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Agustín Díaz Yanes: “España se ha convertido en un país acultural”

El director de cine Agustín Díaz Yanes / Foto: Los amadores del cine

Por José Antequera. Viernes, 12 de mayo de 2017

  Entrevista

A pocos meses para el estreno de Oro, la nueva película de Agustín Díaz Yanes (Madrid, 1950), el director y guionista ha pasado por el Festival Valencia Negra para hablar sobre su cine y su última novela, Simpatía por el diablo. En los últimos años, y tras rodar Alatriste, la cinta que le ha dado reconocimiento internacional, Díaz Yanes se ha revelado no solo como un autor eficaz en el thriller y el género negro, sino también como un avezado experto en la épica histórica y el cine de aventuras, un territorio donde la industria española cinematográfica suele hacer aguas. Con algo más de presupuesto, quizá Díaz Yanes podría competir con las mejores superproducciones de Hollywood, pero eso, hoy por hoy, está lejos del cine español. “Alatriste fue un oasis en medio del desierto. Si se trata de llevar a cabo un proyecto que exige un cierto nivel alto de dinero no se puede hacer”, reconoce el director. Ganador de dos premios Goya, Díaz Yanes cree que la España de nuestros días es un calco del país decadente que vivió el célebre capitán creado por Arturo Pérez Reverte. “El siglo diecisiete es lo más parecido al siglo veinte y me temo que al paso que vamos se está pareciendo cada vez más al siglo veintiuno. El diecisiete fue un siglo muy moderno en el buen y en el mal sentido de la palabra, pero también fue el siglo del principio de la decadencia en España, de las corrupciones, de los manejos oscuros, de la pérdida de todo. La verdad es que no avanzamos y no sé por qué cojones no avanzamos”, asegura.

Tienes formación académica como historiador y esa faceta de tu vida se nota en algunas de tus películas como Alatriste. Hay un gran trabajo de documentación y de investigación ahí detrás…

Bueno, hice Historia Moderna y Contemporánea en la Facultad de Madrid y cuando me llamaron para rodar Alatriste no te diré que lo sabía todo, pero sabía bastante sobre esa época de España porque el siglo diecisiete era de lo que más se estudiaba en Historia Moderna. Así que sí que tenía una buena bibliografía detrás, sabía un poco del asunto.

¿Cómo te encontraste con aquel gran proyecto?

Me lo plantearon el productor, Antonio Cardenal, y Arturo Pérez Reverte. Cardenal ya se ha retirado pero antes ellos dos hacían películas juntos, películas sobre novelas de Arturo. Y me plantearon hacer Alatriste. Le dije a Pérez Reverte que la haría, con gran audacia por mi parte porque era un lío enorme. Yo ya había leído las novelas de Arturo sobre Alatriste, las conocía y le dije que sí.

Hasta ese momento en este país costaba mucho hacer películas de ese tipo, grandes superproducciones, pero os arriesgasteis…

Sí, sí, y después ha seguido costando bastante. Alatriste fue como una especie de oasis en medio del desierto. Se dieron una serie de factores que ahora mismo sería muy difícil que se volvieran a repetir. Tele 5 quiso hacer la película, la quiso hacer Viggo Mortensen, hubo un presupuesto adecuado para hacerla, muchas cuestiones que ahora mismo sería muy complicado, sería casi imposible.

Así que todavía estamos en ese momento en que la industria española no puede sacar adelante proyectos cinematográficos de envergadura…

Pues si se trata de un proyecto que exige un cierto nivel alto de dinero no se puede. Porque además una de las condiciones que pusimos para hacer Alatriste fue que nos la dejaran hacer en castellano. De lo contrario ni yo, ni Arturo, ni Viggo por cierto, la hubiéramos hecho. Ahora todas esas películas que exigen un presupuesto un poco alto tienen que hacerse en inglés, con lo cual una película histórica como era Alatriste, sobre el siglo de Oro, que hablaba de Quevedo, era muy patético que los españoles la hiciéramos en inglés. Pero bueno, sí, ahora es más difícil…

Viggo le aportó un plus a la película, ese acento extranjero le dio un matiz interesante al personaje…

Para nosotros sí, ya sabes que aquello fue muy criticado por muchos, pero eso es un problema que viene por lo acostumbrado que está el público español al doblaje. Parece que todos los actores tienen que hablar más o menos de la misma manera. Desde hace unos años, desde que hicimos Alatriste, eso está cambiando muchísimo y puedes meter todo tipo de acentos y ya no pasa nada. Además, con Viggo pasó que él quiso hacerla en castellano, aunque habla un castellano con un acento un poco argentino, pero no me apetecía nada meterle en el lío de tener que forzarle los acentos para que pareciera un hombre de León. El español no es su lengua nativa, como sabes. A mí esas cosas me parecen un poco absurdas pero bueno, gracias a él pudimos hacer la película.

¿Cómo se os ocurrió que la hiciera Viggo y no otro actor?

Pues verás, ya teníamos el guión y necesitábamos una estrella internacional que hiciera el proyecto. Yo no conocía a Viggo pero mi íntimo amigo Ray Loriga lo conocía mucho. Entonces le pedí el favor de que me lo presentara, de que me hiciera de embajador, y así fue, me hizo de embajador. Fuimos a verle a Berlín, a él le había gustado mucho el guión, dijo que haría el papel pero solo si la película se hacía en castellano. Así que en aquel momento empezó a estudiar y se aprendió todo el siglo diecisiete del tirón. Siempre fue un placer rodar con él.

Foto: Alchetron

Porque desde el primer momento tenías en la cabeza que Alatriste debía hacerlo Viggo Mortensen…

Más o menos sí porque además físicamente lo clavaba. El problema es que en ese momento Viggo estaba en la cresta de la ola con El señor de los anillos, así que tenerlo en la película era como un sueño. Viggo no solo es un actor genial sino que también es un actor de acción genial. Lo tenía todo y sobre todo tenía la apostura para hacer de Alatriste.

El rodaje de una superproducción de ese calibre debió ser una odisea cinematográfica que daría muchas anécdotas…

Pues mira, te voy a decir la verdad: iba al rodaje más aterrorizado de lo que después fue. Yo ya tenía experiencia en el rodaje pero nunca lo había hecho con tal cantidad de extras, de actores, de medios técnicos, un verdadero lío. Pues fíjate, ahora tengo que decir que de todos los rodajes que he hecho en mi vida quizá este haya sido el más agradable de todos. Casi todos los rodajes son agradables para mí pero en este, que tenía grúas por todos los lados, camiones, cuatrocientos extras, caballos, todo eso, yo me decía: ¿y qué hago yo ahora con todo esto? Pero como tenía la suerte de contar con un equipo muy amplio y muy bueno fue un rodaje estupendo que recuerdo con agrado. No tengo anécdotas así para recordar, simplemente cuando llegaba el día del rodaje yo salía allí y veía las grúas, los camiones, y me decía: joder, todo esto es mío (sonríe), a ver qué hago con todo esto; lo intentaremos, a ver si al menos logramos parecer que sabemos lo que estamos haciendo. La verdad es que trabajamos todos muy bien, fue un rodaje impresionante, tengo un recuerdo extraordinario.

Toda esa época de la España en decadencia que muestra Alatriste, la corrupción moral, la pobreza general del pueblo, la refleja muy bien la película. Tenemos mucho que ver con aquella España del siglo diecisiete…

Eso siempre está en las novelas de Arturo y además no es que lo diga yo, me lo decían ya en la facultad de Historia, que el siglo diecisiete es lo más parecido al siglo veinte y me temo que al paso que vamos se está pareciendo cada vez más al siglo veintiuno. El diecisiete fue un siglo muy moderno en el buen y en el mal sentido de la palabra, pero también fue el siglo del principio de la decadencia en España, de las corrupciones, de los manejos oscuros, de la pérdida de todo. Eso está en Quevedo y también en otros autores, es un siglo muy trasplantable mentalmente, en cuanto a las mentalidades, a nuestro siglo. Reflejar ese ambiente social era lo más fácil para modernizar, entre comillas, la película, y hacerla más actual.

Es decir, que en España siempre estamos en el mismo sitio, no acabamos de salir del diecisiete…

Avanza poco, avanza poco, y no sé por qué cojones pasa eso, pero avanzar, avanza poco. El diecisiete es un siglo muy interesante también porque es el último intento de crear o de tratar de lograr mantener un gran país, también entre comillas, pero eso no se logra al final.

¿En algún momento temiste que Pérez Reverte te llamara y te dijera: Oye Agustín, que esto no me gusta?

No. Hombre, siempre cabe la duda, pero Arturo y yo tenemos muy buena relación. Aparte de eso yo le iba pasando el guión de veinte en veinte páginas y después, si tenía alguna consulta, lo hablábamos. Sobre todo mi interés, lo que yo no quería que sucediera de ninguna manera, es que Alatriste, que creo que de todo lo que ha escrito Arturo es el personaje que más cariño le tiene, se convirtiera en algo que no fuera suyo. Por eso constantemente hablábamos sobre el tema, para que no ocurriera eso, y cuando vio la película le gustó mucho y no hubo el más mínimo problema. Es más, se enamoró de Viggo (otra vez entre comillas), porque Viggo en esta película fue su artista elegido, así que en ese sentido todo salió a la perfección.

Ahora estás preparando el estreno de Oro, otra saga de época que creo que llega a las pantallas en el mes de octubre. Va de conquistadores y toca temas parecidos…

Bueno, no tiene nada que ver con Alatriste ni con Lope de Aguirre. Se trata de treinta soldados y dos mujeres que cruzan el mar y la selva en busca de oro. No están en los libros de historia, son personajes de ficción, recreaciones a partir de un relato de Arturo Pérez Reverte; tampoco es una película de conquistadores como podría ser un relato sobre Hernán Cortés o Pizarro, es algo distinto, no sé si mejor o peor, pero ya te digo que es otra cosa. El argumento trata sobre treinta españoles del siglo dieciséis atravesando una selva llena de indígenas que les atacan constantemente, con episodios en los que se pelean ellos entre sí, es una película diferente, que tiene otro matiz, otro punto de vista.

A expensas de que se estrene y la veamos, ¿no te interesa entonces abordar el tema de la conquista de América por los españoles?

Bueno, muy levemente, de pasada… bueno, de pasada tampoco… a ver cómo te lo cuento sin parecer un imbécil. Es como si me preguntas: ¿un western toca la conquista del oeste? Pues de alguna manera sí la toca pero depende de qué western. Esto es una historia pequeña, llámala de conquistadores si quieres, porque los que fueron allí lo hicieron para buscar fama y fortuna, pero la intriga surge más bien entre ellos, un grupo que pelea para intentar sobrevivir. Claro, la conquista está porque está América, están los indios y está la crueldad, la grandeza, pero yo no la calificaría como una película sobre la conquista y cuando la veas te darás cuenta de que no es eso… Sí recoge el espíritu del siglo dieciséis y habla sobre los que iban allí y por qué iban y qué es lo buscaban y cómo eran. Creo que eso sí que lo recoge la película.

Pero sin embargo sí me interesa tu opinión personal sobre lo que pasó allí a partir de 1492… ¿Qué fue una conquista, un exterminio, el holocausto de un pueblo o todo junto?

Pues es una cuestión muy complicada. Para rodar esta película leí muchos libros y créeme que es muy complicado extrapolar lo que sucedió en el siglo dieciséis y las ideas que predominaban a lo que vivimos hoy en día. Sin intención de ponerme muy fatuo y muy tonto, en realidad lo que descubres cuando lees todas las crónicas de las Indias de aquel tiempo, tanto desde el punto de vista de los más beligerantes como Bartolomé de las Casas como de los que lo fueron menos, en realidad, como casi siempre ocurrió en este país, todo se reduce a que el noventa por ciento de los españoles que iban a las Américas eran unos absolutos mataos que aquí en España estaban medio muertos de hambre y que iban allí a ver si conseguían algo, lo que fuera, unos el oro, otros la fama, como los descubridores. Pero esa parte de nuestra historia que llamamos la conquista es una aventura tan grande, es tan multipolar, que resulta imposible reducirla a una película, y ni siquiera a un libro. Yo he leído veinte mil cosas sobre ello, unas maravillosas, otras brutales, descubrimientos extraordinarios, bajezas morales, ahí te puedes encontrar de todo. Lo que sí es cierto es que nos tocó a nosotros los españoles vivirlo, a nuestros antepasados, y bueno… es lo que hay. No me atrevo a darte una respuesta a esa pregunta porque no la tengo.

Foto: Criadores de toros de lidia.

Te lo pregunto porque ahora que estamos con el revisionismo histórico muchos son descarnadamente críticos con lo que hicimos allí…

Bueno, ya sabes que la historia suele ser crítica lógicamente con casi todo, pero esa fue una época de extremada pobreza y extremada violencia, es difícil situarnos allí con la mentalidad de ahora y cuando lees los documentos de entonces ves cómo eran los tipos, violentos de cojones, pobres también, había de todo. Para hacer la película, el libro que más me ha gustado es El imperio español, de Hugh Thomas, que habla sobre las miserias y la grandeza de la conquista.

En Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto planteas ya el thriller como el género que más te interesa. La delincuencia, el lumpen, todo eso te ha motivado mucho…

¡Es que es lo que me gusta! Dicen que los que hacemos cine hacemos la misma película muchas veces en diferentes formatos, pero sí, desde jovencito siempre he sido un loco de la novela policiaca y del cine negro. Cuando empecé a hacer cine quise hacer cine negro, ya que no podía hacer westerns, que era el otro género que me gusta de verdad. Son temas que tengo siempre en la mente…

¿Y esa vena negra te viene por Chandler, por Hammet…?

No te creas, yo empecé más por la novela de espías. James Bond, John Le Carré, por supuesto que esos que citas los he leído, pero no te creas que son mis referentes, por así decirlo. Soy más del policíaco francés, en ese sentido soy más rarito…

Y en tus películas, que tienen mucho de negras, la colaboración con Victoria Abril ha sido decisiva. ¿Qué te aporta ella que no te den otras actrices?

Claro, es que vaya por delante que ella fue la que me metió en el mundo del cine. Hago cine gracias a ella y después Victoria que para mí es la mejor actriz que ha habido en España, eso lo tengo claro desde que empecé a trabajar con ella. Es una actriz que puede hacer cualquier cosa, que puedes sacarla robando, matando, es una actriz hiperrealista y al mismo tiempo hiperpoética en las cosas que hace. Yo soy un gran fan de ella porque creo que tiene unas cualidades como actriz que están fuera del mundo. Si no hubiera nacido en España, si hubiera nacido en Estados Unidos, por ejemplo, Victoria Abril hubiera sido una de las grandes grandes de todos los tiempos. España está claro que es una filmografía más pequeña pero aún así, sobre todo en los noventa, que fue cuando yo más trabajé con ella, estuvo en las mejores películas de esa década. Es una actriz superdotada.

La sensación es que si hubiera trabajado en Hollywood podría haber llegado a donde hubiera querido…

Lo que hubiera querido. Porque ella es una de esas personas que trabajan desde una cosa muy rara que solo tiene ella, que no es el método ni nada de eso, que es algo que ella tiene y que hay una verdad en lo que hace y en lo que dice, en los diálogos, en la forma de actuar. Victoria, en todo lo que hace, es de una verdad impresionante.

Paralelamente llevas una trayectoria como novelista, publicaste Simpatía por el diablo, un thriller económico sobre bancos y banqueros, un tema que está muy de actualidad…

Sí, lo que pasa es que creo que me adelanté. Tenía tiempo entre película y película, me puse a escribir una novelita, me informé sobre el tema y ahí está. La verdad es que quizás la hice demasiado pronto (sonríe).

Visionario en este caso…

No, lo que pasa es que a veces haces una cosa y necesitas que salga en el momento en que debe de salir, y esta salió, pero vamos, que me gustó mucho escribirla, me divertí mucho y aprendí mucho sobre los movimientos financieros mundiales y cómo funcionan.

Porque claro, con Bárcenas, Blesa, Rato… ahí los novelistas del género negro tenéis cantera para rato, habría que decir…

 Sí, para rato, para rato, sí, sí… (sonríe).

¿Te inspiraste en personajes reales para escribir sobre banqueros corruptos o todo es ficción?

Es todo ficción, exceptuando la referencia al expresidente del Gobierno. Me inspiré un poco en lo que fue Felipe González y también hay una inspiración en los viejos comunistas que conocí a lo largo de mi vida, pero vamos, casi todo es ficción…

¿Crees que lo que está pasando con la corrupción es solo culpa del poder político y financiero?

No, yo como ciudadano suelo ser muy moderado. Primero, es muy pronto para saber quién tiene la culpa, como dicen los chinos, todavía es demasiado pronto para opinar, creo que dentro de unos años sabremos más sobre lo que ha pasado, que creo que es una cosa que viene de lejos, de hace treinta o cuarenta años y que ahora lo estamos sufriendo. El modelo económico, por la razón que sea, no funciona lo medio bien que debería funcionar y no tengo ni las respuestas ni sé explicarlo muy bien. El mundo se ha convertido en algo muy complicado, no tengo las respuestas adecuadas, pero bueno… Aunque el mundo siempre ha sido así, complicado, y la historia nos dice que en épocas pasadas incluso era mucho más complicado que ahora.

El director, con Pérez Reverte. Foto: Efe

Pero parece que la estafa de los poderosos ahora es mucho más planificada y organizada que antes y que es el ciudadano el que está pagando el pato pese a que creíamos que habíamos avanzado en justicia social…

Bueno, eso siempre, el ciudadano siempre suele pagar el pato. El poeta y escritor español José Bergamín tenía una frase que decía: “El pueblo siempre está en minoría”. Los errores que se cometen en el poder, sean cuales sean, unos se cometen a propósito y otros sin darse cuenta, pero al final siempre lo pagan los ciudadanos más débiles. Eso es algo que a lo largo de la historia nadie ha conseguido resolver. Se resolvió relativamente después de la Segunda Guerra Mundial con la socialdemocracia y los estados del bienestar, pero enseguida hemos vuelto a las andadas, otra vez a lo mismo, lo bueno ha durado poco más de treinta años. Es muy difícil, es muy complicado, y cuando lees mucha Historia y eres un poco mayor, como yo, te das cuenta y dices: no es que se repita la misma historia, es que me parece que es siempre la misma con diferentes actores.

No quiero dejar pasar esta entrevista sin preguntarte por la fiesta de los toros. Como hijo de torero que eres y gran aficionado, has tenido polémicas y enfrentamientos dialécticos por este tema…

Sí, sí, he tenido que aguantar… Es algo pesadísimo, me aburre muchísimo este tema, nunca me han caído bien las mentes bienpensantes. En la cuestión taurina, como he tenido familia relacionada con los toros y es lo que más me ha gustado en el mundo, cuando llega el momento de discutir otra vez sobre ese tema me parece todo de un aburrimiento total. De manera que seré taurino hasta el final y si los prohíben, pues qué le voy a hacer, dejaré de ver las corridas, pero no veo ninguna razón para prohibirlas. Si hay gente que le apetece abolirlas, yo soy respetuoso y que piensen lo que quieran. Pero bueno, que te agredan, que te insulten y tal, ya me parece demasiado. Lo que sí es cierto es que, más que cualquier otra cosa en el mundo, soy alguien que es totalmente taurino.

Es como si las dos Españas volvieran otra vez a cuenta de los toros…

Es que España es un país un poco raro, a veces es un país demasiado extremista con cosas que son un poco absurdas y en eso entramos todos, yo imagino que también lo seré. Cada país tiene sus peculiaridades y nosotros los españoles, en la vida cotidiana, somos gente bastante amable, simpática y agradable, pero en la vida colectiva, política y social somos un poco siniestros. Pero ya te digo que yo ya estoy mayor y lo veo todo un poco melancólicamente.

Pero bueno, si algún día los toros son prohibidos, tampoco sería una tragedia nacional, el país podría seguir adelante…

Bueno, para mí lo sería, sería un desastre personal, como si me prohíben el cine y la literatura, porque ahora mismo los toros son casi lo que más veo, voy casi más a las corridas de toros que al cine y como a mí, eso le pasa a mucha gente, pero bueno, no creo que lo puedan prohibir. De todas formas si lo hacen, qué le vamos a hacer… También sería un desastre para los toreros, claro.

Has sido invitado a dar una conferencia en Valencia Negra. ¿Cómo ves el festival?

Pues por lo que yo veo y entiendo goza de muy buena salud. Todos estos festivales la verdad es que son muy interesantes. Como España se está convirtiendo en los últimos años, gracias a los últimos gobiernos, en un país acultural, que haya gente que tenga el valor de montar un festival y de hacer cosas de estas me parece extraordinario y que la gente vaya y vea películas que hace mucho tiempo que no se ponían, o se presenten novelas nuevas, todo eso me parece que forma parte de lo que debe ser una sociedad democrática, normal y corriente. Pero ya digo que como en España cualquier cosa cultural se ha convertido en un estigma, festivales como este me parecen algo genial.

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