Artsenal, Humor Gráfico, Joaquim Bosch, Número 77, Opinión
Deje un comentario

La última trinchera

Por Joaquim Bosch / Ilustración: Artsenal. Viernes, 26 de mayo de 2017

@JoaquimBoschGra

Celebrando juicios en la sala de vistas de mi juzgado. Las juezas y los jueces somos la última trinchera del Estado de Derecho. Nuestras instituciones se tambalean cuando se escucha en conversaciones a políticos investigados por corrupción que maniobran para colocar a fiscales y a magistrados que les puedan beneficiar. La separación de poderes es clave para vigilar, controlar y castigar con firmeza la delincuencia de guante blanco. Además, también debemos reforzar los valores colectivos. Quienes no defienden lo público son unos insolidarios; quienes roban lo que es de todos son unos corruptos; quienes apoyan a ladrones son unos miserables.

El control de los órganos de Gobierno de la judicatura y de la Fiscalía por parte del poder político es incompatible con la separación de poderes. Lo dice la ONU y lo dice el Consejo de Europa. Pero aquí seguimos con el mismo sistema, que sigue dañando la credibilidad de las instituciones judiciales. Tenemos que ganar el apoyo de la opinión pública para conseguir ese cambio, que no va a ser fácilmente aceptado por los partidos.

Tampoco es tan sencillo comprar a un magistrado, como dicen algunos. De hecho, si se intenta apartar a jueces que llevan asuntos de corrupción, será precisamente porque no se dejan manipular y aplican rectamente las leyes. Un dato importante es que, a pesar de que hay centenares de políticos investigados o condenados por haber cobrado sobornos, no ha ocurrido lo mismo con los jueces. Es un dato importante sobre la corrupción en nuestro país, que lo diferencia de otros en los que las tramas corruptas también están muy extendidas.

No hay nada que hacer si la ciudadanía no empuja para cambiar las leyes que facilitan la corrupción y para que en los juzgados tengamos medios suficientes. Y esto es una carrera de fondo, así que hay que seguir hacia adelante, sin parar. En Jueces para la Democracia a veces hemos debatido hasta dónde deben llegar nuestros niveles de implicación pública como magistrados. Y la conclusión ha sido que la implicación ha de ser mayor en la medida en la que esté en juego nuestro sistema de derechos fundamentales, la independencia judicial y las reglas esenciales de nuestro Estado de Derecho. Está claro que no queda otra que implicarse en defensa de esos valores. Y alertar a la sociedad.

Faltan medios en los juzgados. Hoy ha sido todo un desastre porque no funcionaba el Cicerone ni las conexiones en red. Parece que ha sido por el ataque informático. Pero es que el proceso de digitalización está siendo un verdadero caos. Mira que es difícil en este país introducir mejoras y que funcionen bien.

Casi todos los que han robado dinero público, antes se han llenado la boca diciendo que lo público no funciona y que había que privatizar a toda costa. En la práctica eso ha significado privatizar hacia sus propios bolsillos y los de sus amigos.

Los delitos vinculados a la corrupción son muy difíciles de detectar. Casi siempre el conocimento llega a través de divisiones en la propia trama corrupta o a través de denunciantes que se atreven a dar el paso de contar lo que han visto. Y entonces suelen llegar presiones muy difíciles de soportar. Hay que legislar en serio para proporcionar medidas efectivas de protección a los denunciantes.

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook o Twitter.

@ARTSENALJH

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *