Humor Gráfico, LaRataGris, Marjo Garel, Número 77, Opinión
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¿Y sobre esta piedra reedificaré mi PSOE?

Por Marjo Garel / Viñeta: La Rata Gris. Viernes, 26 de mayo de 2017

@Marjo_Garel

Carta holografiada de Pablo Iglesias Posse a sus bases: “En verdad, en verdad os digo que antes entrará Susana por el ojo de una aguja que por la puerta del Congreso”. Cuando la vergüenza hace que mis huesos se remuevan por la negación de los exdirigentes y capitostes del PSOE a todo lo que son leyes de mejoras para los trabajadores; cuando inclusive el sindicato UGT, creado a su vera, participó de mordidas y de calladas por respuesta a las demandas de los trabajadores y al menosprecio hacia los derechos conseguidos que han sido pisoteados desde el poder; cuando esa facción del partido apoya la derecha ultramontana del PP, poniéndose en contra de la izquierda, en un pacto antinatura. ¿Cómo se puede sentir una ante ese panorama? En las últimas elecciones parecía que las cartas las estuvieran repartiendo los dueños del mundo, los del Bilderberg, y de ahí viene la deriva que tomó el partido. No es que a mí me cautive el otro Pablo, el de la coleta, buena gente, aunque le pierden las formas. Lo que le falta es frenarse a la hora de hablar y no adelantar acuerdos que le estallan en la cara porque el interlocutor que llegó al pacto verbal con él se echó atrás en el último momento, dejándole con las posaderas ligeras de ropa.

Tres veces, tres, lo negaron a Pedro y luego el cacareador de turno lo soltó a los cuatro vientos. ¡Ay! Pedro, Pedro, Pedro. En mala hora le aconsejaron la naranja “mecánica” de Rivera, que se mueve según le den cuerda, con el mismo espíritu que el partido en el poder pero aún más rancia (vean si no quién le cierra el último congreso de Aznar). Total, que en lugar de consultar primero con la izquierda, Pedro firmó los acuerdos con la derecha y luego pretendía, como si de un jefe de pista de circo se tratara, que Podemos pasara por el ígneo aro y tragara lo firmado con los otros. Salió mal la jugada y se la cargó la formación morada. Segundas elecciones a la vista, entre un sí es sí, un no es no, intenta la misma jugada urdida por las baronías y viejas glorias, pero a mitad de partida Pedro se retracta y entran como miuras aquellos que en Suresnes propiciaron la renuncia al marxismo al elegir al nuevo secretario y que en 1976 se olvidaron de La Internacional. Es cuando Pedro intenta girar a la izquierda y el niño naranja se descuelga, ya que él no pretendía llegar al poder con el PSOE y si firmó aquellos acuerdos primeros con los socialistas fue porque estaba seguro de la reacción de Podemos. Lo que quería Rivera, al final, era evitar que los morados llegaran al poder.

¿Estaba dirigido Pedro con mando a distancia? Tal parece, pero a ese mando se le acabaron las pilas, revolución en las baronías y de la noche a la mañana se inventan una excusa y lo defenestran. Así cualquiera, con toda la prensa en contra, menuda presión, todos alabando a Susana Díaz, aunque la maniobra no cuela y tras los votos de las bases Pedro es nuevamente elegido. Cierto es que en su giro para conseguir avales de cara a las primarias ya volvió a sacar la patita, repitiendo el mantra de “que la culpa de que Rajoy esté en el Gobierno sigue siendo de Podemos” (¡Oh!) No Pedro, no. Si firmas acuerdos con la derecha no pretendas que la izquierda los ratifique. Quienes le dieron el poder a Mariano fueron el PSOE y Ciudadanos. No vuelvas ahora con la misma cantinela.

Temo que las finanzas del PSOE pasen por la Banca, y a esta la dirigen los de Bilderberg. Para demorar el pago de la deuda es condición sine qua non frenar a Podemos y que no llegue al Gobierno. ¿Cómo van a tener poder sobre ellos, si se autofinancian? ¡Si no dependen de los bancos y vosotros socialistas sí! Pedro, ese no es el camino, y puede que otra vez las urnas te castiguen. Déjame que descanse o tendré que ponerme a darle a la tecla otra vez, y no quiero. Vuelve a los principios que se fijaron en la fundación del PSOE y olvida esa senda errónea que solo te lleva al precipicio. ¡Un inciso! ¡Adiós, Corcuera! Finalmente, el patadón te lo han dado a ti las bases.

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