidan de publicar las fotos de Theresa May con sus amigos saudíes o de explicar que es uno de los mayores vendedores de armas del planeta y un fiel aliado de EE.UU. Se olvidan de contar que Thatcher y Reagan dieron fuego verde al terrorismo que se cocinó en las oficinas de la CIA y el MI6 con refuerzo del Mossad. Sí, ellos lo implantaron en Afganistán y crearon así a la madre de Al Qaeda y Daesh. Sembraron huracanes y recogen ahora pequeñitas tempestades que lloran y lamentan, como si a los que ostentan el poder y viven en cómodos estuches protegidos les importara. El que tendría que espabilar es el pueblo británico, pero ya les veo señalando a los inmigrantes en vez de fijarse en la luna que rige sus destinos.

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Luis Sánchez

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