Alicia García Herrera, Cultura
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Jordi Llobregat: “Hablar de novela negra no deja de ser un artificio”

Por Alicia García Herrera. Martes, 2 de mayo de 2017

  Entrevista

Durante más de quince años, Jordi Llobregat (Valencia, 1971) se ha dedicado a algo tan arduo y complejo como la dirección de consultoría, estudios de mercado y planificación estratégica. Sin embargo, desde la más tierna infancia, su imaginación no bullía con los números, sino con relatos fantásticos que le empujaban a escribir. Apasionado por la historia y la transformación de las ciudades, su novela El secreto de Vesalio ha sido un auténtico fenómeno editorial que ha generado su traducción a 18 lenguas de todo el mundo. La novela se sitúa a pocos días de inaugurarse la Exposición Universal de Barcelona de 1888, cuando aparecen los cuerpos horriblemente mutilados de varias muchachas. Charlamos con él sobre su proceso creativo y su labor como cofundador y director de Valencia Negra, el festival de género negro que se celebra estos días en la capital del Turia.

Jordi, eres autor de la novela El secreto de Vesalio y, junto con Bernardo Carrión y Santiago Alvarez, eres miembro del grupo literario El Cuaderno Rojo (del que formaron parte, entre otros, Sebastián Roa, escritor y profesor, Joana Chilet, Enrique Huertas y Marina Lomar). Te iniciaste en la escritura a la edad de doce años tras ver la película Le magnifique, con Jean Paul Belmondo y Jacqueline Bisset. Cuéntanos por qué esta película actuó como catalizador de una vocación.

Estaba veraneando en Francia con la familia, en un pequeño pueblecito cerca de Montpellier, cuando vi la película. Es la historia de un escritor maldito que intenta completar la novela que está escribiendo, cuyo protagonista es un agente secreto invencible. Para ello se inspira en los personajes que conoce en la realidad y en la mujer de la que está enamorado, Jacqueline Bisset, su agente. La historia del escritor me fascinó. Resulta que en la habitación de los tíos había una máquina de escribir, la pedí y me la dejaron. Me pasé  el verano escribiendo mi primera novela, que no conservo. Más de treinta años después recuperé la felicidad que sentía en ese momento al escribir El secreto de Vesalio.

Tu primera novela se ha convertido en todo un éxito de ventas. Ha sido traducida al menos a dieciocho idiomas. ¿Qué giro ha dado tu vida al convertirte en un autor de éxito internacional con este primer trabajo?

He viajado mucho y me ha arrastrado mucho la promoción. Vives casi como en un mundo de estudiante erasmus. Se trata de un sueño hecho realidad pero, con casi medio siglo, se digiere de una manera diferente a como sucedería si tuvieras veinte años. Resulta algo duro estar de promoción porque estás lejos de la familia y porque no puedes escribir. Hace poco, en un hotel de Lisboa, hice un artículo sobre este tema para la columna con la que colaboro cada dos semanas en el periódico Las Provincias.

¿Crees que El secreto de Vesalio podría encajar dentro del género de novela negra?

Cuando lo escribí no pensaba en ningún género. Es un thriller histórico de tintes negros. En las estanterías de las librerías a veces se sitúa en novela histórica, otras en novela negra. Hablar de novela negra no deja de ser un artificio.

En tu novela conectas Oxford y Barcelona, que se convierte no solo en escenario de la trama sino en personaje. ¿Qué tienen de especial para ti estas dos ciudades?

Me encanta hablar sobre las ciudades. Cuando empecé a escribir El secreto de Vesalio viajaba a Inglaterra de forma habitual. Oxford es representativo de todo lo inglés. De hecho, me hubiera gustado estudiar allí, pasar unos meses en alguno de los colleges. Además, Tolkien, cuya vida me parece muy interesante, vivió allí. En cuanto a Barcelona, tiene miles de años de historia, es apasionante. Pero lo más importante es que mi madre era de Barcelona. Barcelona me recuerda a mi madre, la forma de hablar, las comidas típicas. Ir allí es como encontrarme con una parte de ella.

El secreto de Vesalio toca temas muy diversos. Uno de ellos es el deseo del ser humano de poder vencer a la muerte, idea base de la trama principal que ha inspirado, a su vez, grandes obras literarias, como Frankenstein, de Mary Shelley. ¿De dónde parte este interés?

En la época que transcurre la trama hay un interés por estos temas. Es una época fascinante, con transformaciones que cambian no solo la fisonomía de la ciudad sino también a la gente.

Uno de los personajes más atractivos de la novela es Pau Ribas, un personaje que encierra un enigma y que va ganando peso en la historia. Háblanos de él.

Es un personaje muy importante en la historia. El primer planteamiento es que fuera el personaje protagonista. Luego opté por Amat, pero Pau es fundamental.

 El secreto de Vesalio es una obra muy cinematográfica. ¿Veremos a Daniel Amat en el cine?

No lo sé, pero no me importaría. Me gustaría mucho.

Podría considerarse que El secreto de Vesalio no tiene un final del todo cerrado. ¿Habrá una segunda parte?

Ahora mismo no. Mi intención es que el lector participe, que se quede con el final que prefiera.

Eres organizador del festival Valencia Negra, socio fundador de la empresa Amundsen, escritor, profesor, columnista y padre de familia. ¿Cómo logras combinar todas esas actividades?

Normalmente me siento como el tipo que intenta que no se le caigan una decena de platos chinos, todos rodando al mismo tiempo en precario equilibrio sobre los palos. Y siempre alucino con que no acaben todos hechos añicos en el suelo.

Algunos planes para el futuro inmediato.

Seguir trabajando.

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Alicia García Herrera

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