Alicia García Herrera, Cultura
Deje un comentario

Bernardo Carrión: “El periodismo me ha servido como preparación para la literatura”

Por Alicia García Herrera. Sábado, 6 de mayo de 2017

 Entrevista

En la España posterior al crack de Lehman Brothers y al estallido de la burbuja inmobiliaria, un grupo de políticos y banqueros corruptos traza un plan para enriquecerse mediante la adjudicación de proyectos públicos en Valencia. Desconocen la existencia de un misterioso ermitaño, fanático de la lectura, que a través de su portal de internet sinpiedad.org ofrecerá a los ciudadanos una venganza contra imputados en casos de corrupción. Este es el punto de arranque de Sinpiedad, la novela de Bernardo Carrión (Valencia, 1969), uno de los fundadores del festival Valencia Negra. Carrión ha trabajado en prensa escrita, radio y medios digitales. Ha sido director y editor técnico de diversas publicaciones periódicas y ha ejercido como director de comunicación para diferentes entidades, empresas y colectivos profesionales. Hoy charlamos con él.

Bernardo, acabas de publicar tu primera novela, Sinpiedad, respaldada previamente por tu actividad en el grupo El Cuaderno Rojo, y otros relatos como La estrella, que forma parte del libro colectivo Del Loco al Mundo. Cuentos del Tarot (ACEN, 2014)  ¿Qué es El Cuaderno Rojo (en adelante ECR) y cómo surge? ¿Sigue en activo como grupo literario?

ECR surge de un taller literario en el L’Iber. Es la necesidad de continuar la actividad que se realizaba durante el taller. Se basa en el trabajo colectivo de textos. Eso continúa hoy día entre Santi Alvarez, Jordi Llobregat y yo. Como grupo, ECR ha perdido fuerza y ya no existe como tal, pero ha tenido secuelas muy importantes. Son experiencias que han dejado una huella cultural en Valencia.

Durante veinte años has sido periodista. El siempre afilado Oscar Wilde dijo alguna vez: “¿Cuál es la diferencia entre el periodismo y la literatura? ¡Ah! El periodismo es ilegible y la literatura no se lee. Eso es todo“. ¿Encuentras diferencias entre el periodismo y la literatura? En todo caso, ¿qué ha aportado tu actividad como periodista a la novela?

Hay diferencias, por supuesto. La primera es que la novela es ficción y el periodismo pretende no serlo. La forma de escribir tampoco es igual. Para mí, los diálogos marcan la diferencia fundamental. El periodismo ha sido en mi caso una fase de preparación para la literatura. El consumo de medios de comunicación durante mi etapa como periodista me ha servido de mucho, aunque es cierto que luego he tenido que investigar y documentarme sobre otros temas que aparecen en la novela, como los hackers, el ejército o ciertas enfermedades. La experiencia previa me ha servido para sentir que era capaz de escribir una novela.

Una buena razón para que un periodista se convierta en escritor es….

La libertad que te da la ficción. También la forma de contarlo. En la novela eres tú quien tiene la última palabra.

Sin piedad es una novela que retrata la corrupción en la Comunidad Valenciana en un contexto dominado por la crisis. Por ella desfilan jueces, políticos, inspectores y periodistas. También ciudadanos que se organizan para dar su propia respuesta a la corrupción ante la ineficacia del sistema, aplicando su propio castigo a los culpables. ¿Cuál es el fallo del sistema para que en un aspecto privado podamos sentir empatía hace la venganza como respuesta? ¿Cómo crees que podría combatirse la corrupción sin llegar a soluciones extremas?

Es cierto que muchos lectores sienten empatía con los vengadores, he trabajado para que eso sucediera. Lo que plantea la novela es que cuando un individuo no tiene nada que perder puede ser capaz de hacer cosas horrendas. Combatir la corrupción de manera global es muy difícil porque los principales interesados en no hacerlo son los políticos. Por otra parte hay grandes problemas con la financiación de la justicia y su lentitud. Otro problema importante es el sistema de designación de los jueces y que ejerzan el control sobre todo el proceso, dejando menos margen a los fiscales y a los funcionarios y cargándose de trabajo.

En Sin piedad hablas de la corrupción en el ámbito privado y de la creación de redes entre clanes. ¿Qué relación encuentras entre  corrupción y endogamia endogrupal?

Mucha. La endogamia endogrupal se crea entre familias, también entre miembros de un mismo partido. Se crean redes que extienden sus tentáculos para extraer recursos, lo que se conoce como la teoría de las élites extractivas. Esto es más viable cuando la permanencia en los cargos es larga, cuando hay sensación de impunidad entre los políticos, cuando ganan elecciones partidos cuyos dirigentes están imputados.

Eres socio fundador de una empresa de comunicación, Amundsen. ¿Qué puede hacer la ética en los negocios para prevenir la corrupción?

Está el corrupto y está el corruptor, desde luego. Una empresa puede corromper a un político o a alguien que ocupe una posición de poder a través de sobornos. Lo hemos visto con las relaciones entre farmacéuticas y médicos, la corrupción no es exclusiva de los políticos. Regalos a cambio, por ejemplo, de viajes para sugerir al médico que prescriba un medicamento determinado. También el cariño que se consigue dando prebendas puede ser adictivo. De ahí surge el clientelismo. Un modelo ético en la empresa sería deseable pero es difícil de implantar con total eficacia.

Sin piedad es una novela que, aunque aporta grandes dosis de humor, agita conciencias. ¿Crees que en estos tiempos la literatura ha de ser comprometida más que impulsarnos a la evasión?

Lo ideal es que una novela tenga todo: que se lea fácil, que tenga mensaje, que provoque llantos, que  remueva tus sentimientos, que profundice en el conocimiento de la condición humana. Hay que intentar hacer un buen cóctel con todo eso. Un buen referente, aunque cinematográfico, puede ser Billy Wilder, capaz de hacerte reír, llorar y reflexionar. En bandeja de plata, con la fantástica pareja Jack Lemmon y Walter Matthau, se plantea el tema de corrupción, en este caso moral.

Supongo que la palabra ocio no cabe en la agenda de alguien que es empresario, organizador de Valencia Negra y escritor. ¿Has tenido que renunciar a muchas cosas para comprometerte a fondo con estas actividades?

Sí. A ver series de televisión, a leer menos, a pasar menos tiempo con mi familia, a dormir poco porque he necesitado trabajar por las noches, a hacer menos deporte. He ganado en cintura y en ojeras, pero también en satisfacción personal.

¿Cómo organizas tu tiempo de escritura?

Escribo por las noches. Dos y tres horas. También los fines de semana y durante las semanas de vacaciones. Lo importante es tener una rutina hasta el punto de que se suscite la necesidad diaria de escribir. Pero ha valido la pena por el cariño que he recibido de la gente. Es muy bonito escuchar a los lectores dos palabras: enganchar y devorar. Que tu novela enganche y la devoren.

Estás en plena campaña de promoción de tu novela. Aun así, ¿tienes a la vista nuevos proyectos literarios? ¿Para cuándo?

De momento quiero descansar y leer. Y después del verano, veremos. Ya hay alguna idea que está rondando.

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook o Twitter.

Alicia García Herrera

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *