El Petardo, Humor Gráfico, Número 77, Opinión
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La aguja Forbes

Por Currito Martínez. Viernes, 26 de mayo de 2017

Currito Martínez

Año 2017. Reunidos en la sede de la prestigiosa revista económica Forbes los afamados y “riquísimos” integrantes de la lista de “millonarios sin fronteras”, van a desvelar un descubrimiento, un hito que pasará a la historia de la humanidad. Un antes y un después en sus vidas. Allí, en el centro del salón, reluce una gran figura tapada con una gran sábana gris. En un rótulo se deja caer: “el dinero no lo es todo…”. La expectación y el murmullo es enorme. En un maravilloso pódium se encuentran los tres hombres más ricos del mundo, se van cambiado de sitio con enormes empujones en función de las informaciones que vienen de las distintas bolsas mundiales de sus empresas.

En ese momento, el director de la gala hace “gala” de un gran entusiasmo y después de presentar el acto indica a la persona más rica del mundo que haga el honor de tirar de la cuerda y desvele el secreto que tiene carcomido a toda la prensa y a todos los no listados. Allá va y tira de la cuerda y se alza el telón. Abajo queda una gran aguja de coser de treinta metros con un enorme ojal. Al momento empiezan a caer, en forma de confeti, cientos de billetes de euros y dólares, al unísono, junto con la canción del violinista en el tejado Si yo fuera rico, que inunda el salón. Los asistentes entran en éxtasis y se ponen a corearla y a hacer la ola.

En un acto de insensatez y habilidad, el corresponsal del Viva Chocoslovaquia en Nueva York, Atilano Malpica, hace un intento por coger un billete de quinientos euros, y rápidamente es disparado con una máquina de descargas eléctricas, recibiendo una descarga que en España le hubiera hecho subir la factura de la luz unos 15 euros más. Lo que le hizo que no solo dejara el billete en su sitio, sino que dejara uno de propina por los vatios utilizados. Entre dientes decía: “Yo soy más de la lista Forges que de la de Forbes”.

El director de la gala, muy galante él, con una sonrisa de oreja a oreja que contagia a todos los listados, emocionado, va y grita: “HEMOS CONSEGUIDO HACER UNA AGUJA TAN GRANDE QUE ES POSIBLE PASAR UN CAMELLO POR SU OJAL”. Todos empezaron a aplaudir a rabiar y a abrazarse. “SEÑORES, ESTAMOS POR ENCIMA DE LO HUMANO Y LO DIVINO. YA NADA NOS DETENDRÁ”. Y al grito unánime de “paga tú, que yo no tengo suelto”, nos fueron desalojando a todos los presentes, quedándose ellos rezando sus plegarias bursátiles, mientras pasaban continuamente por el ojal con un gran regocijo.

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