El Arruga, El Koko Parrilla, Humor Gráfico, Número 76, Opinión, Tonino Guitián
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Extremos duros

Por Tonino Guitián / Viñeta: El Koko Parrilla y Elarruga. Viernes, 12 de mayo de 2017

@toninote

Siempre me he preguntado en qué piensa un cirujano para trascender el momento de usar el bisturí y abrir a una persona. Aunque cada uno tendrá su rutina, supongo que se podrían clasificar de manera científica, psicológica: el que piensa en el bien del paciente, el que piensa en otra cosa, el que piensa en una cierta perfección de su trabajo, el que piensa en el dinero que le reporta, el que piensa en otro cirujano que salvó la vida a un ser querido, seguramente miles de motivos para no sensibilizarse demasiado, pues sensibilizarse en extremo complicaría –digo yo– el éxito de la operación. Ahora bien… ¿en qué piensa un economista o un ministro cuando tiene que tomar medidas económicas lamentables para varias generaciones de su propio país, sin saber qué resultados van a conseguir y viendo que en principio no han servido de nada en idénticas circunstancias en otros países, y sin embargo a él y a su entorno, personalmente, le va a reportar unos beneficios de por vida?

No me extraña nada ver a fans de algún partido político llamado de izquierdas contentos con el triunfo en Francia de lo que llaman “derecha civilizada”, que es lo que en el fondo aspiran a ser, y que tienen como demonio no la derecha ni la izquierda, sino los extremos, ni siquiera los extremismos, que tanto les apoyan en su búsqueda del centro. Se trata de hacer pasar a través de ideas tecnócratas las ideas económicas “necesarias” para mantener a la gente en su sitio, bajando de estatus lentamente. Para ellos, todo lo económico es necesario, y si hay que sacrificar a alguien, es mejor que sea a cámara lenta, para que no haya destellos en las pantallas. Que los partidos extremos se junten en sus ideologías para atacar al centrismo no es precisamente una sorpresa. La derecha está más que revisada y funciona sin funcionar o derruyéndolo todo. Lo que hay que hacerse mirar es la izquierda, que no está representada folclóricamente por las cámaras de televisión más que bajo la forma de Corea del Norte.

Hoy he soñado que estaba con un técnico muy joven y dos personas más, hablando en un baño de Tele 5. El técnico hablaba de la falta de talento de muchas personalidades televisivas. Yo empecé a hablar de la falta de talento de un conocido personaje que hizo de médico en una serie muy popular en los noventa, de manera muy vehemente, cuando de pronto me doy cuenta de que él es una de las dos personas que estaban ahí, así que le digo: “Bueno, no es que yo pensara eso… espera, sí, ¡¡pues claro que pienso eso!!” Y en pleno sueño me ratifiqué ante la cara de pasmo del actor, que además de muy majo es una persona con mucho peso específico en los medios, y yo mismo pensaba en el sueño, o quizá fuera de él que aún es peor: “Otra vez cubriéndote de gloria”.

Normalmente, el acto más político, más incorrecto y más revolucionario es ser tú mismo.

Paco Camps reprocha a una diputada de Podemos no denunciar los sobrecostes de Ciegsa cuando era profesora. La trabilla extra del pantalón era para contener los COJONAZOS de este prócer.

La obra Los que llegan por la noche, de Vicente Marco, ha sido un éxito. Trabajar con Carme Juan un placer y la dirección de Juli Leal una inspiración, eso sin nombrar el texto de Vicente Marco ni la maravilla técnica de Yapadú o la producción de A Quemarropa. Hoy me pasaré el día descansando, porque como es una función de miedo, estoy muerto.

Las madres, el mejor referente en nuestras vidas.

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